De la náusea por la lata al elogio del cerdo hecho en casa
El hilo se ha partido en dos en la misma jornada. A un lado, los que dicen que ver la lata les quita el hambre. Al otro, los que sostienen que el cerdo desmechado casero está de fábula y que lo que falla es la pinta del envase. En medio, el que abrió el debate, que ha tenido que salir a aclarar que no cobra de ninguna marca.
Qué se ha sabido
Aparece un segundo formato. Un participante avisa de que el Lidl vende
pulled pork congelado, así que la conserva ya no es la única puerta de entrada al producto. El que abrió el hilo contesta que al Lidl no suele ir y que él lo trajo como curiosidad culinaria.
Esa curiosidad le ha costado una acusación:
que si promocionaba la lata. La cosa empieza con otro usuario preguntándole medio en broma si el mensaje venía con unas monedas de una marca. Su respuesta es que no le paga ninguna, que no había citado ninguna y que ahora mismo no hay otra en los supermercados. También cuenta cómo lo comió: sobre una hamburguesa de ternera, con bacon por medio. Veredicto corto: está bueno.
Otro participante aporta el detalle de formato: hay cabeceras de lomo envasadas de
3 o 4 kilos en supermercados, al estilo estadounidense. Y quien ha visto el vídeo del producto dice que, sin más datos, le recordó a cierta comida de cine de ciencia ficción, medio en broma. El vídeo es este:
La salsa y el aspecto
Un participante pregunta qué es esa salsa concentrada que parece un puré. La respuesta que llega al hilo: verdura triturada con la que se ha cocido la carne. Con ese dato, algunos vuelven a mirar el vídeo con otros ojos y el tono se suaviza. El que ha visto la pieza dice que el plato no le parece malo, pero que
la presentación hay que cuidarla, porque a primera vista pensó en comida de ciencia ficción en tono marrón.
Dónde está la bronca
La pelea no es de precios, es de estómago. Dos participantes dicen que la imagen del producto les quita las ganas de comer, y uno compara el aspecto con el pienso de su perro. No hay más argumento que el visual: la salsa oscura pegada a la carne no ayuda, y eso es todo lo que dan.
Enfrente, los que lo conocen de antes. Un participante recuerda que a él se lo hacían casero, carne de cochino cocida y hecha tiras, y reconoce que la elaboración lleva trabajo. Su conclusión es que el problema no es la receta. Otro zanja el asunto: el cochino nunca está malo y hecho en casa está de fábula; añade que se metía unos bocadillos de escándalo después de horas de trabajo.
El que abrió el hilo matiza por su cuenta: bien hecho, en plan casero, tiene que estar buenísimo; en lata, como el de una conocida cadena de hamburguesas, pues pasa sin más. No retira el elogio, pero lo baja de intensidad. Y en algún mensaje el tono se endurece contra otro forero, sin relación con el producto.
Qué cambia respecto a antes
El eje se ha movido del bolsillo al paladar. Ya no se discute lo que cuesta, sino si apetece verlo y si sabe a algo. Entra material nuevo: el formato congelado, la aclaración de que nadie patrocina al que abrió el hilo y un par de comparaciones —el pienso, el cine— que han calentado el tono.
También entra una pregunta que se queda coja: qué parte del cerdo es. La lanza un participante y quien responde no es el que abrió el hilo; el que lo hizo admite que a tanto no llega.
Dónde se compra
El catálogo que va saliendo: la conserva de la única marca que el autor del mensaje dice encontrar, el congelado del Lidl que señala otro participante y las cabeceras de lomo envasadas de 3 o 4 kilos que menciona un tercero. Tres formatos, y ni un precio nuevo puesto encima de la mesa en todo el tramo.
Las cenas del domingo
El hilo ha derivado en un recuento de cenas. Un participante detalla lo que ha comido: tortilla de patata, morcilla y conejo salvaje de caza, en raciones pequeñas;
dice que come menos que un jilguero y que, como es domingo, duerme y come. Añade que el cochino de la matanza del pueblo se hace de forma espectacular y que allí se meten unos platos memorables.
Otro se ríe y le dice que ha sido él quien ha abierto el hilo. Un tercero confiesa que ha cenado unas croquetas congeladas con patatas. El que abrió el hilo remata con lo de casa: su madre hace el cerdo estofado con verdura y patata, y con pan viene a ser parecido a esto.