Alvise promete filtraciones y el circo ya está montado
Un anuncio de filtraciones masivas de corrupción y un canal seguro para denunciar delitos. Eso es lo que promete Alvise Pérez nada más jurar el escaño, y la reacción no se ha hecho esperar: desde quien le da un voto de confianza hasta quien recuerda que lleva años anunciando lo mismo sin que haya pasado nada. La primera medida conocida, según se comenta, fue irse de fiesta con el Pequeño Nicolás a celebrar los tres escaños.
El eurodiputado electo ha puesto sobre la mesa dos cosas concretas: una filtración masiva de documentos y grabaciones sobre corrupción, y un canal seguro para que cualquiera pueda enviar información sobre delitos. Sobre el papel suena a película. En la práctica, la pregunta que flota es la de siempre:
¿por qué no lo había publicado antes? Si tenía las pruebas, ¿las guardaba para qué? ¿Las habría sacado si no llega a salir elegido?
Qué puede hacer un eurodiputado y qué no
Aquí conviene aclarar una cosa que se repite mucho y se entiende poco: los eurodiputados no pueden proponer leyes. Solo la Comisión Europea tiene esa potestad. El Parlamento puede tumbar normativas, pero poco más. Y como el PSOE y el PP europeo votan juntos el
88,3% de las veces, según se apunta, la capacidad real de cambiar nada desde Bruselas es más bien escasa.
A eso se suma el ecosistema de lobbies que reparten millones a diestro y siniestro. El resultado, según esta lectura, es que en Europa no hay esperanza ninguna. Hay quien lo lleva más lejos y sostiene que el Parlamento y la Comisión son la mayor logia masónica de la historia. Es una exageración, pero da idea del nivel de desconfianza.
Las críticas: de la fiesta con el Pequeño Nicolás al pucherazo olvidado
El primer reproche no es político, es de imagen. Alvise celebró los tres escaños en una discoteca, y en la misma fiesta se dejó ver el Pequeño Nicolás, que acumula una veintena de cargos aunque fue absuelto de todos ellos. Para unos, eso es un detalle sin importancia. Para otros, es la prueba de que esto es más de lo mismo.
El segundo reproche es más de fondo. Hace unos días prometía auditar cada incidencia electoral, revisar actas, denunciar el pucherazo de Indra. Ahora, según varios mensajes, de eso ya no se habla.
Se le ha olvidado. Tres eurodiputados es ganar, y lo demás es historia.
La tercera línea de crítica apunta a la selectividad del escándalo. Se pregunta si va a decir algo de la geoingeniería, de las antenas, del sionismo, o si solo saca trapos sucios de algunos políticos mientras repite cosas ya mil veces dichas.
El caso Royuela y la conspiración que nadie prueba
Uno de los nombres que suena con fuerza es el de Royuela. Se dice que Alvise podría entrevistarse con él y darle altavoz a su caso. Si lo hace, según algunos, será el final de cierto relato. El expediente Royuela, resumido, vendría a decir que el PSOE es una mafia que asesina, trafica y blanquea, manejada desde una logia de Miami. Es la conspiración judeomasónica clásica, ahora con más PowerPoint.
El problema, admiten incluso quienes la defienden, es que
no se ha probado su veracidad. Y hay otro obstáculo: es un tema demasiado árido y extenso para una era en la que nadie presta atención más de veinte segundos. Difícil que cale.
El voto de confianza y la sospecha del caballo de troya
No todo son palos. Hay quien pide darle una oportunidad, una sola. El argumento: cuando sea eurodiputado estará blindado para lanzar las pruebas, y esa espera tiene cierta lógica. El momento, eso sí, llega ya.
Enfrente, la sospecha de que Alvise es un caballo de troya de la izquierda para dividir más el voto. Se señala que desde ciertos medios afines al Gobierno se le mira con simpatía porque le quita votos a VOX. Y se recuerda que, según algunos mensajes, el español medio tiene lo que se merece: todo pagado, resumen cruel pero que circula.
Con estos mimbres, el cesto se antoja complicado. Alvise tiene tres escaños, un canal seguro de filtraciones y una lista de promesas pendientes que crece más rápido que las pruebas. ¿Alguien cree de verdad que esta vez va a levantar la alfombra?