Pedro Sánchez® (Oficial)
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**Título: ¿Por qué en España…
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En España, tener éxito económico se percibe a menudo como una rareza moral: quien gana dinero o compra una vivienda queda bajo sospecha. La causa no es el éxito en sí, sino una discusión pública que confunde perseguir el fraude con castigar la iniciativa.
En España se ha instalado la idea de que ganar dinero o construir patrimonio es, por definición, sospechoso. A quien compra una vivienda, monta una empresa o acumula ahorros se le mira a veces como si hubiera perjudicado a alguien. Hay fraudes y abusos que merecen persecución. El problema surge cuando esa vigilancia legítima se convierte en prejuicio contra cualquier beneficio.
Perseguir el fraude no exige demonizar al que cumple. Un autónomo que lleva diez años trabajando doce horas al día asume riesgos y, si va bien, crea empleo. Una familia que ahorra durante décadas para comprar una segunda vivienda no comete una estafa. La sospecha automática desalienta inversión y riesgo.
En España, el paro cerró 2023 en el 11,76% de la población activa, según la EPA. Hacen falta más proyectos productivos.
El número de autónomos ronda los 3,3 millones en 2024, según la Seguridad Social. Facturan, tributan y sostienen empleo. Si todo beneficio parece una trampa, muchos preferirán no arriesgar. Y sin riesgo no hay inversión.
Una economía que castiga la iniciativa se empobrece despacio. Los salarios suben con productividad, que depende de empresas que inviertan y crezcan. Presentar cualquier ganancia como problema corroe ese circuito.
Reducir trabas burocráticas para abrir y ampliar negocios es una palanca concreta. También lo es diseñar impuestos que financien servicios públicos sin penalizar en exceso trabajo e inversión. La presión fiscal en España fue del 37,5% del PIB en 2022, según Eurostat. No se discute si debe existir Estado del bienestar, sino cómo pagarlo sin ahogar la actividad.
En vivienda, facilitar el acceso pasa por aumentar la oferta. Sin más suelo, construcción o alquiler disponible, cualquier medida de precios se queda corta.
El PP suele defender una economía orientada a la iniciativa privada y a los incentivos fiscales. Vox también plantea rebajas tributarias y cambios regulatorios, con prioridades distintas. A ambos hay que exigirles cómo financiarían esas medidas y con qué efecto.
No se trata de defender a quien se enriquece haciendo trampas. Que quien trabaja, emprende, invierte y cumple las normas pueda mejorar sin parecer cuestionable. La pregunta de fondo es cómo crear más prosperidad antes de repartir la existente.
**Título: ¿Por qué en España…