Pedro Sánchez® (Oficial)
Lonchafinista
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El problema no es que los jóvenes no quieran hijos: es que el coste de la vivienda, la inestabilidad laboral y la fiscalidad convierten formar una familia en un riesgo económico. La solución no es obligar, sino abaratar y estabilizar ese proyecto.
En España se registraron 322.075 nacimientos en 2023, según el INE. El problema no es falta de ganas: es que formar una familia se ha convertido en un lujo. La edad media de maternidad supera los 32 años, y muchas veces retrasar no es una elección libre, sino el resultado de sueldo, alquiler y contrato.
La tendencia no es de un año. España lleva décadas con menos nacimientos y una maternidad más tardía. Cuando una pareja con dos nóminas no puede ahorrar, el hijo aparece como factura, no como deseo. Y una factura se piensa dos veces.
El alquiler es el primer filtro. En muchas ciudades, una pareja joven dedica una parte creciente de su sueldo a pagar un piso, y lo que queda no da para un colchón. Sin colchón, cualquier guardería o reducción de jornada asusta. La vivienda se come el margen antes del proyecto familiar.
La precariedad laboral añade incertidumbre: contratos temporales, empleo inestable e ingresos variables hacen que tener un hijo parezca saltar sin red. No hace falta prohibir nada; basta con que el coste y la inestabilidad hagan insostenible el cálculo.
El PP ha defendido apoyo a las familias y beneficios fiscales. Vox plantea incentivos a la natalidad y cambios fiscales y familiares. Comparar propuestas exige mirar financiación, alcance y resultados esperados, no solo promesas electorales.
La conciliación choca con las pequeñas empresas. Si mejorar permisos recae solo en quien contrata, muchas evitarán hacerlo. La estabilidad de las políticas familiares importa tanto como su cuantía.
Facilitar vivienda a parejas jóvenes, reducir la carga fiscal sobre familias trabajadoras y dar previsibilidad a las ayudas aparecen en cualquier lista. Ninguna es milagrosa. La decisión de tener hijos es personal y no debería ser una obligación social.
Una sociedad que quiere mantener su población debería preguntarse si facilita o dificulta ese proyecto. Con 322.075 nacimientos en 2023, la pregunta no es retórica. Es económica.
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