Lo que causa asombro es el despilfarro que sigue impune y con los socialistas que lo provocaron todavía en sus puestos, cobrando sueldos también asombrosos.
La privatización es inevitable, porque las deudas, cuando una empresa está totalmente arruinada, sólo se pueden cancelar vendiendo los activos, es decir, liquidándola.
Todo eso es lo que tendrá que hacer el PP y bien sabe Dios que yo soy el primero que defiende un transporte público en manos del Estado, igual que debieran estar la educación, la defensa y la sanidad.
No estoy a favor de la privatización por motivos obvios: He viajado un tren de cercanías, el Paddington Heathrow Express Airport Train, que te lleva del aeropuerto hasta Londres y he pagado por cuatro personas casi 100 euros ¡¡¡en segunda clase¡¡¡¡ Los trenes de renfe son infinitamente mejores y más cómodos que los ingleses, igual que ocurre con el metro.
De ahí mi indignación. Porque sé que la comercialización del transporte por ferrocarril por empresas privadas es inevitable y porque creo firmemente en la justicia social, que exige meter en la cárcel a toda esa panda de responsables y analfabetos, que siguen ahí, como he dicho, en sus grandes despachos y cobrando sueldos millonarios.