Lo alucinante es que se ponga en discusión que algún político DE CUALQUIER SIGNO tenga una vivienda y una vida decente, basada en ingresos legales. El hecho de que algún político haya hecho fortuna gracias a sus méritos, por vias legales, es condenable.
Por eso votan a fracasados como Ayuso, que apenas acabó una carrera de periodismo, su único puesto de trabajo conocido fue de Comunity Manager del perro de Esperanza Aguirre, y que se compre dos pisos valorados en millones de euros cuyo origen es fraudulento, hecho dempstrado y reconocido por su pareja.
Y luego se ponen a comparar.
O el piso de Abascal que pagó su casa de 1,5 millones de euros a tocateja, sin haber trabajado ni un solo día de su vida, sin negocios legales conocidos, sin tener ningún ingreso conocido, excepto el chirringuito montado por, otra vez, Esperanza Aguirre.
Me importan poco los colores políticos, lo que me importa es la falta de criterio de la gente.