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El Swing test es un método de evaluación de alimentos promovido por la PROFECO en México. La publicación que lo compara con el Nutriscore europeo ha reavivado el debate sobre qué sistema de etiquetado conviene más al consumidor.
El Swing test es un método de evaluación de alimentos promovido por la PROFECO en México. La publicación que lo compara con el Nutriscore europeo ha reavivado el debate sobre qué sistema de etiquetado conviene más al consumidor.
La Procuraduría Federal del Consumidor de México, conocida como PROFECO, ha venido desarrollando un sistema de evaluación de alimentos conocido como Swing test. La idea es ofrecer al consumidor una herramienta para saber si un producto le cae bien, según el mensaje que abre el debate. No se trata de un etiquetado obligatorio al estilo europeo, sino de un instrumento de análisis que la institución mexicana ha puesto en circulación.
La publicación que ha reavivado la conversación muestra una imagen con la frase «Y la PROFECO poniéndole sellos a la comida», acompañada de risas. El gesto resume la perplejidad de quien asiste al choque entre dos filosofías del etiquetado.
El Nutriscore es un sistema de etiquetado frontal que se aplica en varios países europeos. Asigna una letra y un color a cada producto en función de su composición nutricional. La A verde señala la opción más saludable; la E roja, la menos. Francia lo adoptó en 2017 y desde entonces se ha extendido a Alemania, Bélgica, España y otros mercados.
Su implantación no ha estado exenta de críticas. Productores de aceite de oliva, jamón y quesos han señalado que el algoritmo penaliza alimentos tradicionales. La Comisión Europea ha revisado el método sin llegar a un consenso definitivo sobre su obligatoriedad.
Que una institución mexicana como la PROFECO apueste por un sistema distinto al europeo tiene consecuencias prácticas. México aprobó en 2020 un etiquetado frontal de advertencia con octógonos negros que advierten sobre exceso de azúcar, sodio, grasas saturadas y calorías. Ese modelo, pionero en América Latina, ya marcó distancia con el Nutriscore.
El Swing test se presenta como una capa adicional de información. Si el consumidor puede saber de antemano si un alimento le cae bien, la decisión de compra deja de depender solo de los nutrientes y pasa a considerar la respuesta individual. Es un cambio de paradigma que la industria observa con atención.
Conviene recordar que ninguna etiqueta sustituye el consejo de un profesional de la salud.
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