La variante NB.1.8.1 dispara los contagios: la OMS vigila pero no alerta
¿Vuelve el covid? La Organización Mundial de la Salud alertó el 28 de mayo de una nueva variante, la NB.1.8.1, que está elevando los contagios y las hospitalizaciones en varios países, sobre todo en Asia. En España los casos también suben: el Centro Nacional de Epidemiología registró 39,4 casos por cada 100.000 habitantes en la última semana, frente a los 32,2 de la semana previa. La diferencia, esta vez, es que ningún informe oficial vincula ese repunte español con la nueva variante.
El patrón recuerda demasiado al de 2020. Y ahí está el problema: la palabra «pandemia» ya no moviliza, moviliza el bolsillo.
Qué dice la OMS sobre la variante NB.1.8.1
El informe del 28 de mayo de la OMS sitúa la NB.1.8.1 en 22 países, principalmente asiáticos, y apunta a que puede convertirse en una de las de mayor incidencia en las próximas semanas. Tailandia e India aparecen como los focos más afectados. En India los casos activos han superado los 3.000, el triple que una semana antes, según el Ministerio indio de Sanidad, que busca evitar la repetición de la segunda ola de 2021, cuando se contabilizaron más de 400.000 contagios y 4.000 muertes diarias con el sistema sanitario colapsado.
La OMS, sin embargo, mantiene la vigilancia sin dar la voz de alarma: «los datos actuales no indican que esta variante provoque una enfermedad más grave que otras variantes en circulación». Es decir, más contagio no equivale a más gravedad. El covid nunca se fue; simplemente aprendimos a convivir con él, y las vacunas aprobadas junto a la inmunidad adquirida tras la pandemia redujeron su incidencia.
El repunte en España no se atribuye a la nueva variante
El Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SIVIRA) del Centro Nacional de Epidemiología confirma la subida: de 32,2 a 39,4 casos por 100.000 habitantes en una semana. Lo relevante es lo que no dice. No hay información que relacione ese aumento con la NB.1.8.1, lo que deja abierta la pregunta de si estamos ante la nueva cepa o ante el comportamiento estacional habitual del virus.
Esa ambigüedad es munición para quien sospecha del relato. La cifra sube, el nombre de la variante suena a ciencia ficción y el titular ya está servido. La parte incómoda —que la OMS no ve mayor gravedad— se queda en el penúltimo párrafo.
Por qué el miedo ya no vende como en 2020
La reacción mayoritaria es de escepticismo cansado. Se argumenta que los medios viven del miedo porque es su negocio, y que los países están demasiado quebrados para financiar otra operación de confinamiento y vacunación masiva. El ejemplo que más se repite es el de un Estados Unidos apretando impuestos y aranceles para cuadrar cuentas: si la primera economía del mundo rasca donde puede, nadie va a soltar dinero para otra alerta sanitaria global.
Hay quien va más allá y sostiene que la maquinaria sí está lista, pero para un guion distinto. El
Acuerdo Mundial sobre Pandemias aprobado por consenso en la OMS tras más de tres años de negociaciones, y el
Ejercicio Polaris —un simulacro de pandemia con más de 15 países y 20 agencias de salud—, se leen como las piezas que faltaban para repetir la jugada con cobertura legal. La Ley 36/2015 de Seguridad Nacional también se cita como el marco que permitiría gestionar una crisis sanitaria con coordinación estatal.
Las anécdotas que dejó la primera pandemia
El recuerdo colectivo no es estadístico, es visual. Una persona mayor sentada sola en la plaza de un pueblo de menos de 100 habitantes, entre hectáreas de bosque, con mascarilla puesta. Otra bajándosela para respirar a 40 grados, hasta que un coche de la policía local se detiene y le ordena volver a subírsela. Gente que te miraba mal por ir sin mascarilla por la calle. Frotarse las manos con hidroalcohol en el transporte público como si fuera agua bendita.
Esos episodios explican mejor que cualquier informe por qué la palabra «variante» activa hoy la ironía y no el miedo. La pregunta que sobrevuela no es si la NB.1.8.1 es peligrosa, sino si alguien intentará aprovecharla.
La OMS vigila, España suma casos sin atribuirlos a la nueva cepa y el personal sanitario indio cruza los dedos. Todo listo para otra temporada de titulares. Solo falta que alguien encuentre el papel higiénico.