Doce horas diarias de Ceuta en televisión y votos que se mueven
El hilo cambia de eje otra vez. Ya no se discute solo si queda alguien mirando. Ahora entra la parrilla, entra un vídeo, entran dos testimonios personales y entra un desvío largo hacia Yugoslavia. Y todo apunta al mismo sitio: el interés no se apaga por indiferencia. Se difumina por saturación, por memoria selectiva o porque la vida sigue.
Qué se ha sabido
Un participante hace el reparto de la parrilla. En Cuatro hay
Ceuta mañana, tarde y noche. Sumando tertulias e informativos,
12 horas diarias. Dice que él está enganchado a la trama, pero que habrá quien empiece a hartarse. En medio del hilo suelta un vídeo de YouTube.
sasuke tira de calendario. Pregunta quién se acuerda del volcán de La Palma, con afectados que siguen en contenedores,
hace como 4 años. Pregunta quién se acuerda del tren de Adamuz,
finales de enero, «unos 9 meses». Y remata con Franco.
gpm hace su propio reparto de minutos:
70% para el ático de Ayuso y 30% para el resto de la actualidad. Aclara que nunca ha votado a la presidenta madrileña y que votará a VOX. Y mete una queja sobre los especiales que se dedican a otras cosas. También aparece pegado el enlace de EFE sobre Ayuso, la inmigración procedente de países hispanos y el cruce de acusaciones.
🔗
efe.com
Un participante pide contexto sobre Yugoslavia y sobre el líder. ATARAXIO responde con una lectura propia: habla de un intermediario que trabaja para organizaciones supranacionales y desguaza países sin necesidad de guerra. Pone el caso yugoslavo como ejemplo de potencial cortado. Sin fuentes, sin confirmaciones.
Dónde está la bronca
Cuatro frentes.
El de la saturación. EXTREME DERROITION pone las 12 horas por delante y avisa: la gente empezará a hartarse. jdblazquez lo lleva a su terreno. Quien no vive en Ceuta pasa del tema, dice. Da su norma: preocuparse solo por lo que te afecta, igual que hace con el fútbol. Que el interés se difumine le parece lógico, porque el asunto está fuera de su alcance. pamplinero no compra la tesis de la saturación: sostiene que no es que la gente pase, es que hay quien desvía la atención para sacar el asunto de portada. Y apunta a TVE o a La Sexta: allí hablarán de Gaza, Ayuso o Aznar.
El de la memoria. isiwis cita a De Prada: Sánchez ya no espera votos de Ceuta, aunque sí de los que se cuelan y acaban en la Península. sasuke responde con la lista de agravios archivados. Bobesponjista corta por lo sano:
el cerebro busca protegerse. Y añade que lo de Ceuta es el prólogo, aunque matiza que su ciudad todavía no conoce ese escenario.
El del voto. Aquí entra el testimonio más incómodo. sivigliano cuenta que su sobrino, al que describe como podemita total, ha pasado el fin de semana en su segunda vivienda hablando pestes de Sánchez. Y que una compañera de promoción, de izquierdas toda la vida, se está planteando votar a Vox. Su lectura:
a Sánchez no le saldrá gratis. El voto presencial fuera de Cataluña y País Vasco, dice, lo tiene más que perdido.
El del ruido. Se cuelan mensajes de todo tipo. Uno sostiene que Sánchez es un superviviente al que daban por acabado antes del verano pasado y sigue de pie. Otro insiste en que los asuntos inmobiliarios madrileños los filtra el propio partido de la presidenta. Un tercero deja el diagnóstico más amargo: quien tiene otros problemas no se mueve por esto. Y más de uno reparte etiquetas entre bloques sin aportar nada. El tramo no se cierra con ninguna tregua.
Qué cambia respecto a antes
El eje se mueve otra vez. Antes la pelea era entre «sigue viva» y «ya nadie mira». Ahora la televisión sirve para las dos tesis. Doce horas al día son demasiadas y gastan el interés. Pero también son la prueba de que el asunto no está muerto. La novedad de verdad es el cambio de voto. Ya no se discute solo cuánto dura el asunto. Se discute si deja rastro en la papeleta. Y la respuesta sigue partida.
El ático vuelve como imán que se come el espacio. Un participante recuerda que el asunto lo filtra el propio partido de la presidenta madrileña. Otro sostiene que la compra no está clara ni para los suyos. Entra además un cálculo que corre por el hilo: la pensión sube 30 euros y el bocata del bar cuesta lo de siempre, así que a quien no le toca de cerca esto le importa más bien poco. Es la versión cotidiana de lo que ya decía otro participante: la vida sigue.
Dos cosas se dan por hechas sin discusión. Que a quien no vive en Ceuta el tema le resbala. Y que el ciclo tiene fecha de caducidad.