El hilo se parte: «Ceuta sigue viva» contra «ya nadie mira»
El debate cambia de eje. Ya no se discute quién gana con
Ceuta, sino si queda alguien mirando. Y la respuesta se rompe en dos: unos dan Ceuta por enterrada en la agenda y otros sostienen que no, que la gente sigue pendiente. Nadie convence a nadie, y el tramo acaba igual que empezó.
Qué se ha sabido
Entran tres cosas. La primera, un tuit para rebatir el enterramiento.
El tuit, de la cuenta
@Alber, habla de una canción dedicada a lo que pasa en Ceuta y del éxito que ha tenido.
La prueba de que la atención sigue alta, según este forero, es que esa canción se ha hecho viral.
La segunda es un enlace a una noticia de EFE sobre Ayuso, la inmigración procedente de países hispanos y el cruce de acusaciones que arrastra.
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efe.com
Y la tercera es un cálculo sobre el ático. Un participante recuerda que la Comunidad de Madrid no ha dado una explicación razonable de la compra, que su presidenta habla del tema con nerviosismo y que puede ser el segundo inmueble que acabe con una carrera política, parecido a lo que fue el chalet en el caso de Pablo Iglesias. Sostiene que se siguen las dos cosas a la vez, Ceuta y el ático, y que en ninguna pesa la ideología: la compra no está clara ni para los propios.
Dónde está la bronca
Tres frentes.
El de los funcionarios. Un participante plantea que su trabajo es defender a los españoles y que no lo están haciendo, y describe una disociación entre lo público y lo privado. Otro responde que los funcionarios no trabajan para los españoles y arremete contra quien oposita. Un tercero echa cuentas: sostiene que varios de los que se metieron en cuerpos policiales o militares tenían antecedentes en su juventud —agresiones, tráfico de drogas, conducir borracho— y lo pone como muestra del personal. Otro le da la razón.
El de los ceutíes. Un participante afirma que si no defienden sus casas es señal de que no les interesa, y que por eso nadie de la península va a ir a defenderlos. Dice que ya sabían lo que había que hacer —forzar la situación y provocar una reacción— y que en vez de eso se quedaron protestando en redes. Y remata que han demostrado ser cobardes en tiempo de paz. Aquí salta una discusión personal: a alguien le anuncian que le van a ignorar y contesta «Soy demasiada mujer para ti.»
El del votante. Contra la idea de que el PP es inútil, un participante define a Sánchez como un superviviente político y un tiburón. Otro carga contra quien vuelve a votar lo mismo y lo llama borrego. Un tercero se suma: arrasará otra vez, si hay elecciones. Y alguien lanza el diagnóstico que más incomoda: que no todo es culpa del Gobierno, que la gente está ocupada buscando su alquiler para el próximo puente o su bar para ver el partido, y que por eso todo sigue igual.
Un detalle del tramo. Un participante acusa a otro de ser del PP; el aludido se ríe: «Yo del PP? Jajajajaja». El otro insiste en que lo reconozca. Y en medio, un usuario suelta una hipótesis sobre Yugoslavia que no está respaldada por ninguna prueba y que el hilo no verifica.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el eje. De quién gana se pasa a quién sigue mirando. Y aparece la contra.
Un participante dice claramente que el interés no está bajando en absoluto, que la gente lo sigue y está pendiente. Otro cuenta su experiencia: ha sacado el tema a desconocidos y
dice que a buena parte les da igual, que no quieren hablar de ello y que incluso te miran mal. Los dos hablan de lo mismo y no coinciden. La predicción de que Ceuta se apaga en veinte o treinta días se topa aquí con sus primeros negacionistas.
Lo nuevo es el desplazamiento de la culpa. Del Gobierno se pasa al votante. Y de España se pasa a los propios ceutíes. Sobre el doble rasero, un participante ironiza: solo importa cuando roban los demás. Y otro resume el tramo en tres palabras: «Nos prometieron el oro y el moro, pero de momento, oro poco...»