Seseña: el piso de El Pocero que valía 80.000 se vende ya por 280.000
A 40 kilómetros de Madrid, un piso que en 2014 se anunciaba por 80.000 euros o menos se vende ahora por 280.000. Veinte años después de que el estallido de la burbuja inmobiliaria congelara miles de viviendas en Seseña (Toledo), la crisis de la vivienda ha resucitado El Quiñón. La urbanización que levantó Francisco Hernando, El Pocero, vuelve a tener obra, promociones en venta y lista de espera. El símbolo del ladrillo desbocado se ha convertido, con el paso del tiempo, en refugio de precio.
De 13.000 viviendas proyectadas a la mitad construida
El proyecto original de Hernando preveía 13.000 viviendas. Solo se levantaron la mitad. Durante años fueron el emblema del exceso: pisos vacíos en medio de la nada, lejos de todo, con una estación de tren cerrada y sin gasolina regalada. En 2014 se anunciaban por menos de 80.000 euros. Hoy hay promociones nuevas en El Quiñón y el año pasado se subastaron terrenos para 3.500 viviendas más. La Sagra, esa llanura que hace una década parecía una ruina, se revaloriza.
Compró a 140.000 y vende a 280.000: quién gana y quién no
Hay un caso que resume el giro del mercado: quien compró a 140.000 euros puede vender ahora por 280.000. El cálculo parece redondo, pero tiene trampa. Ese mismo propietario que quiere mudarse a un piso que entonces valía 200.000 y ahora vale 400.000 no se enriquece: pasa de tener que poner 60.000 euros de diferencia a poner 120.000. La revalorización duplica el activo y también el escalón para subir de categoría. Nadie se hace rico cambiando de casa en la misma escalera.
El pleito con Izquierda Unida que marcó la urbanización
El conflicto urbanístico dejó rastro judicial. Hernando se refirió a los concejales de Izquierda Unida de Seseña como sus «enemigos» y, según declaraciones recogidas por la propia formación, su objetivo era acabar con su presencia en el Ayuntamiento. Presentó denuncias por calumnias —entre ellas por un boletín municipal titulado «El rey del ladrillo»— y reclamó una fianza millonaria. Desde IU sostenían que esas acciones buscaban intimidarlos y silenciarlos; el empresario defendía que se había atacado ilegítimamente su honor.
Con estos precios, Seseña ya no es ningún chollo. Y sigue sin tener estación de tren operativa. El comprador paga por vivir a 40 kilómetros de Madrid con la gasolina a precio de oro: compra Madrid sin Madrid. Ahí se atasca el análisis.