Mouliaá compra un piso de 470.000€ y lo convierte en alojamiento turístico con acogida
La actriz Elisa Mouliaá ha comprado un piso por
470.000 euros en el que invierte los
54.000 euros que ganó por contratos televisivos tras hacerse pública su denuncia contra Íñigo Errejón por presunta agresión sexual. El inmueble se reparte de forma asimétrica: un
70% se destina a alojamiento turístico que gestionará una ONG, y un
30% —dos habitaciones— se reserva para que esa misma ONG aloje a mujeres que necesitan ayuda, también con sus hijos si los tienen. La actriz y sus letrados han calculado que el alquiler de esas dos habitaciones durante siete años equivaldría a los 54.000 euros ganados en entrevistas. Mouliaá sostiene que las mujeres acogidas podrán trabajar en el propio piso dando servicio de
alquiler turístico: «La idea es dar casa y trabajo a esas mujeres, y sus hijos si los tienen», ha declarado, precisando que con esa fórmula el piso se mantenga por sí mismo.
El reparto del inmueble: 70% turístico, 30% acogida
El esquema genera dudas desde el punto de vista económico. Un piso de 470.000 euros financiado con 54.000 euros de ingresos televisivos plantea interrogantes sobre la viabilidad de la operación. Hay quien sostiene que, con impuestos y gastos descontados, esa cantidad difícilmente cubre la compra, y que el resto procede de patrimonio previo o de financiación ajena. La propia Mouliaá ha explicado que el 70% turístico servirá para sostener la iniciativa y pagar los gastos, mientras que el 30% restante se destina a acogida. La actriz ha detallado que las mujeres alojadas podrán trabajar en el mismo, dando el servicio de alquiler turístico, y que la idea es que el piso se mantenga por sí mismo con esa fórmula.
La ONG que gestiona el piso y las dudas fiscales
La gestión del inmueble recae en una ONG que, según las informaciones publicadas, también estaría vinculada a la propia actriz. Ese punto concentra buena parte del escepticismo. Hay quien argumenta que montar una ONG o una fundación y administrarla ofrece ventajas fiscales notables: los ingresos por el piso turístico no tributarían por ser pagos a la entidad, los sueldos del personal tampoco, y las ayudas recibidas por atender a personas vulnerables quedarían exentas. Los propios impuestos de compra y reforma podrían estar bonificados o ser desgravables. El letrado de Mouliaá ha eludido concretar detalles sobre la naturaleza jurídica de la entidad, lo que ha alimentado las suspicacias.
El trabajo de las mujeres acogidas: ¿reinserción o explotación?
El punto más discutido es la fórmula laboral. Mouliaá ha defendido que las mujeres acogidas serán dadas de alta en la Seguridad Social: «son trabajadoras, no son chachas», ha tuiteado, añadiendo que recepcionan y atienden a turistas cobrando un salario, y que así se reinserta y empodera a la mujer que ha perdido su vida. Sin embargo, hay quien compara el esquema con una forma de explotación encubierta: una mujer en situación de necesidad que trabaja a cambio de cama y comida, con el barniz de una ONG. La comparación con el servicio doméstico interno o con el alquiler de habitaciones por horas ha circulado con insistencia.
El origen de los 54.000 euros y la entrega del móvil
Mouliaá acudió a la Notaría después de pasar por el juzgado que investiga si Íñigo Errejón la agredió sexualmente. Allí iba a entregar su teléfono móvil, como ordenó el juez para extraer y analizar las conversaciones entre ambos. No pudo hacerlo porque el magistrado Adolfo Carretero comunicó a su letrado que no hay medios suficientes, y será la Policía la que la cite para que lo entregue en dependencias policiales. Ese trámite judicial sigue abierto y condiciona la lectura pública de todo el caso.
El cálculo que no cuadra: 642 euros por dos habitaciones
La aritmética del proyecto invita al escepticismo. Si el alquiler de dos habitaciones durante siete años equivale a 54.000 euros, la media mensual por ambas se sitúa en torno a
642 euros. Para un piso de 470.000 euros, esa cifra resulta llamativamente baja, y sugiere que el grueso de los ingresos no procede del alquiler turístico de esas dos habitaciones, sino del 70% restante. El desglose completo, partida a partida, arroja un resultado que no termina de encajar con el relato oficial. ¿Qué pasa si el negocio turístico no cubre los gastos y la acogida queda en segundo plano?
La operación se presenta como solidaria y como negocio autorreferencial al mismo tiempo. Los números, de momento, no permiten saber cuál de las dos cosas pesa más.