El CGPJ abre diligencias al juez Carretero por su interrogatorio a Mouliaá
El Consejo General del Poder Judicial ha abierto una diligencia informativa contra Adolfo Carretero, titular del Juzgado de Instrucción número 47, por su interrogatorio a Elisa Mouliaá en la causa abierta a Íñigo Errejón por una presunta agresión sexual. La decisión llega después de que el organismo haya recibido más de 900 quejas y denuncias por el comportamiento del magistrado durante la declaración de la denunciante. El paso lo ha dado Ricardo Conde, Promotor de la Acción Disciplinaria del CGPJ, y no implica por ahora ninguna consecuencia negativa para el juez: es solo el trámite previo para decidir si se le abre o no un expediente disciplinario.
Carretero tiene ocho días para personarse, dar explicaciones y aportar los documentos que estime oportunos. Fuentes jurídicas consultadas por
Público subrayan que, a nivel judicial, todo sigue su curso. La defensa de Mouliaá podría presentar una recusación contra el juez en paralelo al expediente si finalmente se llega a ese punto, aunque esas mismas fuentes advierten de que repetir el interrogatorio a la actriz quizá sería más victimizante que útil.
Qué preguntó el juez a Elisa Mouliaá
El contenido del interrogatorio es lo que ha encendido el asunto. Carretero cuestionó en numerosas ocasiones la versión de la denunciante sobre la noche de septiembre de 2021 en la que presuntamente se produjo la agresión. Le reprochó que no hubiese incluido en la denuncia que esa noche estaba muy ebria: «Recuerdo que estaba muchísimo más ebria de lo normal, me daba vueltas todo, tengo lagunas», le explicó ella. El juez repreguntó: «Usted en la denuncia no lo dijo. ¿Estaba muy ebria seguro?».
Sobre el momento en que ambos entraron en una habitación durante una fiesta, el magistrado insistió en si le había dicho que parara. Ella aclaró que le dijo que «estaba incómoda». La respuesta del juez fue: «No, muy incómoda no. Decir que me dejes en paz, que no me toques. ¿Le dijo algo de eso?». Y en otro tramo del interrogatorio, repasando la denuncia, preguntó: «Se sacó el miembro viril. ¿Sabe usted para qué?». Ella contestó: «Supongo que para violentarme». El juez siguió: «¿Pero le intentó bajar a usted las bragas? ¿Cuánto tiempo le estuvo chupando las tetas?».
Las 900 quejas y el colapso de la web del CGPJ
El volumen de reclamaciones es la otra pata del caso. El CGPJ ha recibido más de 900 quejas y denuncias contra Carretero por su doble rasero en el trato a Mouliaá y a Errejón, según los datos que maneja el organismo. Una cifra que, en términos comparativos, resulta difícil de encajar en la actividad ordinaria del Consejo: en todo 2024 el organismo recibió 16.000 quejas, y solo por este asunto se han acumulado más de 14.000 reclamaciones hasta el jueves, día en que la web colapsó y dejó de registrar protestas.
Hay quien sostiene que ese alud de quejas demuestra un desprestigio objetivo de la justicia española. En contra pesa el argumento de que una parte de esas reclamaciones responde a una campaña coordinada y no a un análisis jurídico del interrogatorio. El propio abogado de Mouliaá, según se recuerda en el material, consideró adecuado el interrogatorio, lo que complica la lectura de que el juez actuara contra los intereses de la denunciante.
El doble rasero que nadie concreta
La acusación de doble rasero es el eje de las quejas, pero el material no detalla en qué consistió el trato a Errejón. Lo que sí aparece es la percepción de que el juez fue duro con la denunciante y blando con el investigado, y que esa asimetría es la que ha movido a miles de personas a escribir al CGPJ. La diligencia informativa no prejuzga nada: Carretero puede dar explicaciones y aportar documentos antes de que el Promotor decida si hay materia para un expediente.
En paralelo, el caso sigue su curso judicial. La defensa de la actriz estudia la recusación, una vía que en la práctica obligaría a repetir diligencias y que algunas fuentes consideran más dañina que útil para la propia denunciante. El asunto, por tanto, se queda donde estaba: sin expediente firme, sin recusación presentada y sin fecha para ninguna de las dos cosas.
Qué se juega el CGPJ con este movimiento
La diligencia informativa coloca al órgano de gobierno de los jueces en una posición delicada. Si archiva, tendrá que explicar por qué 900 quejas no merecen expediente. Si lo abre, entrará en el terreno de valorar la técnica de un interrogatorio, algo que los propios jueces consideran parte de su autonomía. La cifra de quejas, en cualquier caso, ya ha convertido un trámite interno en un asunto de opinión pública.
El detalle que descoloca es que el expediente no depende de la gravedad de las preguntas, sino de si el juez vulneró la ley procesal. Y ahí, por ahora, nadie ha puesto encima de la mesa el artículo concreto que habría infringido.