Otro rescate en Liendo en 2025: misma ruta y helicóptero
El foro deja la ropa a un lado y aparece el patrón. Un participante rescata una noticia de Europa Press fechada el
15 de julio de 2025: el helicóptero medicalizado del Gobierno de Cantabria intervino ese día para auxiliar a una senderista de
52 años, de Vitoria, desorientada en la ruta de los Ojos del Diablo, en Liendo. Mismo paraje. Misma escena. Un año antes. A partir de ahí el hilo deja de mirar a una persona y empieza a mirar a un sitio.
Qué se ha sabido
El que trae el enlace lo suelta sin adornos: «El año pasado lo mismo pero mandaron el heli a por otra vasca desorientada». La noticia que pega va completa, con fecha y con el dato del helicóptero autonómico. Y hay más correcciones sobre la mesa: alguien aclara que la rescatada «era vasca», y otro avisa de que la foto que circulaba en el hilo es la de una influencer de Instagram y que el fondo que se ve es el Mont Blanc. Nada de eso era la ruta.
En paralelo, los números personales llenan páginas. Un forero dice llevar
70 rutas por Cantabria en lo que va de año y explica cómo se pierde uno: te saltas un cruce, sigues por lo que parece un sendero, vas cansado y acabas metido en una hoya con la vegetación tapando el camino real. Otro reconoce que dejó el montañismo
hace 10 u 11 años por la rodilla y por la familia.
Y luego está el material y la dificultad. Un vídeo que se comenta en el hilo alimenta justo esa parte:
. Porque la conversación deriva al equipo clásico. Alguien reivindica unas botas
Bionnasay 300, hechas en Italia, con suela Vibram Mulaz, a
150 euros cuando las equivalentes de marca estaban en 200 o 250. Otro cuenta que tiene unos lederhosen marrones y una mochila LaFuma restaurada y adaptada a un marco ALICE. Nada tacticool, dice. Y sobre el terreno, dos lecturas opuestas: uno asegura que «ahí subes en chanclas y bermudas tranquilamente», y le responden que no es un paseo, que es «terreno 100% cordillera cantábrica». Un tercero sentencia que «se sube en 1 hora».
Dónde está la bronca
El choque ya no es sobre la rescatada. Es sobre qué se considera montañismo y qué se considera postureo.
Un frente defiende el material sintético y ligero: «Habiendo buenos sacos y fundas de vivac sintéticos más ligeros y compresibles que hacen el mismo servicio, lo de usar lo que usaban mis abuelos siempre me pareció un puro romanticismo nada práctico», escribe uno. Frente a eso, quien se pone la piel de oveja a la espalda.
El segundo choque es el mínimo irrenunciable. «Es como si un tío fuera sin camiseta, vale para andar vale, pero subir una montaña no es andar», resume alguien que insiste en meter algo de abrigo en la mochila aunque sea una sudadera o una manta térmica. Y un tercero niega la mayor: «Ni el top, ni las mallas ni nada. Pero qué timo de título», protesta, porque cree que se está montando el asunto alrededor de la ropa.
El tercer frente es la llamada. Un forero compara pedir rescate con llamar a un taxi tras una noche de fiesta en vez de coger el autobús, y recuerda que el orgullo de salir del apuro uno mismo también cuenta. Otro responde que la zona está poblada y que lo raro es que no se topara con la autovía. Y entra la distinción fina: una cosa es perderse en terreno nuevo y otra en uno que ya has pisado. «Perderse en un sitio donde has subido varias veces, no tiene perdón», suelta uno, que separa el caso de quien estrena ruta sin conocer el entorno.
El hilo también se calienta por abajo. Varios mensajes pasan del argumento al ataque directo, unos contra la protagonista y otros contra foreros del propio hilo. No aportan nada al asunto.
Botas, merino y la factura del helicóptero
El cálculo que alguien se marca es el de la factura. Su tesis: sin seguro no solían cobrar; con seguro, tiraban del cobro. Y el problema es que nadie te pregunta cómo quieres el rescate. Te pueden mandar dos parejas del GREIM caminando o desplegar tres coches, un helicóptero, dos médicos y una docena de agentes. La incertidumbre, dice, lleva a estirar la situación antes de llamar. Ahí está el riesgo: el ahorro sale caro.
Qué cambia respecto a antes
Que el caso deja de ser un caso. Con la noticia de julio de 2025 sobre la mesa, el debate se mueve de «esta chica» a «este sitio» y de la ropa a la factura. También entra una veta nueva: la comparación con el Camino, con la masificación de rutas y con la manía de estrenar monte cada fin de semana en vez de repetir el de casa. La pregunta de si esto tiene arreglo se queda donde estaba.