Eric Finch
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Montaña de residuos, peligro de colapso
16/10/2026Carlos Martínez Gorriarán-Vozpópuli
- Cada huida adelante del sanchismo, cada nueva crisis provocada, ya no tapa la anterior
Las montañas de residuos fuera de control son sumamente peligrosas. Es fácil que cualquier temblor las desestabilice y se derrumben de arriba abajo, arrasando con fetidez, suciedad y toxicidad lo que encuentren a su paso. Hace algo más de seis años le ocurrió a una ubicada en Zaldívar (Vizcaya), al cuidado del nacionalismo vasco: mató a dos empleados, uno de los cuáles desapareció sin dejar rastro, y envenenó el entorno (seis años después la instrucción judicial sigue atascada).
Hoy nada se parece más al vertedero de Zaldívar que las postrimerías del régimen sanchista. Durante ocho años, la acumulación iniciada en la época de Zapatero ha ido escalando hasta la inestabilidad absoluta, y hoy amenaza colapso catastrófico. Tanto, que el régimen intenta a la desesperada poner el peligro de derrumbe al servicio de su imposible salvación: el mensaje es “yo o el caos” pero, como en la histórica portada de Hermano Lobo, la conclusión es que da igual: ellos son el caos. Véanse Ceuta y la acampada de Puerta del Sol.
Hubo incidentes en la costa
Una de las revelaciones sensacionales de estos días es que Ceuta no sólo recibió la llegada de más de 80.000 personas desesperadas y agentes infiltrados, acarreados y dirigidos con eficiencia por la policía ingenieros. Ahora sabemos que la marina de Mohamed VI entró en aguas españolas durante cuatro días, sin más reacción que el envío testimonial de unos buques españoles y las protestas de la Armada por canal reglamentario. También se habla de drones ingenieros de paseo por allí, y de satélites controlando la operación. Mientras, y sabiéndolo absolutamente todo, Sánchez y sus elegidos disfrutaban de la Mareta.La única explicación racional del dislate es que la entrada estaba pactada, y asumida en el plan Sánchez para Ceuta que razoné aquí. Una traición de Estado, simplemente. Por qué terminó saliendo mal, sin que Jovenlandia haya logrado forzar el desalojo de la ciudad ni Ceuta arrasada por estallidos de violencia, queda para investigaciones históricas futuras. Lo que no se puede dudar es de que había un plan y de que ha fallado sobre todo por la impecable reacción de los ceutís, que han soportado lo insoportable pero no han cedido a la provocación (ni seguido los consejos indirectos de no poco periodismo español de malvender lo que tuvieran y refugiarse en la península).
El discurso de Felipe VI en su visita ha sido el que habría hecho el presidente de Gobierno de una verdadera monarquía parlamentaria (como cuando el golpe en Cataluña); casi ha pasado desapercibido, pero delata un vacío de poder de final de régimen que ha requerido la intervención del Rey.
La engaña de la vivienda
Todo le está saliendo espantosamente mal al sanchismo. Cada huida adelante, cada nueva crisis provocada, ya no tapa la anterior, sino que añade más corrupción incontrolable, temblorosa como un flan. El colapso es inminente; la cuestión, que no nos pille debajo. La idea de hacer estallar la indignación popular con el desahucio Maricarmen y la acampada de Sol sólo ha servido para que el Metro pase de largo y para que salgan a flote los “fondos buitre” propiedad de eminentes socialistas, y los desahucios ordenados por el propio Gobierno, por ejemplo en pisos alquilados de Muface.Particular impacto ha tenido la autodelación de la portavoz Montse Mínguez por su enardecida combatividad contra “fondos buitre” imaginarios, y de derechas, mientras se lucra con los réditos del muy real de su pareja, a quien quizás -presuntamente, por supuesto- ayudó prevaricando un poquito con recalificaciones de suelo en su Lleida natal. La especulación es legítima si beneficia a socialistas, grandes inversores en pisos y locales de alquiler, tan asequibles como el de 2.200 € mensuales de un piso para estudiantes de Begoña Gómez. Avisó Adriana Lastra: “Ahora nos toca a nosotros”.
Maniobras desesperadas
El tercer desastre consecutivo ha sido el de la ‘ley de nietos’, que por su extensión a tataranietos y antepasados aún más lejanos gracias al celo de Sofia Puente, hasta migraciones tan relacionadas con el exilio republicano de 1939 como el viaje de los hermanos Pinzón, bien podría llamarse Ley Matusalén. El Supremo hizo lo mejor posible al imponer medidas cautelares para impedir contaminar el censo con votantes ilegítimos. La reacción del Gobierno ha sido olvidar publicar las medidas en el BOE, con la esperanza de que sirva para colar de rondón a esos 160.000 afectados aproximados, si hemos de creer al BOE oficioso que antes fuera el diario El País. Es posible que solo consigan impugnaciones de voto CERA sospechoso en determinadas mesas electorales, obligando a repetir la votación con garantías.Por lo demás, tan descarada prevaricación es la reacción desesperada al fuera de juego del Tribunal del siempre solícito Conde Pumpido, con problemas serios para incumplir su propia norma de plazos y la de admitir únicamente recursos de españoles afectados en sus derechos constitucionales. ¿Podría ser considerado español privado de derecho a voto un uruguayo o cubano sin nacionalidad española porque el Supremo ha suspendido cautelarmente el proceso de nacionalización? Deliciosa variante de la paradoja de Russell para estudiantes de lógica (¿es miembro del conjunto de conjuntos no catalogados el conjunto que cataloga los conjuntos no catalogados?) Hasta la fantasía jurídica constructivista puede tropezar con su toga.
Oposición virtuosa
Mientras la situación tiembla y amenaza derrumbe sobre nuestras cabezas casi indefensas, parece que por fin tenemos una oposición a la altura de las circunstancias. Sobre todo porque tanto Partido Popular como Vox han entendido que estas son elecciones de punto único: salvar la democracia expulsando a Sánchez y sus socios de gobierno. Han decidido respetarse y colaborar, y lo están haciendo: el enemigo no es el rival, es el que no admite rivales y los convierte en enemigos.Por supuesto que se hablará de pensiones, energía, educación y de mil cosas más, pero quien no comprenda que para debatir seriamente de esos y otros miles de problemas la condición sine qua non es librarse del sanchismo, es que no comprende nada o en el fondo prefiere al sanchismo. Más les valdría fijarse en esa situación que tiembla sobre ellos amenazando arrasar todo en el colapso, y no en el dedo que la señala.
