Qué cosa más "rara"... Qué les pasa hoy a las Bolsas estadounidenses? Ah! Sí, que ayer subieron mucho y hoy toca recoger "beneficios". La realidad: una fruta ruleta de Casino.
Y vamos a escribir un poco de Historia y que nadie podrá rebatir...
Vayamos al 1971, cuando las reclamaciones contra la Deuda denominada en Dólares llovían de todos los países. SÍ, para los más ignorantes, que esto no es "nuevo", sino más viejo que el bacalao con garbanzos. En aquel tiempo, se rumoreaba que los Estados Unidos NO tenía realmente Oro para pagar (Vaya! otra cosa que NO es tampoco "nueva"). Entonces, los tenedores extranjeros de activos estadounidenses decidieron poner a prueba la promesa, por si acaso...
Y qué pasó? Pues, que Nixon entró en pánico y cerró la ventanilla del Oro, incumpliendo los términos del acuerdo, al igual que ya había hecho Roosevelt, en 1933. Nixon estaba presa del pánico por la fuga de Oro del Tesoro estadounidense. Su intención era proteger el USD
En resumen, los Estados Unidos intentaron un régimen de tipo de cambio fijo sin liquidación, pero fracasó. Dos años después, anunció un nuevo sistema que, según afirmaban, sería mejor que nunca. De ahí en adelante, los Estados Unidos solo estarían respaldados por la confianza. Pero todo iría bien, nos dijeron. Todos los países del mundo estarían en la misma situación, papel contra papel. Y habría un gran mercado de arbitraje entre ellos. Muchas oportunidades de obtener ganancias...
Efectivamente, era cierto. Hoy en día,bel mercado cambiario mundial tiene un volumen promedio diario de operaciones de hasta 7,5 billones de Dólares, aunque depende de la volatilidad. En cualquier caso, la especulación cambiaria es una industria enorme que se especializa en ganar mucho dinero con monedas pequeñas.
Este mercado era nuevo, mientras que durante los cientos de años anteriores el dinero había tenido sus raíces en algo fundamental, ahora flotaría para siempre en función de la credibilidad de los gobiernos y sus promesas de pagar con papel.
De esto no ha habido duda desde 1973... El USD es el rey del mundo, la moneda de reserva global en la que se liquidan la mayoría de las cuentas entre países. Desde entonces, la economía estadounidense ha experimentado una Inflación drástica... El poder adquisitivo del USD en 1973 se ha reducido a 13,5 centavos. La Deuda (pública, industrial y doméstica) se ha disparado. Las distorsiones industriales en el país han sido innumerables. La perturbación en las finanzas de los hogares causada por la Inflación creó la necesidad de dos ingresos por hogar para mantenerse.
En el comercio internacional, el USD y el Petrodólar se convirtieron en el nuevo Oro. Pero mientras que el Oro era un activo no estatal compartido por casi todos los países, un mediador independiente de todas las empresas y naciones, el USD era diferente. Estaba ligado a un Estado, uno que pretendía gobernar el mundo, un imperio como nunca antes se había visto en la historia.
Esto fue innegablemente cierto hacia el final de la Guerra Fría, cuando el planeta se volvió unipolar y los Estados Unidos extendieron sus ambiciones sin control a todas las partes del mundo, un imperio económico y militar sin precedentes.
Todo Imperio en la historia encuentra su horma... en algún momento y de alguna manera. En el caso de los Estados Unidos, la sorpresa llegó en forma de Economía. Sí el USD se convertía en el nuevo Oro, otros países podrían tenerlo como garantía. Pero, claro, esos otros países contaban con un "arma secreta": bajos costos de producción, respaldados por salarios laborales que representaban una fracción ínfima de los de los Estados Unidos.
En el pasado, estas disparidades no suponían un problema real. Según la teoría de David Hume (1711-1776), vigente durante siglos desde su formulación, las cuentas entre naciones se saludaban de forma que no proporcionaban una ventaja competitiva permanente a ningún Estado. Todos los precios y salarios entre todas las naciones que comerciaban se equilibrarian con el tiempo. Al menos, habría una tendencia en esa dirección, gracias a los flujos de Oro que aumentarían o disminuirían los precios y salarios, lo que dió origen a lo que David Ricardo teorizó y que posteriormente se denominaría la Ley del precio único.
La teoría era que ningún país que formara parte del sistema comercial tendría una ventaja permanente sobre otro. Esta idea se mantuvo vigente mientras existiera un mecanismo de liquidación no estatal, concretamente el Oro
Pero con el nuevo patrón Dólar papel, eso ya no sería así. Los Estados Unidos dominarían el mundo, pero con una desventaja... Cualquier país podría acumular Dólares y fortalecer sus estructuras industriales para ser mejor en todo lo que el propio imperio pudiera hacer.
El primer país en darse cuenta, después de 1973, fue Japón, el enemigo derrotado de la Segunda Guerra Mundial y que los Estados Unidos ayudaron a reconstruir. Pero muy pronto, los Estados Unidos comenzaron a ver desaparecer sus industrias tradicionales. Primero fueron los pianos. Luego, los relojes. Después, los automóviles. Después, la electrónica para el hogar.
Los estadounidenses empezaron a sentirse un poco extraños ante esto y trataron de emular varias estrategias de gestión de Japón, sin reconocer que el problema central era otro y más fundamental.
Nixon, quien impulsó este nuevo sistema de finanzas globales, también conmocionó al mundo con su triangulación con China. Unos diez años después, China comerciaba con el mundo. Tras el colapso del Comunismo soviético, China se aferró a su régimen de partido único y finalmente se unió a la recién creada Organización Mundial del Comercio. Esto ocurrió justo después del cambio de milenio. Inició 25 años de aplicar a la producción industrial estadounidense lo que Japón apenas había comenzado a hacer en su época.
El plan era simple: exportar bienes e importar Dólares como activos. Utilizar esos activos no como moneda, sino como garantía para su expansión comercial, con la enorme ventaja de unos costes de producción comparativamente bajos.
A diferencia de la época del Patrón Oro, las cuentas nunca se saludaban porque no existía un mecanismo independiente que lo hiciera posible. Solo existía la "moneda imperial", que podía acumularse indefinidamente en cualquier país exportador sin provocar un aumento de los precios ni de los salarios (ya que la moneda nacional era un producto completamente diferente, concretamente el Yuan).
Este nuevo sistema prácticamente desbarató la lógica tradicional del libre comercio. Lo que antes se denominaba ventaja competitiva de las naciones se convirtió en la ventaja absoluta de unas naciones sobre otras, sin ninguna perspectiva de que las condiciones cambiarán jamás.
Y no cambiaron. Los Estados Unidos perdieron gradualmente frente a China: acero, textiles, ropa, electrodomésticos, herramientas, juguetes, construcción naval, microchips, tecnología digital y mucho más, hasta el punto de que los Estados Unidos solo contaban con dos ventajas esenciales en el panorama internacional: el recurso natural del Petróleo y sus derivados, y los servicios financieros.
El problema que todo ello acarrearía con el tiempo es que los Estados Unidos se especializaron en la financiación con una producción infinita de activos en papel Dólar, de manera que los precios nunca se ajustaron a la baja, como habíamos visto durante siglos en todos los países exportadores de dinero.
Con la capacidad de imprimir eternamente, los Estados Unidos podrían financiar su imperio, financiar su estado de bienestar, financiar su gigantesco presupuesto, financiar su ejército, y todo ello sin molestarse en hacer mucho más que sentarse detrás de una pantalla.
Este fue el nuevo sistema que Nixon le concedió al mundo, y parecía magnífico hasta que dejó de serlo. Ni más ni menos... Tampoco podemos concederle toda la culpa en su intento de salvar al USD.
Después de todo, fue Lyndon Johnson quien dijo que los Estados Unidos podrían tener tantas armas como mantequilla gracias a la capacidad de la Reserva Federal y a la solvencia del país en el extranjero. Fue él quien desmanteló el sistema creado una generación antes por los arquitectos del sistema conocido como Bretton Woods, que al menos intentó negociar un acuerdo que abordara el problema del dinero.
Lo voy a dejar aquí porque ya llevo rato escribiendo, pero creo que se me entiende perfectamente al explicar el origen del problema. Y, antes de dejarlo, qué ha pasado con el plan del ORATE y de Elon Musk de auditar el Oro de Fort Knox... Quizás, ya saben lo mismo que supo Nixon... Quizás...
Saludos.