La pelea por Felipe III se come el hilo de la heredera
Arranca con una imagen pegada sin más y acaba en una trifulca sobre quién empezó a centralizar España. En medio, un forero que exige que le pidan audiencia antes de citarle, dos que se mandan al ignore y una ronda de comentarios que ya no miran la foto de nadie. El retrato de la heredera se ha evaporado del hilo: lo que queda es una pelea de historia, de etiqueta y de simbología. Cuarenta mensajes repartidos entre el 28 y el 29 de septiembre y ni un dato oficial.
Qué se ha sabido
Material nuevo, poco. El arranque vuelve a ser
una imagen que sirve de excusa y nada más: ni fuente, ni fecha, ni declaración de ninguna casa. Los datos que entran los mete un forero y son todos sobre el pretendiente francés. Habla de Luis Alfonso de Borbón, al que llama Luis XX, y de su ronda de apariciones: las primeras filas en la misa del Papa en la plaza de la Concordia, cerca de Le Pen; una invitación de la Marina francesa
hace un mes al acto del
400 aniversario, frente a la torre Eiffel; y otro acto con el ejército hace unos meses. El remate que más le gusta es una imagen del ejército francés desfilando frente a un Capeto. Nada de eso viene con enlace ni con comprobación, y su valoración se queda en que se está marcando «muy buena campaña». Otro participante suelta una tesis sin desarrollarla: que el error de España es que los Borbones no llegaran
cien años antes. Y un tercero bromea con poner reyes en Vitoria, como ya se puso a Pepe Botella. El resto del tramo son respuestas encadenadas al mismo mensaje: nadie aporta prensa, ni comunicado, ni cifra oficial.
Dónde está la bronca
La primera bronca del tramo no va de la heredera, va de convivencia. Un participante exige que se le pida audiencia antes de citarle y despacha la petición con un «denegada». El otro contesta que no tiene que pedir permiso a nadie para participar en el hilo y se va al ignore. Un tercero había pedido cita formal para que le diera su valoración sobre la heredera; tampoco la obtiene.
Dos usuarios fuera y el hilo sigue.
La segunda pelea sí tiene fondo y dura media página. Uno sostiene que con Felipe V llegó España tal y como se conoce: un gobierno, un consejo, una moneda, unas cortes, unas leyes comunes. El otro le corrige: que la centralización del Estado la empezó
Felipe III, que una cosa es ser rey absolutista y otra centralizar la administración, y que meter a los bufones de la corte como asunto de Estado no aguanta un manual de historia. El primero responde con el listado de actos del pretendiente francés. El segundo contraataca con su propia tesis: que la desgracia no fue cuándo llegaron, sino que Carlos II muriera sin descendencia y saltara por los aires el equilibrio a tres que sostenía Europa. Ninguno cede y ninguno trae una fuente.
El retrato no desaparece
Con la historia en primer plano, el comentario estético sigue corriendo por debajo. Alguien dice que acabará pareciéndose a su tatarabuela Isabel. Otro avisa de que si no se corrige la tendencia la cosa irá a más. Todo de ojo, sin una sola foto que lo sostenga. En el lado contrario, un participante concede que objetivamente es guapa y añade el matiz: que esa belleza se le diluye al ver lo que es, a su juicio, la casa en general. Y aparecen las conclusiones políticas de siempre. Uno escribe que no es republicano pero que está deseando que un Borbón le dé motivos para ser monárquico. Otro pide una república que no sea «la de los rojos del 31».
Qué cambia respecto a antes
La entrega anterior era foto y parecidos. Aquí el parecido se agota y entra el cuerpo a cuerpo. Se da por superada la corrección del título —nadie vuelve a discutir lo de la «futura Borbona»— y se abre un frente que no estaba: la enmienda al relato de Felipe V, con nombre y apellidos de rey. También entra una capa nueva, la de los paparazzis. Un forero recuerda que la han fotografiado «con unos cuantos» desde lo del supuesto novio brasileño y lo del colgante, y saca la conclusión de que la imagen pública se le cae sola. Es lo único de este tramo que añade un ángulo distinto: no el físico, sino lo que se le cuelga alrededor. Lo previsible era otra ronda de elogios y comparaciones. Ha sido una pelea sobre Felipe III.