Del Tang al Bitter Kas: la nostalgia se juega a las chapas
El Tang ya no es el centro. En este tramo, el hilo se ha ido de las manos y ha acabado en una conversación sobre caramelos, chuches y chapas de los ochenta. La nostalgia ha mutado: del sobre de limón agotado a los Phoskitos, los Chimos y las chapas de Bitter Kas.
Nadie ha vuelto a hablar del precio del Tang.
Qué se ha sabido
Bonté recuerda que su madre no le compraba Tang porque lo consideraba una guarrada, pero sí le daba Tigretón y Pantera Rosa. Risitas prueba la Pantera Rosa una vez y se pone malo durante una semana; sospecha que fue casualidad. Bonté aclara que lo que se esnifaba era el Escalofrío machacado, no los Peta Zetas. Risitas añade que los Palotes, el Pitagol y los Poskitos eran lo que más le enganchaba. Bonté menciona los Huesitos, los Lacasitos y los Chimos, caramelos en forma de aros de colores que hace siglos que desaparecieron. Risitas suma los chicles Bang Bang y los paquetes de tabaco de chocolate. En verano, el Polo Flash era lo más pedido por su precio tirado. Bonté señala que los cigarrillos de chocolate eran obligatorios para el chaleco de vaquero, con sombrero y pistola de fogueo. Ciudadano 0 dice que los Lacasitos siempre le parecieron una mierda. Karl Konrad Koreander se acuerda del Fresquito. Bonté responde que tampoco sabe igual y que el dedo de caramelo ahora es una chufla: a sus hijos les gusta, pero él piensa que si hubieran probado el original... Karl Konrad Koreander dice que ve los Toblerone actuales y se descojona. Tappiporla añade que los caramelos Vampiro ya ni pintan la lengua ni saben igual de fuerte. Bonté pregunta por los caramelos de cubalibre y afirma que el ponche caballero con cocacola sabe igual que el de la infancia. Karl Konrad Koreander aporta una receta casera: Amaretto o licor de almendras amargo con zumo de piña, que sabe al Chupachús de Kojak. Burubux informa de que la Mirinda también se sacó de mandarina. Karl Konrad Koreander lo vincula a las chapas: el que tenía la chapa de Mirinda mandarina era un semidios porque eran raras de encontrar, igual que las de Bitter Kas. Burubux matiza que las de Bitter Kas eran las premium de verdad, muy cotizadas si las encontrabas planitas y sin deformar. Karl Konrad Koreander rectifica: eran las de Bitter Kas, no las de Cinzano. Burubux las llama chapines de Bitter Kas porque eran un poco más pequeños y pesados que las chapas normales. Bonté apostilla que las de Cinzano eran habituales en el recreo.
Dónde está la bronca
No hay bronca, pero sí un debate sobre qué producto de la infancia ha empeorado más. Bonté sostiene que los Chimos, el Fresquito y el dedo de caramelo ya no saben igual; Tappiporla añade los caramelos Vampiro. Karl Konrad Koreander generaliza: «Todo ha cambiado». Ciudadano 0, en cambio, se desmarca de la nostalgia de los Lacasitos y dice que siempre le parecieron una mierda. La discusión sobre las chapas enfrenta a Karl Konrad Koreander y Burubux por el valor de las de Mirinda mandarina frente a las de Bitter Kas; al final, Karl Konrad Koreander rectifica y acepta que las de Bitter Kas eran las auténticas premium. Bonté zanja que las de Cinzano eran las habituales.
Qué cambia respecto a antes
El Tang de limón desaparece del foco. La conversación se traslada a los caramelos y a las chapas de los ochenta. Se confirma que el Tang actual no sabe igual que el de los noventa, pero ahora la queja se extiende a otros productos: Chimos, Fresquito, dedo de caramelo, caramelos Vampiro. La nostalgia ya no es solo del Tang; es de toda una despensa. Las chapas de Bitter Kas se consolidan como el objeto de culto del tramo, por encima de las de Mirinda mandarina y Cinzano.
La receta del chupachús de Kojak
Karl Konrad Koreander cuenta que conoce la receta casera del Chupachús de Kojak: Amaretto o licor de almendras amargo con zumo de piña. Bonté responde que el ponche caballero con cocacola sabe igual que el de la infancia. Karl Konrad Koreander anuncia que se lo va a beber en vaso de cóctel porque ha salido día de terraza. Bonté le anima a probarlo en vaso de tubo y apunta la receta del otro.