El autor del chuletón estalla y promete churruscarlo
El chuletón de 650 gramos sigue dando de comer al hilo, nunca mejor dicho. El autor de la pieza ha perdido la paciencia. Después de dos páginas de consejos sobre la temperatura de la sartén, ha respondido a todos a la vez: que no lo hizo a la parrilla, que lo hizo en una sartén, y que a él le gusta así. Lo ha dicho con muchas mayúsculas y algún insulto. La respuesta no ha tardado: hay quien le ha dicho que a él le pasa lo mismo que a su chuletón, que le falta un hervor. Y alguien ha soltado que para ser un cocido de chuletón no ha quedado mal del todo, pero que es imperdonable no tener un recogegotas.
Qué se ha sabido
El autor insiste en que la carne no pasó por la parrilla, sino por una sartén. No da la temperatura. Varios foreros han vuelto a la carga con el hierro fundido:
una buena sartén de hierro fundido, eso manda, dice uno. Otro añade que la sartén tiene que estar
al rojo vivo antes de echar la chuleta, y un tercero sentencia que la sartén debe estar más caliente para que se produzca la reacción de Maillard
al menos en la superficie.
El peso vuelve a estar sobre la mesa:
650 gramos de carne, más ensalada, más pan, más vino. Un forero calcula que el comensal debe andar por los
100 kilos o más. Otro pregunta directamente por las fotos. La respuesta es seca:
No.
La vajilla tiene su momento nostálgico: los platos Duralex de los 80 son
lo mejor de las fotos para un participante. Y el dedo vuelve a aparecer: alguien dice que no tiene
la certificación burbujarra porque tendría que poder doblarlo hasta tocar piel con la uña.
La geografía también entra en juego. Preguntan si el chuletón es de Segovia, de Valladolid o de Palencia. Un forero sentencia:
Palencia? pero allí vive alguien?.
El aceite de oliva virgen extra reaparece en una intervención escueta:
Con aceite de oliva virgen extra.... Y el color gris de la carne vuelve a ser el argumento central de la crítica:
el color gris apagado de esa carne delata que la sartén no tenía suficiente temperatura. Esa carne está cocida, no asada.
Dónde está la bronca
El autor ha pasado de defender su punto a estallar. Ya no argumenta: exige que le dejen en paz con su forma de cocinar.
A mí me gusta así la carne, repite, y añade que la próxima vez la va a churruscar
que va a quedar color café. Es la única concesión que hace en todo el tramo.
Los críticos no se mueven. El argumento técnico es siempre el mismo: sin sartén muy caliente no hay sellado, y sin sellado la carne se cuece en su jugo. Uno lo resume con tres colores:
el negro del churruscao, el rosadito a los bordes y una gran franja roja. Dice que lo aprendió de Berasategui. Otro avisa de que si le ponen ese chuletón no le da
ni una pinchada.
La discusión se ha envenenado por momentos. Hay quien ha respondido al autor con descalificaciones personales y hay quien ha defendido que el hilo no debería convertirse en eso. Un participante ha señalado que insultar y burlarse de forma gratuita es lo que algunos llaman forear
a pelito.
Qué cambia respecto a antes
La novedad es que el autor rectifica a medias: no cambia de opinión sobre el punto, pero anuncia que la próxima vez churruscará la carne. Es lo más cerca que ha estado de dar la razón a alguien. También entra un dato nuevo: el peso del comensal, calculado por un forero a ojo. Y aparece la nostalgia de los platos Duralex, que ya se había mencionado, pero ahora con más peso: son lo mejor de las fotos para varios.
El asunto del dedo sigue sin resolverse. Y las fotos siguen sin aparecer.