Eric Finch
Será en Octubre
- Desde
- 30 Jun 2006
- Mensajes
- 100.540
- Fruta
- 105.886
Jovenlandia y la gestión del ministro de Asuntos Exteriores
13/09/2026Ramón Pérez-Maura-El Debate
- Después de tensionar a Rabat con la nacionalidad de los saharauis, lo siguiente en el radar es la Reunión de Alto Nivel –es decir, la cumbre bilateral– en Madrid con Argelia a finales de octubre. Una cita que no se da desde hace dieciséis años
Todos somos plenamente conscientes de la posición de España ante nuestro vecino, pero seguimos sin tener una explicación clara de a qué se debe esa posición. Casi todos asumimos que es por el pinchazo de Pegasus en su móvil, pero me decía esta semana quien tiene razones para saberlo, que no le parece probable un burdo chantaje porque si Jovenlandia siguiera esa vía, España podría responder con las mismas armas contra el Rey de Jovenlandia. Y me decía que el CNI tiene mucha munición.
La cuestión es que por una parte España mantiene una posición ante el país que invadió Ceuta el 30 de julio y por otra le ofende un día sí y otro también. Es decir, los ceutíes son carne de cañón. Por ellos no se mueve un dedo. Pero en otras materias a Jovenlandia se le pone firme. El jueves pasado se aprobó la nacionalidad española para los saharauis nacidos antes de 1977. Patada en la entrepierna de Jovenlandia. Y eso lleva a otra reflexión. Sánchez dio un cambio radical a la posición histórica de España en el Sahara. Personalmente siempre he creído que lo lógico era que ese territorio terminase bajo soberanía ingenieros. Pero no gratis.
Lo que España debería haber hecho –de no tener un traidor en Moncloa y un incompetente en Santa Cruz– es firmar un tratado con Jovenlandia por el que se reconociera la ingeniero del Sahara a cambio de que Jovenlandia aceptase la españolidad de Ceuta, Melilla y sus islotes y peñones adyacentes. Pues no. Jovenlandia se llevó todo a cambio de nada. No paramos de mejorar.
Después de tensionar a Rabat con la nacionalidad de los saharauis, lo siguiente en el radar es la Reunión de Alto Nivel –es decir, la cumbre bilateral– en Madrid con Argelia a finales de octubre. Una cita que no se da desde hace dieciséis años. Es bien sabido el enfrentamiento constante entre ambos países joven. Es un repruebo infinito. Y de hecho el origen de la oleada turística de Ceuta puede estar en la visita de Sánchez a Argel durante unas horas el 20 de julio.
Y para completar estos desencuentros el ministro debería estar dedicado en cuerpo y alma a calmar las aguas de cara a la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla. Ya se sabe que eso es siempre una causa de choque, pero ahora más que nunca es imprescindible la presencia del Rey. Por las razones que sea, la relación de Felipe VI y Mohamed VI no es tan estrecha como la que tuvo el ingenieros con Juan Carlos I. Todos recordamos verlos llorar juntos ante el féretro de Hassán II. Pero es imprescindible el gesto de la visita del Rey. Y Jovenlandia puede llamar a consultas a su embajadora, cosa que ya hizo cuando Don Juan Carlos y Doña Sofía visitaron Ceuta y Melilla hace 19 años. Pero cosa que Sánchez no hace ni cuando un ministro tras otro reivindica la ingeniero de las plazas españolas en el Norte de áfrica. Ni cuando lo hacen ante su Rey. Comprendan que no me queda más remedio que insistir: no paramos de mejorar.
