Eric Finch
Será en Octubre
- Desde
- 30 Jun 2006
- Mensajes
- 99.655
- Fruta
- 104.792
https://paralalibertad.org/a-la-sombra-del-rey/ A la sombra del…
Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: This feature may not be available in some browsers.

La independencia judicial se encuentra bajo una presión sin precedentes, amenazada por ataques políticos y descalificaciones públicas, pero la defensa firme de la justicia y el respaldo institucional del Rey son un faro en la tormenta.
El discurso de la presidenta del Tribunal Supremo en la Apertura del Año Judicial, celebrado el 11 de septiembre de 2026, ha puesto de manifiesto la delicada situación que atraviesa la judicatura española. Las palabras de Isabel Perelló resonaron con fuerza, denunciando las embestidas que, desde diversos frentes, buscan minar la dignidad y el honor de los jueces. No se trata de meras críticas, sino de insultos proferidos en el Parlamento, amenazas directas a magistrados con nombre y apellido, y la insidiosa acusación de "lawfare". Estos actos, lejos de ser incidentes aislados, configuran una estrategia que apunta directamente a la esencia de la independencia judicial, un componente fundamental de cualquier Estado de Derecho. La presidenta, con una declaración contundente y sin fisuras, ha defendido la labor de sus colegas frente a quienes pretenden instrumentalizar la justicia con fines ideológicos, subrayando que las decisiones judiciales están al servicio de la justicia y del interés general, y no de intereses espurios.
La preocupación por el acoso y la deslegitimación del Poder Judicial es palpable en el seno de la comunidad jurídica. La idea de que la justicia pueda ser reducida al silencio, comprada, vendida o manipulada para servir a los intereses del gobernante de turno, es una amenaza grave para la ciudadanía, que corre el riesgo de convertirse en una mera espectadora de sus propios derechos. La historia judicial española ha conocido momentos convulsos, pero la situación actual se presenta particularmente preocupante. Ejemplos recientes, como la suspensión cautelar de la "ley de nietos" o las críticas a la magistrada Tardón por investigar la invasión de Ceuta, ilustran cómo se intenta desvirtuar la función judicial. La justicia, en su esencia, debe ser un contrapeso a la tiranía, una garantía de que el imperio de la ley se aplica sin cortapisas.
Lo que define a un juez, por encima de todo, es su lealtad y honestidad. La lealtad implica fidelidad a las personas y a las cosas, y en el ámbito jurídico, se traduce en legalidad. La honestidad, por su parte, remite a la decencia, la razonabilidad y la justicia. Estos valores, que deberían ser pilares inamovibles, están siendo cuestionados por quienes buscan moldear la conciencia de los jueces y convertirlos en meros vasallos del poder. La ciudadanía, en su mayoría, valora y espera de sus jueces una conducta intachable, una lealtad consigo mismos y con los destinatarios de sus resoluciones. El malestar surge ante los gestos autocráticos que pretenden socavar esta confianza.
Es crucial entender que el poder judicial es, en última instancia, autosuficiente. El juez libre huye de las presiones políticas y parapolíticas que buscan crear jueces siervos en lugar de servidores de la ley. La autoridad de los poderes del Estado se cimienta en la suma de poder y prestigio, y el prestigio de la magistratura contribuye de manera significativa a la solidez institucional. La división de poderes no implica incomunicación, sino una cooperación estrecha en el servicio a los grandes intereses nacionales. La independencia judicial no es un privilegio, sino una necesidad para el buen funcionamiento de la democracia.
La presencia del Rey Felipe VI en la Apertura del Año Judicial, el 11 de septiembre de 2026, no fue la de un actor político más, sino la de un Jefe de Estado que, en cumplimiento de su papel constitucional, simboliza la continuidad y el respaldo a las instituciones. Su asistencia, desde la neutralidad que le confiere su posición, reafirma el compromiso de la Corona con la justicia independiente, libre y sometida únicamente a la ley. El Rey, con su presencia, ha querido estimular la lucha de los jueces por la justicia, una lucha que, en última instancia, es por España.
En ocasiones anteriores, como en la entrega de despachos a la 73.ª promoción de la carrera judicial, el Rey ya había destacado la importancia de salvaguardar la independencia judicial como pilar esencial del sistema constitucional. Pidió entonces "profundo respeto" a la Justicia, reconociéndola como una de las instituciones vertebradoras del Estado y condición indispensable para la pervivencia de los principios y valores democráticos. La imagen del Rey presidiendo este acto es de un valor institucional incalculable, un recordatorio de que la defensa de una justicia independiente es una tarea compartida por todos los poderes del Estado. La justicia, como meta a la que aproximarse, requiere el esfuerzo constante de hombres y mujeres que, desde su vocación, comprenden la trascendencia de ser jueces independientes al servicio de los ciudadanos.
https://paralalibertad.org/a-la-sombra-del-rey/ A la sombra del…