Madrid amplía a 6.500 millones su ventaja de PIB sobre Cataluña
Las dos comunidades que más crecieron en 2022 no fueron Madrid ni Cataluña. Fueron
Baleares, un 12,5%, y Canarias, un 9,7%, impulsadas por el rebote del turismo y por haber sido también las que más se hundieron durante la pandemia. Y sin embargo, el dato que ha reabierto la bronca es otro: la Contabilidad Regional del INE confirma que Madrid se consolida como primera potencia regional de España, con
más de 261.000 millones de euros de PIB frente a los 255.000 de Cataluña. La brecha supera los 6.500 millones y creció en unos 1.000 respecto a 2021.
La foto no es nueva. Cataluña fue durante décadas la primera economía regional, con acercamientos de Madrid que nunca llegaban a cuajar. El vuelco se produjo en
2019 y desde entonces la distancia no ha dejado de agrandarse. Una lectura lo atribuye al deterioro de la economía catalana tras el procés y a la fuga de inversiones hacia la capital; otra, a la política fiscal de atracción que la Comunidad de Madrid ha convertido en su bandera. Ninguna de las dos explican por sí solas los seis mil quinientos millones.
¿Cuánto creció cada comunidad autónoma en 2022?
El INE ordena el año así: Baleares (12,5%), Canarias (9,7%), Madrid (7,2%), País Vasco y Cataluña (6% cada una) y Comunidad Valenciana (5,9%), todas por encima del 5,8% de media nacional. En la cola aparecen Castilla-La Mancha y Extremadura, con repuntes que a duras penas superaron el 2%, y Castilla y León, con un 3,1%.
Hay un detalle que se repite en el litigio: las dos regiones que más crecen son también las que más cayeron. El tirón turístico explica buena parte del rebote, y eso relativiza cualquier lectura política del ranking.
Efecto suelo, se llama.
La pelea por la «economía real» de Madrid
El argumento más repetido contra el liderazgo madrileño es que se trata de una economía artificial: sedes sociales, funcionarios y un aeropuerto. Se sostiene que buena parte de ese PIB son
funcis, Barajas y cuarteles generales de empresas cuyo trabajo se hace en otro sitio; el ejemplo que circula es Renault, cuyas fábricas están en Valladolid. La tesis contraria responde con otro dato: Madrid tiene una ratio de funcionarios por habitante por debajo de Castilla-La Mancha o Asturias, y si la sede administrativa bastara para enriquecer, Extremadura sería la región más rica de España. El sector servicios, añaden, mueve más dinero que la industria.
El turismo no es una anécdota en esa cuenta. La capital suma
74.084 plazas hoteleras repartidas en 295 hoteles, el primer puesto nacional por oferta. Y frente al argumento de que Madrid vive de absorber impuestos de todo el Estado, la réplica es que las empresas tributan donde tienen su domicilio social, no donde fabrican.
Renta per cápita: 38.400 euros y solo País Vasco por encima de la UE
En renta por habitante, Madrid marca
38.400 euros y País Vasco 35.800. Son las dos únicas regiones que superan la media de la Unión Europea. Navarra y Cataluña ocupan el tercer y cuarto puesto. Cuando la vara de medir cambia a renta disponible por hogar, el orden se invierte: primero País Vasco, segundo Madrid, y otra vez Navarra y Cataluña detrás. El matiz importa, porque una parte del diferencial madrileño se desvanece cuando entra en la ecuación el coste de la vida.
Las capitales que no son el motor económico de su país
El repertorio internacional se usa en las dos direcciones. Milán concentra el 22% del PIB italiano en Lombardía aunque la capital sea Roma; Zúrich aporta el 27% del suizo con Berna como capital; Baviera, con Múnich, pesa el 18% de Alemania. Washington no es Nueva York, Ankara no es Estambul, Brasilia no es Sao Paulo, Ottawa no es Toronto. Pero también hay contraejemplos incómodos: por áreas metropolitanas, Berlín produce 443.000 millones de dólares en paridad de poder adquisitivo y Madrid 376.000.
El comparador más incendiario es Bucarest. Las cifras de PIB per cápita en paridad sitúan la capital rumana en 53.900 frente a los 36.900 de Madrid, un resultado que se cae cuando se mira el bolsillo: el salario medio madrileño tras impuestos ronda los 2.445 euros mensuales y el de Bucarest los 963, con un poder adquisitivo un 42,8% inferior. Varsovia, con 1.645 euros, está un 24,2% por debajo. El desglose completo, partida a partida, deja más de una sorpresa para quien tenga paciencia.
Queda la pregunta de fondo, la que nadie cierra: cuánto de capitalidad, cuánto de fiscalidad y cuánto de desgaste ajeno caben dentro de esos 6.500 millones de diferencia. Con estos números sobre la mesa, la respuesta seguirá dando titulares.