Madrid suma 455 templos evangélicos en cinco años
¿Cuántas iglesias evangélicas caben en Madrid? Según los datos del Observatorio del Pluralismo Religioso recogidos en el debate, la Comunidad registra
1.187 templos, de los cuales
455 se han abierto en los últimos cinco años. Un promedio de uno cada cuatro días. En paralelo, las parroquias católicas se han mantenido estables:
481. La proporción se ha invertido y hoy hay
2,5 templos evangélicos por cada parroquia católica. El fenómeno no es una anécdota de barrio: es una reconfiguración silenciosa del mapa religioso madrileño.
Un templo en un sótano con cortinas azules
En el barrio del Pilar, el pastor Freddy y su esposa, Julia Esparza, organizan un evento llamado
Sanidad y Milagros en un sótano con cortinas azules que tapan las paredes. En ellas, cuadros con los cuatro pilares de su iglesia, Destellos de Gloria Global: «Sanación, liberación, llenura del Espíritu Santo y sanidad interior». La iglesia lleva cinco años abierta y, según cuentan, está empezando a crecer. A la cita acudió el apóstol Jorge Díaz, llegado desde Colombia supuestamente para curar a los fieles.
El perfil de los asistentes es variado. Gabriela, ecuatoriana de 42 años, trabaja en un locutorio y conoció a Esparza allí. Pilar, camarera, cambió de congregación tras una amiga convencerla: «Vine un día y sentía la presencia de Dios», explica. No son casos aislados. La mayoría de estas iglesias son de carácter evangélico y pentecostal, y su doctrina se centra en sanaciones divinas mediante aceites milagrosos, promesas de bendiciones económicas —especialmente a los más generosos con las donaciones— y, sobre todo, en la restauración de la familia.
Por qué crecen más rápido que las parroquias católicas
El crecimiento tiene una explicación que trasciende lo estrictamente teológico. Una parte del análisis sostiene que estas congregaciones ofrecen algo que la estructura parroquial tradicional no da: comunidad. No se trata de fichar los domingos y volver a casa, sino de un espacio donde se habla de los problemas cotidianos, donde el pastor se implica y donde se organizan eventos para socializar. Frente al cura distante, el vecino que echa una mano.
Hay quien añade un factor demográfico: la llegada de población latinoamericana ha traído consigo una religiosidad que en sus países de origen ya era mayoritariamente evangélica. El evangelismo lleva décadas creciendo en América Latina, y ese trasvase se reproduce ahora en Madrid. La tesis de que existe una afinidad cultural católica con los recién llegados queda, cuando menos, matizada por los datos.
El negocio detrás del púlpito
La sospecha de que no todo es fe recorre el debate. Se apunta a un modelo de
cleptoreligión en el que las donaciones —con el clásico diezmo del 10% del salario— sostienen estructuras opacas. El pastor Freddy, se dice, cobra por conferencia y mira catálogos de yates. Son acusaciones sin verificar, pero el patrón se repite en otros casos: un pastor chaqueño que visitó a Milei está siendo investigado por lavado de dinero tras el supuesto milagro de unos pesos convertidos en dólares.
La comparación con modelos de negocio piramidales no es gratuita. Para montar una estructura así hace falta un volumen considerable de fieles dispuestos a donar. Y ahí encaja la promesa de sanación y prosperidad económica: cuanto más das, más recibes.
El mapa religioso que ya no cuadra
La Iglesia católica mantiene el mismo número de parroquias desde la Cañada Real hasta la Moraleja, cubriendo todo el espectro social. Las iglesias evangélicas, en cambio, se concentran en la periferia, entre grandes naves industriales y pequeños locales. Es una geografía distinta, con una lógica distinta.
El Observatorio del Pluralismo Religioso registraba
732 templos de este tipo en 2020. Hoy son 1.187. Un crecimiento del
62% en cinco años. La pregunta ya no es si el fenómeno es relevante, sino qué implica que Madrid se haya convertido, junto a São Paulo, en uno de los epicentros mundiales del evangelismo.
Al final, la fe mueve montañas. Y, al parecer, también el mercado inmobiliario de locales industriales en la periferia madrileña.