Los detenidos por violencia extremista tenían el móvil clonado de un policía y planos de zulos de ETA
Los individuos portaban fotografías de vehículos y matriculas que «pudieran corresponderse» con vehículos policiales(imagen visible para usuarios registrados)
Numerosos agentes de la Ertzaintza. | Europa Press
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Miguel Rojas
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Sábado 26 de septiembre, cuatro de la mañana. Agentes de la Ertzaintza que realizan un control rutinario de alcoholemia en Guanoza (Guipúzcoa) paran a un vehículo Toyota Yaris cuyo interior ocupan tres personas: los vascos Aratz Bilbao y Malen Grünig y el irlandés Naoise O’Conarain. Al volante la mujer, como copiloto Bilbao y, en la parte trasera, el único extranjero. Los policías, que comienzan identificando a la conductora, rápidamente fijan su mirada en la mochila que llevaba a sus pies Aratz Bilbao. En su interior encuentran multitud de evidencias que ha llevado a los ciudadanos españoles a dormir ya hoy en prisión provisional por delitos de naturaleza extremista violento.
En el auto al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE se desgrana cómo fue el operativo policial que ha llevado a la Ertzaintza a acusar a las dos personas encarceladas de cometer delitos de índole extremista violento por primera vez desde el final de ETA. En la mochila intervenida en la operación, los agentes de la Ertzaintza hallaron el contenido íntegro del teléfono de un agente de la Policía Nacional, informaciones sobre un posible zulo, información sobre personas pertenecientes a otros cuerpos policiales, decenas de anotaciones manuscritas de matrículas de vehículos, y documentación, en formato papel y pendrives, la mayoría de ellos encriptados; relacionada con Jardun, la organización abertzale a la que pertenecían.
