Los mensajes de Lobato sitúan el correo en Moncloa antes de publicarse
A las 8.29 de la mañana, Pilar Sánchez Acera, entonces asesora de La Moncloa, envió a Juan Lobato el correo confidencial que recogía el acuerdo entre la defensa de Alberto González Amador y la Fiscalía. A las 8.44, ese documento no lo había publicado nadie. Más de media hora antes de que apareciera en cualquier medio, la asesora ya le decía que «llega». Los
mensajes de Lobato, entregados al Tribunal Supremo junto a un acta notarial y su teléfono móvil, dejan por escrito que una asesora de Moncloa manejaba el material antes que la prensa. El ex líder de los socialistas madrileños declaró hora y media como testigo ante el magistrado Ángel Hurtado, que investiga al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
Qué dicen los mensajes que Lobato dejó ante notario
El cruce arranca a las 8.29. Sánchez Acera remite el correo con una advertencia —«
Cuidado con los datos personales»— y un permiso: «se puede sacar». La respuesta de Lobato es la pregunta que vertebra todo: «¿Cómo tenemos esto?». Ella contesta con un «Porque llega» y añade que los medios ya lo tienen. No le basta. Insiste dos minutos después: «La carta cómo la tenemos? Se ha publicado en algún sitio?». Y remata: «
la necesito diciendo de dónde la saco. Porq si no parece q me la ha dado la fiscalía».
Ahí está el nudo del asunto. Lobato no buscaba un documento: buscaba coartada. La asesora promete comprobar la procedencia —«Vamos a verlo para que estés más respaldado»— y deja una salida por si el respaldo no llega: «Si no, la tienes en retaguardia». La comprobación, según los mensajes, nunca se produce.
La cronología que sitúa la filtración antes de la publicación
La secuencia horaria es lo más incómodo del sumario. A las 8.29 se envía el correo. A las 8.44 sigue sin publicarse en ningún sitio. A las 9.06 aparece en el diario digital
El Plural, ya con algunos datos tachados. A las 9.29, Sánchez Acera remite el enlace a Lobato con un escueto «Y está». Después, el dirigente exhibe la carta ante Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid.
Un documento que llega a una asesoría del Gobierno antes de estar publicado no puede venir de la prensa. Ese es el argumento que recorre el caso de arriba abajo, y también el que sostiene la sospecha de que se utilizó una institución del Estado para preparar una ofensiva parlamentaria.
¿De dónde salió el correo del caso Ayuso?
El texto es una comunicación entre el abogado de González Amador y la Fiscalía de delitos económicos de Madrid. Aquí empieza el desacuerdo. Una corriente sostiene que solo dos manos podían filtrarlo —el propio letrado o el ministerio público— y que la primera opción arruinaría al abogado. La otra parte responde que
no consta prueba directa de que la filtración saliera de la Fiscalía, y que lo único acreditado es que Moncloa lo tenía antes. La advertencia sobre los datos personales y el detalle de que el texto circulara sin marca de agua de ningún medio funcionan como indicios, no como sentencia.
De La Moncloa a Paradores: el rastro de la asesora
Sánchez Acera era mano derecha de Óscar López, hoy ministro y entonces jefe de Gabinete del presidente del Gobierno. Su salida del Consejo de Administración de la empresa pública Paradores se hizo efectiva el viernes, con publicación en el Boletín Oficial del Registro Mercantil, después de que las actas notariales la señalaran como quien remitió el correo. Queda expuesta a una eventual imputación por revelación de secretos. El instructor ya ordenó un registro del despacho del fiscal general; y en el debate se apunta a un siguiente paso: el volcado de teléfonos y buzones.
Las dos lecturas y el ruido político
La defensa del relato oficial se apoya en tres piezas: el documento era real, se pidió respaldo antes de usarlo y no se empleó hasta que fue público. Frente a eso pesa una objeción difícil de esquivar: tener un documento confidencial que no debería salir de la Fiscalía es, por sí solo, un posible delito de descubrimiento de secretos. El presidente de Castilla-La Mancha, Page, lo resumió con una frase recogida por los medios: «Ninguna militancia obliga a ser cómplice». Todo esto ocurre a pocas horas del Congreso Federal del partido. Y en paralelo, según un mensaje del hilo, la directora de
El Plural, Angélica Rubio, tomaba posesión como consejera de RTVE.
Lo que aún no tiene respuesta
Queda un teléfono móvil en manos del instructor y una pregunta que nadie ha contestado por escrito: ¿de dónde salió exactamente ese PDF? Lobato ya ha dimitido como líder de los socialistas madrileños. El fiscal general sigue investigado. Y el origen de la filtración, que es el centro del asunto, continúa siendo la pieza que falta.