Volvo reta a Jaguar con un anuncio que emociona... y divide
¿Puede una marca de coches vender seguridad sin caer en el melodrama woke? Volvo lo ha intentado con un spot de 10 minutos que se ha vuelto viral y que algunos ya califican como una bofetada a Jaguar, cuya última campaña ha sido recibida con críticas generalizadas. El anuncio muestra la vida de una hija desde su nacimiento hasta que se va de casa, con un final que incluye a su novio de raza negra. Ese detalle ha bastado para que el anuncio se convierta en campo de batalla ideológico.
Por un lado, los defensores lo ven como una vuelta a los valores familiares y a la seguridad que siempre caracterizó a Volvo.
«Habla de proteger a la familia», resumen. La marca sueca, ahora propiedad del grupo chino Geely, sabe que su cliente tipo es alguien con hijos que antepone la seguridad a todo. Por eso el spot no enseña el coche hasta el final, sino que construye una historia emocional.
«Directo al público objetivo», aseguran.
El elefante en la habitación: el novio negro
Para otros, exactamente ese final estropea lo que podría haber sido un anuncio redondo.
«Si el novio no hubiese sido de color habría sido perfecto», es una queja recurrente. Hay quien lo ve como una imposición ideológica, una concesión al discurso woke que termina por alienar a parte del público. La acusación de que las marcas ya no pueden hacer publicidad con familias blancas
«normales» resuena entre los críticos, que señalan a otras compañías como Gillette o Disney como ejemplos de una deriva similar.
Sin embargo, también hay quien lo interpreta como un reflejo de una realidad demográfica que ya es irreversible.
«Deberíamos asumir en el futuro como unos más de los nuestros», opina una corriente que prefiere no hacer del detalle racial un problema.
Jaguar, en el punto de mira
El contraste con Jaguar es inevitable. La marca británica, que también está en plena transformación, ha lanzado una campaña que muchos califican de
«cagaplayera» y que parece diseñada para gustar solo a una minoría ruidosa. Mientras Volvo apela a la familia y la seguridad, Jaguar opta por un show estrambótico que, según los críticos, aliena a sus clientes tradicionales.
«El anuncio de Volvo intenta que llores, el de Jaguar lo consigue —pero por razones equivocadas», ironizan.
Al final, lo que el debate revela es la encrucijada en la que se encuentra la industria del automóvil. Entre emocionar o informar, entre la tradición y la diversidad, las marcas buscan su sitio. Pero, como apunta un comentario,
«si necesitan ayuda, que la pidan». La audiencia, al menos, ya ha empezado a votar con los clics.