España, ¿líder en computación cuántica? Las cifras que lastran la promesa de Óscar López
El ministro para la Transformación Digital, Óscar López, ha asegurado que España será 'un líder mundial en computación cuántica'. La frase, soltada en una comparecencia, ha provocado un aluvión de escepticismo entre quienes conocen las cifras de inversión y la realidad del sistema de I+D español. Porque liderar en cuántica no se declara: se construye con décadas de financiación estable, infraestructura de primer nivel y talento bien retribuido. Y por ahora, el balance es, como mínimo, agridulce.
Los números sobre la mesa
El dato más tangible que sostiene cierta base es la construcción del acelerador de partículas en Escúzar (Granada), una infraestructura que movilizará 700 millones de euros para su construcción y 50 millones para su puesta en marcha. Se trata de una instalación científica relevante, pero su conexión directa con la computación cuántica no es inmediata. Además, el hardware cuántico que se desarrolla en España corre a cargo de IBM, una empresa estadounidense. Sin ella, como apuntan varios análisis, el ecosistema cuántico español sería prácticamente testimonial.
La brecha entre el discurso y la realidad
Mientras el Gobierno promete liderazgo, la administración pública arrastra problemas informáticos endémicos. Se ha recordado que la transición de Windows XP en los ordenadores de los funcionarios fue una odisea. La computación cuántica no se improvisa con una rueda de prensa. Se necesitan doctores bien pagados, laboratorios estables, compra pública inteligente y, sobre todo, una estrategia que sobreviva a los cambios de legislatura. Hoy, la investigación en España sigue marcada por la precariedad y los contratos temporales.
La computación cuántica es una de las carreras tecnológicas más decisivas del siglo XXI. Pero declarar que España va a liderarla sin un plan creíble es, como mínimo, temerario. La distancia entre el eslogan y la ejecución es, por ahora, cuántica.
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