El Ministerio de Transportes tiene varios cuerpos de ingenieros: de Caminos, Navales, Aeronáuticos...
Pues como son personal de la AGE, los sueldos son bastante limitados.
La mayoría sabe que no van a tener carrera profesional porque hay pocos puestos directivos y los pocos que hay son para políticos y familiares: vocales asesores, miembros de gabinetes...
Todos esos asesores eventuales cobran mucho más que un ingeniero de los cuerpos en un puesto normal y no tienen responsabilidades dignas de mención. Sólo "asesorar".
Cuando salen plazas bien pagadas para los ingenieros profesionales, ellos saben que son sólo para asumir responsabilidades altísimas y para responder si algo sale mal. Es decir, para hacer el trabajo que varias decenas de asesores contratados a dedo son incapaces de hacer.
Las consecuencias son devastadoras: los más capacitados y listos se van a los puestos más cómodos, sencillos y sin responsabilidad, que impliquen no hacer turnos por la tarde. Ganan menos pero duermen bien. Que sea otro el que curre como una bestia y se coma los pardo.
Así, normalmente los puestos técnicos bien pagados para los que hace falta ser ingeniero, son ocupados por los peores arribistas y buscavidas afines a los partidos políticos de turno. Son técnicos, pero no son más que trepas que se la juegan para intentar ascender a toda costa y, por lo tanto, son incluso más peligrosos que los políticos. Nunca dirán que no a un cargo político porque están ahí sólo para medrar. El objetivo es aguantar el chaparrón unos años y cruzar los dedos para que no haya un desastre en ese tiempo.
Y así están las cosas.
Cuando los cargos directivos de la administración y empresas públicas técnicas se llenan de familiares de políticos, el servicio se degrada y pronto empiezan a explotar decenas de personas en los trenes. Bajo el ministro actual, más de 100. Colonizar las capas salariales superiores de familiares y políticos no es gratis.
En esos cuerpos de ingenieros debe de haber gente sin duda excepcional, pero están tan tranquilos en una demarcación provincial de carreteras o en un puertito tranquilo. Pasan de meterse en fregaos porque no les compensa jugársela para no tener oportunidad alguna de carrera. Esas personas estarían dirigiendo la Renfe, Adif y otros organismos con solvencia si se les diese la oportunidad (y, por supuesto, un sueldo acorde a ello). Pero no se hace porque todo el dinero va para políticos y sus familiares.
Pues como son personal de la AGE, los sueldos son bastante limitados.
La mayoría sabe que no van a tener carrera profesional porque hay pocos puestos directivos y los pocos que hay son para políticos y familiares: vocales asesores, miembros de gabinetes...
Todos esos asesores eventuales cobran mucho más que un ingeniero de los cuerpos en un puesto normal y no tienen responsabilidades dignas de mención. Sólo "asesorar".
Cuando salen plazas bien pagadas para los ingenieros profesionales, ellos saben que son sólo para asumir responsabilidades altísimas y para responder si algo sale mal. Es decir, para hacer el trabajo que varias decenas de asesores contratados a dedo son incapaces de hacer.
Las consecuencias son devastadoras: los más capacitados y listos se van a los puestos más cómodos, sencillos y sin responsabilidad, que impliquen no hacer turnos por la tarde. Ganan menos pero duermen bien. Que sea otro el que curre como una bestia y se coma los pardo.
Así, normalmente los puestos técnicos bien pagados para los que hace falta ser ingeniero, son ocupados por los peores arribistas y buscavidas afines a los partidos políticos de turno. Son técnicos, pero no son más que trepas que se la juegan para intentar ascender a toda costa y, por lo tanto, son incluso más peligrosos que los políticos. Nunca dirán que no a un cargo político porque están ahí sólo para medrar. El objetivo es aguantar el chaparrón unos años y cruzar los dedos para que no haya un desastre en ese tiempo.
Y así están las cosas.
Cuando los cargos directivos de la administración y empresas públicas técnicas se llenan de familiares de políticos, el servicio se degrada y pronto empiezan a explotar decenas de personas en los trenes. Bajo el ministro actual, más de 100. Colonizar las capas salariales superiores de familiares y políticos no es gratis.
En esos cuerpos de ingenieros debe de haber gente sin duda excepcional, pero están tan tranquilos en una demarcación provincial de carreteras o en un puertito tranquilo. Pasan de meterse en fregaos porque no les compensa jugársela para no tener oportunidad alguna de carrera. Esas personas estarían dirigiendo la Renfe, Adif y otros organismos con solvencia si se les diese la oportunidad (y, por supuesto, un sueldo acorde a ello). Pero no se hace porque todo el dinero va para políticos y sus familiares.