Vinted convierte a sus vendedoras en modelos sin retribución
La mano de obra más barata del negocio de la moda no cobra: viste, plancha, se fotografía y redacta su propio anuncio. En Vinted, la plataforma de compraventa de ropa usada, quien vende asume también toda la producción de la imagen. No hay contrato, no hay tarifa y casi nadie lo llama trabajo. La paradoja se sostiene sola: una plataforma que presume de economía circular se apoya en miles de mujeres que hacen de modelo gratis.
¿Cuánto se gana vendiendo ropa usada en Vinted?
Depende de la prenda y del empeño, pero la cuenta no sale siempre a favor de quien vende. Hay quien sostiene que el mercadillo de segunda mano se ha convertido en el cajón de saldos de la clase media, y hay quien defiende que permite renovar armario —cambiar una prenda de Zara por una de Ralph Lauren— sin pagar precio de tienda. Entre ambos relatos queda una foto fija: la vendedora pone el género, el tiempo y la cara.
Baneos de cuenta y compradores que bloquean
El interés no siempre se convierte en venta. La conversación se corta, alguien bloquea y la prenda vuelve al armario. Un comprador relata que escribió a una vendedora y se encontró bloqueado sin más explicación. Y cuando la operación va mal, el castigo cae sobre la cuenta: los baneos, dicen quienes venden, vuelan. En el segmento de bañadores la sospecha es mutua y se pregunta abiertamente quién compra un bikini usado y con qué intención.
Queda la pregunta incómoda: si todas esas horas de fotografía, planchado y mensajes no se pagan, ¿cuánto vale de verdad la ropa que se vende?