Desmayo en la Audiencia de Zaragoza: el juicio queda en suspenso
Un guardia civil pierde el conocimiento en plena vista y el juicio se para. Así, en seco. La Audiencia de Zaragoza dejó la sesión en ‘stand by’ por la indisposición de un agente, y el incidente arrastra una discusión bastante más incómoda: cuánto pesa un desmayo en la vida administrativa de cualquiera. Porque el mismo criterio que tumba una vista puede tumbar un carnet de conducir.
¿Qué pasa con el carnet de conducir si sufres un desmayo?
El criterio que se maneja es tajante: quien ha sufrido una crisis o una pérdida de conciencia en el último año no puede renovar el carnet bajo ningún concepto. No se distingue entre un episodio puntual y un problema recurrente; el año funciona como un interruptor. A partir de ahí, el asunto se agria. Hay quien sostiene que la norma protege al propio conductor y al resto; y hay quien responde que un sistema que castiga el diagnóstico empuja a la gente a no pisar la consulta. Las dos cosas pueden ser verdad a la vez, que es justo lo que nadie quiere admitir.
Del desmayo al patinete: los casos que se acumulan
La lista de episodios no ayuda a calmar las cosas. Un hombre de 34 años resultó herido grave tras caer de un patinete y quedar inconsciente en Arroyomolinos. En paralelo circula otro suceso, el de un repartidor que, según las informaciones publicadas, agredió a un policía en Murcia con un casco integral y le provocó el hundimiento de un ojo. Casos distintos, un mismo eje: cuerpos golpeados y capacidad de decisión bajo sospecha.
Conducir sin diagnóstico: el efecto colateral de la norma
Aquí llega el giro perverso. Si reconocer un desmayo te cuesta el carnet, reconocerlo se convierte en un lujo. La conclusión que se repite es que no conviene pasar por la consulta, aunque eso signifique seguir conduciendo sin saber qué te pasa. La sospecha recae siempre sobre el conductor —¿iba bajo los efectos de algo?, ¿llevaba las gafas empañadas?— y casi nunca sobre el procedimiento que le obliga a elegir entre el empleo y el carnet.
Un guardia civil desmayándose en una sala es una coincidencia. Que ese mismo desmayo, en otro cuerpo, cueste la movilidad y el sueldo ya no lo es tanto. Con la norma así, cabe esperar más diagnósticos silenciados que conductores apartados de la carretera. Pero es una predicción, no un dato: en Zaragoza queda una vista por reanudar.