Si tuviera que resumir el gran problema de nuestra época, es que las ideologías ,que son las hijas de las revoluciones liberales, de las democracias, han llegado a un mercado maduro. Las ideologías siempre han querido antagonizar a las sociedades, a sus gentes entre si, deshumanizando al vecino, y haciéndote tragar sapos e incongruencias para defender a quienes crees, miran por ti. Aprovechándose entre otras cosas de la natural tendencia a sentirse aceptado en un grupo.
Que las democracias degeneran en tiranía, como ya decía Platón, lo estamos viviendo en directo (como siempre, a fuego lento, pero inexorable). No te diré que olvidar las ideologías resolvería todo, pero me parece necesario para que la gente consiga ponerse de acuerdo por causas comunes, obvias en sí mismas, naturales.
La gente me llamará idealista, yo creo que por un lado soy bastante pesimista en mi análisis de la actualidad, pero sabedor de que no tiene por qué ser así siempre.
De hecho, las democracias liberales, encantadas de conocerse a sí mismas y de haber soltado toda la propaganda posible contra regímenes anteriores, no durarán para siempre; de hecho, probablemente serán un suspiro en la Historia.