La duración de los contratos cae hasta los 45 días tras la reforma laboral y los fijos discontinuos 'parados' se disparan un 78%

La duración de los contratos cae hasta los 45 días tras la reforma laboral y los fijos discontinuos 'parados' se disparan un 78%
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

La reforma laboral ha desplomado la temporalidad formal —el 42% de los contratos son indefinidos frente al 10,6% de 2021—, pero la duración media ha bajado de 54 a 45 días y los fijos discontinuos inactivos rozan los 800.000, un 78% más que antes de la norma.

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La reforma laboral ha desplomado la temporalidad formal —el 42% de los contratos son indefinidos frente al 10,6% de 2021—, pero la duración media ha bajado de 54 a 45 días y los fijos discontinuos inactivos rozan los 800.000, un 78% más que antes de la norma.

La reforma laboral cambió las reglas del juego, pero no el tablero. Casi cinco años después de su entrada en vigor, el mercado de trabajo español presenta una contradicción que cuesta digerir: la temporalidad registrada se ha hundido hasta mínimos históricos, mientras la duración real de los contratos se ha acortado y la rotación sigue campando a sus anchas. Los datos correspondientes a los primeros nueve meses del año, recopilados por el gabinete de estudios de la Unión Sindical Obrera (USO) a partir de estadísticas del Sepe, el INE y la Seguridad Social, dibujan un panorama menos halagüeño de lo que sugieren los titulares de ocupación récord.

Entre enero y septiembre se firmaron 12,15 millones de contratos, de los cuales 5,12 millones fueron indefinidos, el 42% del total. Antes de la reforma, en el mismo periodo de 2021, ese porcentaje era del 10,6%. Sobre el papel, un éxito rotundo. En la práctica, la duración media de esos contratos ha caído desde los 54 días hasta los 45 días, casi nueve menos. Es decir, se firma más indefinido, pero lo que dura la relación laboral media se ha acortado.

El contrato indefinido que dura menos que un verano

La paradoja tiene explicación técnica. La reforma restringió la contratación temporal, de modo que muchas relaciones que antes se formalizaban con un contrato de obra o eventual pasaron a firmarse como indefinidas. Pero la naturaleza del vínculo no cambió: sigue siendo corto. El resultado es que el sello de «indefinido» convive con una duración efectiva mínima. De hecho, el 21% de todos los contratos firmados (más de 2,55 millones) tiene una duración de siete días o menos, un porcentaje prácticamente idéntico al 22% previo a la reforma. USO los llama «contratos cerilla»: se encienden y se apagan a velocidad de vértigo.

La rotación, por tanto, no ha desaparecido. Se ha maquillado. Para generar un aumento neto de 465.500 puestos de trabajo en los últimos doce meses, según la EPA del tercer trimestre publicada por el INE, fue necesario formalizar 16.191.749 contratos. Eso equivale a una media de 34,7 contratos al año por persona, o lo que es lo mismo, 2,9 al mes. Un mercado que crea empleo a base de encadenar papeles.

Los fijos discontinuos que no cuentan como parados

El otro foco del informe apunta a una figura que se ha convertido en el agujero negro de las estadísticas laborales: el fijo discontinuo inactivo. Son trabajadores con contrato indefinido pero que, en el periodo en que no son llamados, no figuran como parados. En septiembre había 790.692 demandantes de empleo en esta situación, frente a los 444.011 del mismo mes de 2021, antes de la reforma y con la economía aún afectada por la crisis del Covid. El incremento es del 78% en cinco años.

El Ministerio de Trabajo se ha resistido a publicar esta cifra de forma desagregada, y no es difícil entender por qué: engorda la ocupación sin que haya trabajo efectivo detrás. Son personas disponibles, inscritas en las oficinas de empleo, pero que no computan en la lista del paro registrado. Un colchón estadístico que amortigua los malos datos y que, de paso, complica cualquier lectura honesta del mercado.

Paro de larga duración, pluriempleo y sueldos que no llegan

El diagnóstico se completa con tres datos que llevan años instalados en la economía española. De los 2,38 millones de parados registrados al cierre de septiembre, el 43,8% llevaba más de un año inscrito en las oficinas públicas de empleo, y algo más de 700.000 personas (el 29,6%) acumulaban más de dos años en esa situación. El desempleo se cronifica, y USO llega a cuestionar la eficiencia del Sepe como intermediario: «podría convertirse en un mero gestor de prestaciones», sostiene el informe.

La edad agrava el problema. El 46% de los parados tiene más de 50 años, y el grupo más numeroso es el de mayores de 59, con 424.498 personas. El edadismo, señala el estudio, dificulta la reincorporación de un colectivo que acumula experiencia pero no encuentra puerta de entrada.

Mientras tanto, quienes trabajan necesitan a veces más de un empleo para llegar a fin de mes. España cerró el tercer trimestre con 603.700 ocupados con un empleo secundario, la cifra más alta de la serie histórica: 114.600 más que en 2021, un alza del 23,4%. A ellos se suman 1,58 millones de trabajadores en situación de subempleo, es decir, ocupados que trabajan menos horas de las que desearían y están disponibles para trabajar más.

El poder de compra cierra el círculo. Las subidas salariales pactadas en convenio desde 2021 hasta septiembre de 2026 suman un 17,89%, frente al 25,9% que acumula la inflación en el mismo periodo. Son ocho puntos porcentuales de pérdida de poder adquisitivo en cinco años. El salario medio bruto de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral alcanzó los 2.512,68 euros mensuales en el segundo trimestre de 2026, frente a los 2.064,37 de 2021; para mantener el poder adquisitivo de referencia habría hecho falta llegar a 2.551,56 euros.

La reforma laboral ha cambiado la etiqueta de los contratos. La pregunta es si ha cambiado algo más. Los datos de USO sugieren que la precariedad ha encontrado la manera de sobrevivir con otro nombre. Y que la estadística, bien peinada, puede contar una historia muy distinta a la que se vive en la barra del bar.

Datos clave
  • La duración media de los contratos cayó de 54 a 45 días entre 2021 y los primeros nueve meses de 2026.
  • El 42% de los contratos firmados entre enero y septiembre fueron indefinidos, frente al 10,6% de 2021.
  • Los fijos discontinuos inactivos llegaron a 790.692 en septiembre, un 78% más que los 444.011 de 2021.
  • El 43,8% de los 2,38 millones de parados llevaba más de un año inscrito en las oficinas de empleo.
  • España registró 603.700 ocupados con empleo secundario en el tercer trimestre, récord de la serie.
Fuente: elmundo.es
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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La verdadera radiografía del mercado laboral Español. Todo lo que ha tocado este Gobierno desde que llegó deja un balance muy cuestionable. Todo es un engaño.

No voy a ir con el "Y tú más" de los "otros". Ahora toca hablar de estos y su gestión ha supuesto un golpe para el país. Con el paso de estos años no levantamos cabeza.

La duración de los contratos cae hasta los 45 días tras la reforma laboral y los fijos discontinuos 'parados' se disparan un 78%

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La reforma laboral aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez ha dado un vuelco a las estadísticas de contratación en España, hundiendo la temporalidad hasta niveles históricamente bajos, pero no ha conseguido desterrar la precariedad ni garantizar una mayor estabilidad en el empleo. Casi cinco años después de su puesta en marcha, la duración media de los contratos ha caído nueve días respecto a 2021, una de cada cinco relaciones contractuales sigue sin superar la semana y los fijos discontinuos inactivos se han disparado un 78%, hasta rozar los 800.000 trabajadores.

Son algunas de las principales conclusiones del balance del mercado laboral correspondiente a los primeros nueve meses del año que ha facilitado a EL MUNDO el gabinete de estudios de la Unión Sindical Obrera (USO). Un informe construido a partir de estadísticas del Sepe, el INE y la Seguridad Social que evidencia las contradicciones que persisten tras las cifras récord de ocupación, con una elevada rotación y un significativo porcentaje de contratos con una duración extraordinariamente reducida.

Los datos muestran que entre enero y septiembre de este año se registraron 12,15 millones de contratos, de los que 5,12 millones fueron indefinidos, el 42% del total. El porcentaje contrasta con el 10,6% que representaban en el mismo periodo de 2021, antes de que la reforma laboral restringiera las posibilidades de contratación temporal. Sin embargo, en este tiempo la duración media se ha reducido desde 54 hasta 45 días, casi nueve días menos.

Además, el 21% de todos los contratos firmados (más de 2,55 millones) tiene una duración de siete días o menos, un porcentaje prácticamente idéntico al 22% registrado antes de la reforma. Es lo que USO define como "contratos cerilla", relaciones laborales que se consumen a gran velocidad y que demuestran que el giro normativo en materia de contratación temporal que impuso la reforma de Yolanda Díaz no ha logrado acabar con la elevada rotación en el mercado de trabajo patrio.

La otra gran advertencia del informe se refiere a los trabajadores fijos discontinuos que están inactivos pero no cuentan como parados, un dato que el Ministerio de Trabajo se resiste a revelar. Según las propias estadísticas del Sepe recopiladas por USO, en septiembre había 790.692 demandantes de empleo en esta situación, frente a los 444.011 contabilizados en el mismo mes de 2021, antes de la entrada en vigor de la reforma laboral y cuando la economía española estaba aún muy afectada por la crisis del Elbichito. En cualquier caso, se trata de un incremento de nada menos que el 78% en cinco años.

34,7 CONTRATOS AL AÑO POR PERSONA​

Respecto a la ocupación, se constata un avance del empleo de 465.500 puestos en los últimos 12 meses, tal y como recogió la EPA del tercer trimestre recientemente publicada por el INE. Si bien desde el sindicato llaman la atención sobre el hecho de que para conseguir ese incremento ha sido necesario realizar 16.191.749 contratos, lo que implica una media de 34,7 contratos al año por persona, el equivalente a 2,9 al mes.

El gabinete de estudios del sindicato también alerta en su informe de la cronificación del desempleo, pues de los 2,38 millones de parados registrados al finalizar el mes de septiembre, el 43,8% llevaba más de un año inscrito en las oficinas públicas de empleo y algo más de 700.000 personas (el 29,6% del total) acumulaban más de dos años en esta situación. Unas cifras que, a juicio de USO, "nos podrían llevar a cuestionar la eficiencia del Sepe en la intermediación laboral, convirtiéndose en un mero gestor de prestaciones".

El estudio advierte también de que el "edadismo está fuertemente presente, dificultando el acceso al empleo a las personas mayores". Y es que, a la vista de los datos, la edad constituye uno de los principales factores de vulnerabilidad, ya que el 46% de los parados tiene más de 50 años y el grupo más numeroso corresponde a los mayores de 59, con 424.498 personas. Ante esta situación, USO reclama un plan de choque que facilite la reincorporación de los trabajadores de mayor edad mediante programas de formación y adquisición de nuevas competencias profesionales.

RÉCORD DE PLURIEMPLEO​

Las dificultades para acceder a un empleo estable conviven con el incremento de las personas que necesitan compatibilizar varios trabajos. Según los datos de la EPA analizados por el sindicato, España cerró el tercer trimestre con 603.700 ocupados que tenían un empleo secundario, la cifra más elevada de la serie. "Tenemos récord de personas pluriempleadas", denuncia USO. Son 114.600 más que en 2021, un alza del 23,4%. A ellos se suman 1,58 millones de trabajadores en situación de subempleo, es decir, personas ocupadas que trabajan menos horas de las que desearían y están disponibles para trabajar más, según el indicador utilizado en la EPA.

El deterioro del poder de compra completa el diagnóstico del sindicato. Según sus cálculos, la suma de las subidas salariales pactadas en convenio desde 2021 hasta septiembre de 2026 se sitúa en el 17,89%, frente al 25,9% que acumula la suma de las tasas de inflación utilizadas en el informe, una diferencia que se traduce en ocho puntos porcentuales de pérdida de poder adquisitivo en los últimos cinco años.

La organización también compara la evolución del salario medio bruto de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral que elabora el INE. Este alcanzó los 2.512,68 euros mensuales en el segundo trimestre de 2026, frente a los 2.064,37 euros del mismo periodo de 2021. Según su actualización con el IPC, habría sido necesario alcanzar los 2.551,56 euros para mantener el poder adquisitivo del salario de referencia."
 

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