La DGT bate su récord de multas: 6,1 millones en 2025, ¿recaudación o seguridad?
La Dirección General de Tráfico impuso el año pasado más de 6,1 millones de sanciones, un nuevo récord histórico. La cifra, recogida en el Anuario Estadístico General 2025, llega justo en Semana Santa. Pero lo que no aparece en los datos oficiales es el debate sobre si realmente se persigue la seguridad o simplemente llenar las arcas.
El récord en cifras y la sombra de la recaudación
Tradicionalmente, casi dos tercios de las multas son por exceso de velocidad captado por radares. Sin embargo, la DGT no ha desglosado las categorías en 2025. Lo que sí se sabe es que el número de sanciones no deja de crecer. Un sector del análisis señala que muchas multas se colocan en tramos donde los límites no se corresponden con la peligrosidad real, como en autovías con obras ya terminadas o en entradas a ciudades con carriles nuevos. Los ejemplos abundan: conductores multados a 122 km/h en un tramo de 100 donde la gente circula a 130, o a 82 km/h en una vía limitada a 60 donde el tráfico fluye a 90. El radar escondido tras un matorral no ayuda a la percepción de justicia.
¿Por qué cada vez más conductores se saltan los límites?
La teoría del psicólogo Tom Tyler, citada en el análisis, explica que el cumplimiento voluntario de las normas depende de que se perciban como justas y legítimas. Cuando los conductores ven radares colocados en zonas donde el límite parece arbitrario o simplemente recaudatorio, la autoridad moral de la DGT se erosiona. El resultado es que la gente deja de respetar incluso las normas que sí tienen sentido, como reducir a 40 km/h cerca de un colegio. La paradoja es que, a fuerza de querer multar, se fomenta el incumplimiento generalizado.
El destino del dinero: salarios, radares y opacidad
Otra corriente de opinión cuestiona a dónde van a parar los millones recaudados. Entre los comentarios se apunta que buena parte se destina a pagar salarios y a mantener el propio sistema de multas, incluyendo nuevos radares. El argumento oficial de que el dinero se emplea en hospitales y carreteras es recibido con escepticismo. La sensación de que el automovilista es una fuente de ingresos fácil se refuerza al recordar que además se pagan 80 céntimos por litro de combustible en impuestos.
¿Es posible que la DGT esté orgullosa de su récord de multas? Si el objetivo real fuera cero infracciones y cero recaudación, no presumiría de haber puesto 6,1 millones de sanciones. La pregunta que queda en el aire es cuántas de esas multas evitan accidentes y cuántas son simplemente un impuesto encubierto al volante.
Debates relacionados en el foro