«127.086 muertes evitadas» contra la carta: el hilo se parte
El hilo deja de discutir si la autora da pena. Entra el tuit con la carta y, con él, los enlaces. Entre el 26 y el 28 de septiembre alguien pega una noticia sobre repunte de covid, otro responde con un artículo sobre efectos secundarios y un tercero suelta el cómputo oficial de muertes evitadas. La conversación se ha movido del sarcasmo al dato, y del dato a la pregunta de quién paga.
Qué se ha sabido
A partir del tuit que reproduce la carta llegan tres aportaciones con enlace.
Turek abre con un «Ohhhhh» y
una noticia de Canal Sur sobre casos de covid en Andalucía. Nadie la discute; sirve de munición.
Sindrogas pega
un texto de opinión de La Voz de Asturias fechado el 17 de febrero de 2026, que relaciona las vacunas de la covid con efectos secundarios, y lo acompaña de un caso personal.
En el otro lado, Cagüendios responde con la cifra:
127.086 muertes evitadas en España entre diciembre de 2020 y marzo de 2023 gracias a la vacunación. La cita y enlaza a la web de Sanidad. Pregunta si parecen suficientes.
Dovahkiina cuenta lo suyo de paso: en su trabajo tiene a
dos compañeras de baja por «posible covid», mientras que él pasó un trancazo de cuatro días y sigue como un roble.
Dónde está la bronca
Primer choque: la carta sirve o no sirve. Dovahkiina lo tiene claro, a estas alturas no vale nada, por emotiva que sea. CEMENTITOS le pone el dedo en otro sitio: quien escribe una carta así cree que con eso ya es valiente.
Segundo choque, el de fondo: qué se le puede reprochar a la autora. Matakuras no la compadece, pregunta: quiere saber cuál fue su actitud hacia quienes se resistieron en su momento. Lian va en la misma línea y recuerda cómo se les trató entonces, con desprecio y malas miradas.
Tercer choque: la responsabilidad. Un Físico resume la perplejidad, le da pena la mujer pero se pregunta en qué momento le pareció buena idea fiarse del gobierno. Coscorron desarrolla el argumento con precedentes: los afectados por el aceite de colza, los de la vacuna de la gripe A, los chavales con efectos secundarios de la del papiloma. Su conclusión es que el Estado no aparece cuando llega el daño y que cada uno debería mirar primero por sí mismo.
Ahí salta María Hispanicus, que le rebate de frente: pregunta por qué separa lo que es bueno para una persona de lo que es bueno para la sociedad, y sostiene que el «bien común» se usó para imponer medidas. Menciona el procedimiento judicial de la mascarilla y afirma que el Supremo resolvió sin informes médicos a favor.
Esa afirmación es suya y el hilo no la respalda con ninguna fuente.
Cuarto choque: los efectos adversos. Cagüendios baja el tono y pone ejemplos, aspirina, ibuprofeno, metformina. Su tesis es que todo medicamento tiene efectos adversos documentados y que la cuestión es valorar el riesgo. Nadie le contesta con datos.
Quinto choque, el que más revuelve: la compensación. Esforzado y Viva Bankia manque pierda sostienen lo mismo desde dos ángulos. El primero, que ahora lo que se busca es una compensación por una decisión propia. El segundo, que se protesta por lo que les pasa a ellos y no por lo que se hizo a los demás.
Es la acusación que más se repite en estas páginas.
Quienes pasan de todo también tienen su frase. «A lo hecho, pecho», escribe Vanatico. Risto mejido lo reduce a que se equivocó ella. Usuario_Anonimo sentencia que la empatía se acabó hace seis años y que cada cual cargue con sus decisiones. Y uno avisa de que no se haga leña del árbol caído, porque todos tienen gente querida que se pinchó, y añade que esto no ha hecho más que empezar.
El caso que cuenta un participante
Sindrogas trae un testimonio directo. La mujer de un amigo suyo enfermó poco después de vacunarse, con
miocarditis. Dice que a día de hoy no sube dos peldaños sin ahogarse, que antes estaba sana y que no mejora. Lo cuenta como experiencia personal, no como estudio, y de ahí saca su conclusión: que las advertencias que entonces se llamaban exageraciones se van cumpliendo.
El hilo no aporta ningún informe que lo confirme.Qué cambia respecto a antes
Cambia el eje. Lo que era burla y lamento se convierte en un pulso entre un número oficial y un caso personal. Entra un tema que no estaba: el dinero. La palabra compensación aparece y se queda.
Y aparece otra cosa: los que defienden a la autora. Un participante pide que no se haga leña del árbol caído y avisa de que esto no ha terminado y de que lo fuerte está por llegar. Es la única voz de este tramo que pone fecha a algo, aunque no concrete cuál.
Nadie ha cambiado de opinión. Ni los que citan a Sanidad ni los que citan a La Voz de Asturias. El hilo sigue partido y sin árbitro.