José Elías Navarro ha defendido en X que vuelva el servicio militar obligatorio para que los jóvenes salgan del «redil de su casa» y dejen de creer que «la vida es de color de rosa». La mili dejó de ser obligatoria en España en 2001.
La mili, ese trámite que durante décadas marcó el paso de la adolescencia a la edad adulta en España, vuelve al debate público de la mano de un mensaje en X. José Elías Navarro sostiene que el servicio militar obligatorio debería regresar porque «a muchos chavales les hace falta ese baño de realidad». Su argumento: hasta los 17 años, quien no ha salido del «redil de su casa» se cree que «la vida es de color de rosa y que hay unicornios por la calle». La publicación describe la experiencia con el petate y el uniforme como una lección de vida que la juventud actual no recibe.
Qué era la mili y cuándo terminó
El servicio militar obligatorio en España se remonta al siglo XIX y se mantuvo durante casi todo el siglo XX. La Ley del Servicio Militar de 1999 fijó su supresión, que se hizo efectiva el 31 de diciembre de 2001. Desde entonces, las Fuerzas Armadas funcionan con personal profesional y voluntario. La mili era un rito de paso para generaciones enteras de varones: un periodo de meses lejos de casa, con instrucción, disciplina y convivencia forzosa con gente muy distinta.
El «baño de realidad» como argumento
La idea de que la mili enseña a vivir no es nueva. Quienes la hicieron la recuerdan a menudo como una escuela de humildad, de madrugones y de convivir con desconocidos. El mensaje de Navarro apela a esa nostalgia: la vida no es fácil y conviene aprenderlo pronto. Es un argumento que se apoya en la experiencia personal más que en datos, y que deja fuera a quienes ya se enfrentan a la precariedad, al paro o a la emigración antes de los 18 años.
Un debate recurrente sin mayoría política
La propuesta de recuperar el servicio militar obligatorio reaparece cada cierto tiempo en el debate público español, pero ningún partido con representación parlamentaria la ha llevado en su programa reciente. La Constitución de 1978 permite al legislador regularlo, aunque la tendencia europea desde el final de la Guerra Fría fue la contraria: profesionalizar los ejércitos. Volver a la mili exigiría una ley, un presupuesto considerable y un consenso que hoy no existe.