Jenni Hermoso dará las campanadas de TVE con discurso antimachista
Jenni Hermoso será una de las caras de la Nochevieja de Televisión Española. La noticia la publicó el 5 de diciembre de 2023 el digital Okdiario: la futbolista campeona del mundo en Sídney el 20 de agosto acompañará como invitada especial a Ramón García y a la cantante Ana Mena desde el balcón de la Puerta del Sol, en la que será la decimoquinta entrada de año del presentador en La 1. La información no se queda en el reparto del cartel: apunta a un discurso vinculado al beso no consentido de Luis Rubiales y a la igualdad. Ni la cadena pública ni la jugadora han detallado el contenido exacto de esa intervención, y ahí empieza el ruido.
Qué papel tendrá Jenni Hermoso en las campanadas de La 1
Según el relato publicado, la delantera brindará con los presentadores por los éxitos de este año y por la igualdad en 2024. Se espera que tenga un papel relevante en la retransmisión y que su intervención gire en torno a lo ocurrido tras la final del Mundial femenino.
Jenni Hermoso llega con credenciales que no admiten discusión. Internacional absoluta desde 2012,
máxima goleadora histórica de la selección y campeona del mundo el 20 de agosto. Tiene 33 años y juega en el Pachuca mexicano, además de ser una de las caras visibles del intento de erradicar comportamientos machistas en el deporte. Todo eso cabe en un balcón de la Puerta del Sol.
La otra mitad del cartel tiene su propia hoja de servicios. Ana Mena se estrena en la Puerta del Sol después de ser nombrada Artista del Año en Los 40 Music Awards 2023, con su álbum 'Bellodrama' y
más de 50 discos de platino y 15 de oro acumulados en carrera. Ramón García, por su parte, vuelve a TVE tras su última retransmisión en las campanadas de 2018 y después de firmar con 'El Grand Prix' el mejor estreno del año en televisión tras 18 años de ausencia en la casa.
El beso de Rubiales, la dimisión y la inhabilitación de tres años
El contexto no es menor. El año ha sido uno de los más convulsos dentro de la Real Federación Española de Fútbol después de la entrega de medallas en la final del Mundial femenino, donde se produjo el beso no consentido de Luis Rubiales sobre Jenni Hermoso. Aquello derivó en la dimisión del presidente del máximo organismo del fútbol español y en su inhabilitación por parte de la FIFA y el TAD durante los próximos tres años. Así lo recoge la información de la que parte este asunto.
Con ese fondo, la elección de la futbolista para la noche más vista del año deja de ser una decisión de programación y pasa a ser una declaración. Hay quien lee el movimiento como una recompensa simbólica a quien sostuvo el relato público del episodio; otros ven simplemente una jugada de audiencia. Lo segundo, en televisión, suele pesar más que lo primero. Lo tercero —si el discurso se convierte en mitin o en brindis— está por ver.
¿Cuánto cuesta poner a Jenni Hermoso en las campanadas de TVE?
La pregunta del dinero público aparece rápido en cualquier conversación sobre RTVE, y esta vez no ha sido distinta. Parte de quienes siguen el asunto sostienen que la jugadora cobrará por un servicio que la corporación cubre con presupuesto público, y
circulan cifras de entre 100.000 y 150.000 euros por su participación. Ese importe no procede de ninguna fuente oficial: es un cálculo que se lanza en el debate sin respaldo documental y que conviene tomar como lo que es, una estimación de segunda mano.
El asunto conecta con una discusión más vieja: qué se paga en la televisión pública y por qué. La comparación que más se repite enfrenta este fichaje con otros premios y contratos recientes en el sector, con el argumento de que hay retribuciones que se camuflan bajo figuras como galardones para reducir la factura fiscal. Sin los contratos delante, todo eso es especulación. Con los contratos delante, probablemente también.
Lo que sí es un hecho es que la cadena pública coloca a una campeona del mundo en su escaparate más masivo, y que la operación tiene retorno en forma de conversación. Un balcón de la Puerta del Sol con tres nombres distintos —deporte, presentación clásica y música— es una apuesta por cubrir tres públicos a la vez.
¿Hay alternativa a las campanadas de TVE?
Siempre la hay, y este año el repertorio es el de costumbre. Los planes que reaparecen cada diciembre pasan por
desconectar del directo: recuperar los especiales de humor clásico, tirar de hemeroteca con Gila o Martes y 13, o apostar por la retransmisión de otro canal. Incluso hay quien propone una tercera vía con sorna: que la competencia fiche al propio Rubiales para la misma noche. Es una broma, pero resume bien el tono general del asunto.
El dato de fondo es que la entrada de año se ha convertido en un escaparate con carga simbólica. Hace tres décadas el formato era el chiste y la familia; ahora es el mensaje. Y el mensaje, cuando lo pone una televisión pública, siempre acaba facturándose políticamente.
Un discurso que aún nadie ha leído
La información que originó la polémica habla de un discurso «basado en este suceso» y de un brindis por la igualdad, pero no reproduce ni una línea del texto. La futbolista tampoco lo ha hecho público. Esa ausencia de guion es, en sí misma, la noticia: se debate sobre lo que alguien podría decir en la noche más vista del año.
A la expectativa se suma el resto de la agenda de la jugadora, que estos meses encadena apariciones de perfil más mediático que deportivo. Su nombre suena para rodar 'Planeta Calleja' en Islandia, con Jesús Calleja a los mandos. Es decir, el paso por las campanadas no es un hecho aislado, sino un capítulo de una exposición pública sostenida.
Si la intervención se queda en un brindis genérico, la polémica se apagará el 2 de enero. Si nombra el caso, TVE tendrá su primera controversia del año antes de que suene la última campanada. Cuando se confirmó la noticia, a principios de diciembre de 2023, ninguna de las dos cosas estaba decidida.
Si el guion sigue sin filtrarse, la noche del 31 se convertirá en un ejercicio de expectativas: unos esperando el mitin y otros deseando que no llegue. La única certeza a día de hoy es que hay una cosa que la cadena pública no va a regalar en 2023: la calma.