El hilo va del 'usted no sabe quién soy' al sueldo del escaño
El «usted no sabe quién soy» se instala en el hilo y ya no se va. La escena de la eurodiputada delante del agente se ha convertido en el chiste de la página, y a partir de ahí el tramo se parte: unos echan cuentas del sueldo y del aforamiento, otros vuelven a Mari Carmen y una parte del hilo acaba discutiendo de vino.
Qué se ha sabido
Las cifras que se mueven aquí no salen de ningún medio. Las pone un forero. Un mensaje detalla la prestación transitoria de las exministras —hasta dos años cobrando el
80 % del sueldo— y calcula que ella, Ione Belarra y un tercero volverían a salir en las encuestas. Otro recuerda lo que cobra el escaño:
10.000 euros más 5.000 de vivienda, y un presupuesto de contratación «de hasta
27.000 euros al mes». Un tercero suma
12 años viviendo de la política y sospecha que no renovar es buscarse otro acomodo.
De Mari Carmen vuelve a colarse un dato, y tampoco está comprobado: según un participante, le habían ofrecido plaza en una residencia pública y la rechazó. Otro pregunta por qué no se la traslada a una vivienda social. Nadie aporta papeles.
Lo que sí se pega son vídeos y tuits. Uno de los vídeos que se cuelgan en el tramo:
. Y el tuit que abre la ronda de apodos:
.
Dónde está la bronca
El choque ya no es sobre qué le dijo al agente. Es sobre si tenía derecho a decirlo. Y aquí entra un argumento que no había salido:
el aforamiento. Un participante le da la razón a la eurodiputada por el peor de los motivos: «Al estar aforada tiene privilegios que no tiene el mortal común». Para él no hay escándalo en el cargo, hay escándalo en la figura, y añade que otro dirigente sigue en su sitio precisamente por esa protección.
Enfrente, el reproche de siempre: vender la lucha contra la casta y luego reclamar el rango. «Es que era de los que decían venir de abajo y luchar contra la casta. Es una caradura tremenda», escribe alguien. Otro lo cierra en tres palabras: «Casta decían en otros tiempos». Y hay quien baja el tono para atacar otro frente, el personal: dice que no le extraña que su entorno se haya ido alejando.
El meme hace el resto. Varios mensajes reproducen el clásico «usted no sabe con quién está hablando», y uno lo sitúa en el momento exacto: «Luego tardan cero coma en soltarle al policía el clásico "tú no sabes con quien estás hablando"». Otro se lo pone en boca de la propia diputada con otras palabras: «Le ha dicho al madero "cuidaico conmigo que soy de la Casta"». Y un tercero pregunta en serio si alguien con acta europea tiene potestad de mando fuera de sus funciones o si, por el contrario, está sujeto a las mismas leyes que cualquiera.
El hilo también se divide en cómo llamar a lo ocurrido. Hay quien lo lee como clasismo puro y hay quien lo reduce al papel que tocaba: un agente haciendo su trabajo y una política invocando su cargo. «La policía de Sánchez», resume uno, sin más.
En medio del ruido hay un tono distinto, casi neutro: alguien sostiene que Montero tiene estudios y máster, que sabe comunicar y que se ganará la vida fuera de la política, como otros que salieron antes.
Las cuentas del partido
Dos mensajes van al mismo sitio: a los compromisos. Uno recita lo prometido —un máximo de
8 años en el cargo, cobrar
3 SMI— y lo compara con lo que hay. Otro pone un tope del
5 % para los imputados y da por hecho que, con esa regla, no habría reelección. La pregunta sobrevuela: si el partido se puso esos límites, ¿por qué siguen? Nadie contesta con un documento.
Mari Carmen sigue en su sitio del hilo. Un forero pregunta por qué no se la traslada a una vivienda social. La respuesta llega rápido: ya se le ofreció y lo rechazó, según otro mensaje.
Y vuelta a empezar.La deriva: del escaño a la vendimia
Y de repente, el vino. Dos participantes se enganchan a hablar de una bodega y de la uva de la zona durante varios mensajes seguidos, con el resto mirando. Uno presume de beber «el mejor vino del mundo» y sentencia que la uva de por allí no tiene rival. El otro le contesta con el precio y con quién paga. La discusión política se queda aparcada mientras el hilo pasa de la eurodiputada a la añada.
Qué cambia respecto a antes
El espray y el vídeo largo se apagan. El desahucio ya solo aparece como pregunta suelta y la escena del cordón se ha convertido en apodo. Lo nuevo es el aforamiento como argumento y la cuenta del sueldo, que sustituye al grito por la cifra. También entra un escenario que no había salido: alguien sitúa la escena «bloqueando La Vuelta».
Las predicciones se cruzan. Una: si las encuestas no cambian, volverán a colocarse otra legislatura. Otra: que se avecinan elecciones porque «la izquierda lleva semanas agitando las calles». Y una más, la única amable del tramo: que encontrará trabajo fuera de la política. El hilo, mientras tanto, sigue con la uva.