El dato de los 200 litros de agua por giga descargado, cuestionado en foros
¿De verdad cada giga que descargas en el móvil se lleva por delante 200 litros de agua? Eso es lo que se dijo en una cadena de televisión y lo que ha hecho saltar por los aires a media internet. La cifra circula desde hace años, pero ha vuelto a la palestra con la excusa de la refrigeración de los servidores y el CO2 que emiten. Y como era de esperar, los que trabajan con estos sistemas todos los días han salido a desmentirlo con más o menos gracia.
El primer problema es de física básica. Un procesador es, en esencia, una resistencia que hace cálculos:
entre el 80% y el 90% de la energía que consume la convierte en calor, no en datos. Por eso los centros de datos necesitan refrigeración. Hasta ahí, todo correcto. La trampa está en el verbo: una cosa es usar agua y otra muy distinta consumirla. El agua de refrigeración no desaparece, se evapora, se condensa y vuelve al ciclo. Como recordaba alguien con sorna, eso lo enseñaban en primaria.
¿Cuánta agua gasta realmente un centro de datos?
Hay quien sostiene que la mayoría de los grandes centros de datos modernos, los que sostienen el 95% del tráfico, funcionan con
circuitos cerrados y drycoolers. Es decir, el agua no se va por el desagüe cada vez que ves un vídeo. Otra cosa es el consumo indirecto de las centrales eléctricas que alimentan esos servidores, que sí usan agua para enfriar sus turbinas. Pero ese gasto es exactamente el mismo que el de cualquier otro aparato enchufado a la red.
Hay quien sostiene que el dato de los 200 litros por giga es directamente falso y que la noticia original es de 2016, reciclada ahora porque no había nada mejor que emitir. Otros apuntan a que el 50% del tráfico de internet lo generan bots maliciosos, no el scroll de una señora viendo recetas. Y una minoría, más agorera, cree que esto es solo el aperitivo de una nueva ronda de impuestos y restricciones al consumo digital.
El agua no se consume, se usa: el error de lenguaje
El argumento más repetido es el del ciclo del agua. Si lavas el coche, el agua vuelve al alcantarillado y sigue su curso. Si enfrías un servidor, igual. Hablar de consumo es un abuso de lenguaje que convierte cualquier actividad humana en una agresión al planeta. Y con esa lógica, hasta respirar emite CO2.
La discusión derivó rápido hacia el terreno político. Que si quieren que dejemos de mirar el móvil para volver a tragar su propaganda. Que si el verdadero objetivo es meter mano a internet. Que si los mismos que alertan del CO2 de TikTok no dicen nada del consumo de los platós de televisión. La desconfianza hacia el mensaje oficial es total, y no solo entre los más conspiranoicos.
¿Por qué se ha recuperado ahora esta noticia?
La cifra de los 200 litros por giga no es nueva. Circula desde hace casi una década y ha sido desmentida por activa y por pasiva. Su resurrección coincide con un clima de opinión proclive a las restricciones por motivos medioambientales: límites al coche en las ciudades, huella de carbono de los alimentos, cuotas de emisiones. El patrón se repite y el público lo detecta.
Mientras tanto, los que de verdad saben de esto se limitan a encogerse de hombros. Un centro de datos bien gestionado no pierde ni una gota. Y si la pierde, el problema no es climático, es contable. La próxima vez que alguien te diga que un giga cuesta 200 litros, pregúntale si su televisor también los gasta cuando está apagado.