El TÜV niega certificados y Grabat busca su ingeniero en marzo
El hilo lleva tres meses buscando el grafeno de Graphenano y ha encontrado otra cosa. No hay láminas de un átomo. Hay nanofibras de carbono, un bote a 50 euros, una tesis de la UPC que las usa, un TÜV que dice que no certificó nada y un anuncio en InfoJobs para que alguien les diseñe la batería. El grafeno, de momento, sigue sin aparecer.
Qué se ha sabido
La pista buena la trajo alb. Encontró la única publicación en la que aparece el material que Graphenano reparte por universidades: es una
tesis de la UPC, no un artículo revisado por pares. Y lo que describe no es grafeno, sino nanofibras. El bote con el que se comercia:
50 euros la unidad.
frangelico puso precio al material y Graphenstone dejó de ser un misterio: es una marca de una empresa de pinturas de Sevilla, IEDISA, propiedad de un único dueño, con
700.000 euros de facturación y
260.000 de capital. Fabricante de verdad, con producto en ferias. Graphenano figura como cotitular de la marca junto a esa empresa y presenta el resultado como si fuera suyo.
Dr. Emmett Brown listó la madeja societaria: Graphenano, Graphenano Aditives, Graphenano Composites, Graph Bikes, Horminano, Sensor Graphene, Grabat Energy y Ecore Nanotechnologies. Todas con asientos y consejos solapados. Y encontró dos sociedades nuevas en la misma sede:
206 Works, con
1,5 millones de capital, y
Ankek83, con
80.000, registradas en noviembre y febrero respectivamente.
El estudio de la UCLM aparece entero: grafeno depositado sobre láminas de cobre de
2,5 por 4 centímetros, localizado con microscopio, con una calidad determinada del
34,7%. En Google Académico, la búsqueda de «Graphenano» arroja
15 resultados, de los que solo
3 son artículos científicos. alb recuerda además que la revista
Nature publicó una revisión sobre el uso del grafeno en baterías que concluye que aún no está claro que sirva para mejorarlas.
Llegaron los titulares duros. El Confidencial publicó «Certificados engañosos y opacidad: la oscura historia de la española Graphenano». El Economista, «Los científicos dudan de la estrella naciente en el grafeno». Y fuera de España, un artículo internacional recoge que el TÜV no certificó el producto y que las pruebas fueron un simple ensayo. Al mismo tiempo, alguien difunde un tuit en el que Grabat asegura que está «acondicionando y terminando las instalaciones» de su primera planta.
La palma se la lleva un anuncio en InfoJobs: la empresa busca
un único ingeniero para desarrollar una batería doméstica con grafeno. Fecha: marzo de 2016, el mismo mes en que debía arrancar la producción.
Dónde está la bronca
A estas alturas el hilo ya no discute si es humo. Discute de qué está hecho. Y contra El Ermitaño, que se queda defendiendo la casa. Su argumento: que un producto secreto no se enseña, que los plazos reales son «mediados de año» y «finales», y que aparecer en un informe de mercado de
2.800 dólares vale como aval. Añade que los datos de la batería varían con el tiempo y enlaza el
para decir que si fuera una mentira los datos serían los del primer día.
Enfrente, alb, Nico y Dr. Emmett Brown cargan contra la inversión de la carga de la prueba. «Quien afirma algo grandioso debe probarlo», resume el tercero. alb lo simplifica con un ejemplo: decir que se corre los 100 metros en menos de 9 segundos no se convence solo con repetirlo. Y Nico, que lleva semanas tirando del pajarito, suelta lo más gordo del tramo: según esa fuente, los chinos se han ido. Pidieron el datasheet de la celda —un documento de 10 o 12 páginas— y nunca se lo dieron.
El porquero de Agamenón sostiene que si hay dinero público de por medio, él ya se da por estafado. Mistermaguf sube su apuesta al 99%. Puertas afirma que sigue en un 50-50. El Ermitaño se queja de que no le leen y de que el debate se ha vuelto una batalla personal. Y en medio, la noticia: el hilo ha sido bajado de la sección principal a «Temas Calientes».
Cómo se vende una batería sin batería
Este tramo aporta material gráfico nuevo. El CEO de la empresa aparece en un vídeo sujetando un multímetro para medir el voltaje de unas celdas colocadas en una estantería de IKEA, con clips sujetapapeles haciendo las veces de cables.
Otros suben la foto de una pila de botón con el ánodo y el cátodo tapados con cartulina. Y en Twitter, la empresa promociona platos de ducha con grafeno, cascos de bicicleta, palas de pádel y prótesis dentales. Nico lo traduce: «Para disimular que no tienen ninguna batería».
Qué cambia respecto a antes
Tres cosas. La primera, que el hilo deja de discutir si Grabat va a producir una batería revolucionaria y pasa a discutir si su material es grafeno o nanofibras de carbono. La segunda, que el TÜV y los chinos entran en la ecuación. Y la tercera, que corre el calendario: la primera línea de producción iba a funcionar en marzo de 2016 con 200 operarios. Llegamos a 20 de abril y no hay planta, ni operarios, ni batería. Solo un anuncio de InfoJobs buscando a quien la haga.