La sanción, según el hilo, se la lleva quien grabó las imágenes
El tramo dos arranca con una pregunta: si nadie ha jugado nunca al «por mí y por todos mis compañeros». El hilo da el fichaje por hecho y pasa a otra cosa. La apuesta nueva no es sobre el funcionario, es sobre el que grabó. Un participante lo dice sin rodeos: lo único que van a hacer es
buscar al que grabó las imágenes para meterle la multa y la suspensión máxima. Varios le siguen. El resto del tramo se llena de batallitas de oficina, de relojes de fichar colocados donde no llega la cámara y de una corrección que se repite dos veces: qué es exactamente una Casa del Mar y de quién depende.
Qué se ha sabido
Aquí se pegan menos enlaces que en el tramo anterior y más memoria. Alguien cuelga un vídeo de YouTube (
) que se comenta de pasada, y otro participante enlaza la postura de un colegio profesional sobre grabar a sanitarios en su puesto, para meter al que filma en la misma conversación.
Hay un dato que no había salido: en la administración gallega, según un participante,
alguno de los relojes de fichar está en una zona no cubierta por las cámaras. Los pitidos se oyen, eso sí.
Y hay dos correcciones. Dos foreros se lían con el nombre del centro que sale en el vídeo y otros dos les corrigen: el Centro de Salud Casa do Mar es un centro de atención primaria gestionado por el
SERGAS, en A Coruña. Uno de los que corrige pide al otro que se entere de lo que es y de quién depende.
Los casos que cuenta la gente
Uno recuerda el
TGSS de San Fernando-Coslada, hace treinta años: las tarjetas metidas en un taco como una baraja, sujetas con una goma, y el primero de la fila pasando las de todos. Les pillaron porque trasladaron a un compañero o se puso de baja y le siguieron fichando. Hasta donde sabe, sin consecuencias para nadie. Y remata: que no tiene pruebas, que solo es algo que le contaron.
Otro describe un palacete en Madrid, oficinas de archivos de artes escénicas. El hombre entra a
las 7 de la mañana, ficha con su tarjeta y pasa otras seis de compañeros que aún no han llegado. Luego, un par de horas hablando con el conserje, se va a desayunar y reaparece por su despacho cuatro horas después. Menciona un sueldo de
38.000 y avisa de que no está seguro del dato.
Un tercero cuenta lo de una funcionaria de Correos que entraba en su portal por la mañana. Un día la esperó en la esquina, la siguió y vio el percal: entraba, pasaba una tarjeta y se volvía a casa. Su cierre: habrá tantos así.
Y un cuarto pone el foco en la zona de juzgados: los ve comiendo a las 13:30 o las 14:00 y sale uno a desfichar por todos.
Sobre el taco de tarjetas, otro sube la cifra. No cuatro, muchas más: vio a uno con un mazo que le abarcaba del pulgar al índice y la máquina pitando sin parar.
Dónde está la bronca
Se pelea en tres frentes y ninguno es el fichaje en sí.
El primero es a quién señala el vídeo. Frente a la apuesta de que pagará quien grabó, otros sostienen que el problema no es el que filma, sino el que lleva años pasando tarjetas ajenas. Y en medio aparece un matiz que cuaja:
si vas a tu hora, igual te cae un puro a ti. Lo dice uno que se pone en el lugar del que cumple y acaba pagando el pato.
El segundo es la comparación con la empresa privada, ahora con cifras. Un participante cuenta que en su empresa, por ese mismo acto,
si te pillan una vez te mandan a casa tres días y si reincides, para siempre. Lo cuenta como lo normal. Y añade la coletilla de siempre: que cualquier incidente de esos acaba pasando por accidente laboral aunque estuvieran jugando al pádel o comprando.
El tercero es el desvío de costumbre. Alguien mete a Elon Musk y a Ayuso en la conversación para reprochar que no se hable de eso. Le responden con una referencia irónica a un partido, y el hilo se descarrila unas líneas. Vuelve rápido. Nadie defiende el fichaje.
De fondo queda una idea que se repite: que la culpa no es del sistema, es de quien no protesta. Un participante pregunta si alguien ha visto a un funcionario protestar alguna vez por esto. Otro responde que el juego es ese, que la semana que viene le toca a otro fichar por todos, incluido el pillado. Y un tercero pide decencia: al menos fichar y presencialidad.
También asoma el cinismo en estado puro. Un forero parodia una frase atribuida a Solzhenitsyn sobre la mentira repetida y la reescribe para el fichaje: ellos saben que se ficha por ellos, nosotros sabemos que ellos lo saben, y siguen igual. El hilo le da la razón sin entusiasmo.
Qué cambia respecto a antes
La porra de la semana sin sueldo sigue en pie, pero pierde peso. Lo que se da por superado es que el castigo sea el asunto central: el tramo se va a los casos y a quién acaba pagando. Lo nuevo es la sospecha de que persiguen a quien grabó, el detalle de los relojes fuera del alcance de las cámaras y la corrección sobre la Casa do Mar, que reencuadra el sitio del que se habla.
No hay expediente a la vista ni resolución. El hilo cierra como abrió: con apuestas y una que se mantiene, la del de la semana que viene.