Eric Finch
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Frentismo Amplísimo
16/10/2026Teodoro León Gross-ABC
- El Frente Amplio será una fuerza residual, pero aportará un frentismo clave. Su misión es incendiar las calles. Están en el ensayo general
A nadie le importa demasiado el Frente Amplio, más allá del entretenido culebrón que protagonizan estos días, un duelo de egos que acentúa su petulancia cómica, como si fuesen depositarios de la mayoría social cuando apenas porfían por repartirse las migajas que Sánchez les regatea como Epulón en la parábola bíblica. No es raro que hayan ido a buscar su nueva etiqueta electoral al cono sur, donde Podemos se nutrió del populismo teórico de Laclau para asaltar el cielo aunque al final todo quedó en un chalé de Galapagar y una taberna por ‘crowfunding’. Aquella bandera primero uruguaya de Líber Seregni con la que triunfaron Tabaré y Pepe Mujica, y después chilena con Boric, llega a España en la inagotable mutación de la extrema izquierda, como si el ‘rebranding’ pudiera dar con la marca milagro para sacarlos de su irrelevancia: Izquierda Unida, Podemos, Unidas Podemos, Sumar… hasta este Frente Amplio tan estrecho. Una paradoja deliciosa: ahora que sus perspectivas son mínimas, les da por llamarse así.
Ese Frente Amplio saldrá de las urnas con el enésimo baño de realidad. Ocho o quince escaños, da igual. Con Irene ‘Sí es Sí’ o no, con la flotilla de Ada Colau más o menos naufragada, con los trucos de mago previsible de Rufián, coqueteos con los albaceas de ETA, da igual la combinación porque seguirá siendo residual. Eso no cambiará, aunque ellos seguirán exhibiéndose como voz del pueblo. Sin embargo, a pesar de su debilidad, o precisamente por esa debilidad, van a tener un papel clave: agitar la calle. Esa será su función en la próxima legislatura, y les generará una sensación reconfortante de protagonismo. Para eso cuentan con los sindicatos de clase, que ya le han hecho otra muesca a su indignidad convocando una huelga general a la oposición. Esto no va de Frente Amplio, sino de Frentismo Amplio, o Amplísimo. Su misión será incendiar las calles. Están en el ensayo general. Vivienda, educación, pensiones, salarios… no faltarán coartadas.
El objetivo final es un Frente Popular. Esa es la hoja de ruta de Pedro Sánchez, e incluso ha planteado probar ya la fórmula en el Senado, con listas conjuntas. Esto del Frente Amplio sólo es una marca electoral de transición destinada al fracaso, antes de que el sanchismo los abduzca rescatando el Frente Popular de los años treinta, que surgió del Front Commun contre le Fascisme. El frentismo, de hecho, no es una idea nueva sino la estrategia que Sánchez lleva años buscando con su discurso bibloquista del muro: dos espacios no ya separados sino incomunicados y enfrentados. Sánchez ha jugado con la lógica de ‘con ellos o con nosotros’, y eso le permitió asegurarse al PNV e incluso a Junts por huir de Vox. Con los nacionalistas vascos y catalanes ya tienen los antecedentes de Estella y del Tinell. La próxima legislatura estará marcada por las calles incendiadas. Va a oler mucho a neumático quemado en España.
