Nada puede llevar ese nombre. La democracia es una quimera, una utopía imposible. Pero siempre se van a instalar esos mecanismos de control, un sistema que funciona desde la base, sin reparar en que los incentivos perversos esperan el siguiente grado de coacción y represión social que se necesita para lograrlo.No es cuestión de virtud, se trata de crear unos mecanismos de control del poder y punto. Un sistema que pueda funcionar desde la base.
Lo de la virtud es para los dictadores y los reyes. Porque con ellos, o tienen muchas o el que caiga bajo su bota lo pasa mal.
Los gobernantes de las partidocracias pueden hacer casi lo que quieran, porque controlan los medios, y el castigo electoral es muy flojo, solo se cambia la cuota de poder, gran parte de los responsables queda en sus puestos. Eso jamás puede funcionar.
Además ellos se lo guisan y ellos se lo comen, se hacen las leyes y se las aprueban. Eso no puede llevar el nombre de democracia en la vida.
Todo con dinero del futuro arruinando el futuro, arguyendo que es una bondad, un retorno positivo, virtud.
La virtud es antónimo de la degradación, del vicio, de la tara; si no es virtuoso es ruina. Cualquier gobierno que se instale debe serlo para que su ciudadanía lo sea. Si no gusta esa palabra es por algo.
Debe ser virtuoso, armónico, compasivo, leal, íntegro. Y eso sólo se consigue desde la regencia, desde el caudillaje, desde el emperador que se consagra en servir a su patria y lo hace. Como fue por siglos. Si no lo hace se amotinan y rebelan y la insurgencia se desata volviendo en ruina. El incentivo es que el rey quiere un país próspero, porque es su reino y el de sus herederos, igual que un padre de familia quiere una familia próspera, o un dueño quiere su negocio rentable y sostenible, que le dé dividendos y crezca y prospere.
Pero ya se ha enseñado que eso es malo, que Franco fue malo, que los emperadores son despóticos, que la ilustración fue un proceso liberatorio, etc.
Se ha vendido una bondad de un sistema que lleva por décadas creando la mayor ruina social y humana de la que todavía no se ha visto el desenlace definitivo. Sólo hay que tirar más leña al fuego, luego será próspero (para que no chirríe la palabra virtuoso), será sostenible, y pacífico.
Mentira, un embeleco intelectual, un espejismo en el que viven millones porque desde la docencia, desde la tele se ha insertado. Siguiendo la zanahoria.
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