Que te voy a decir. LAmentablemente el español de a pie es un esclavo, pero eso es algo de lo que no tiene (toda) la culpa. Demasiados siglos de servidumbre y exterminio de los disidentes eliminaron el espíritu emprendedor, ambicioso e individualista que una vez existió.
Sin embargo, con respecto a lo que se puede hacer, creo que te equivocas, no es necesario que haya una revolución o que un mártir haga algo que desemboque en ella.
El proceso podría ser mucho más sencillo.
Imaginemos, y esto es mucho imaginar, que una cantidad X de personas organizadas se negaran a pagar impuestos. No se que número sería el adecuado, pero ten por seguro que si un número suficiente siguiera este camino, ello supondría el fin del estado tal y como lo conocemos. El estado se basa en el consentimiento. La coerción funciona porque siempre se ejerce contra el individuo. El estado es un ladrón sin otra fé que la de expoliar desde las sombras. Sus esbirros son individuos fistros que solo ejercen poder en la medida en que las personas aceptan su imposición.
Una rebelión fiscal supondría, de facto, el principio del fin del sistema actual de saqueo.
Y no debemos creer que esto es algo que no pueda ocurrir. YA ha ocurrido y volverá a repetirse siempre y cuando se den dos circunstancias, no necesariamente a la vez: un grupo de personas concienciadas y motivadas por la maldad inherente del estado y un estado de saqueo que supere cierto umbral.
El nacimiento de los EE.UU, fue originado por una rebelión fiscal. En un principio el estado nuevo que se creó fue radical con respecto a los poderes que se podían, y debían, conferir al estado. El constitucionalismo nació con la
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mente puesta en este objetivo.
Es verdad que fracasó con el paso del tiempo en su objetivo, la historia del S. XIX es la de un sistema político que fue troleado desde el propio estado hasta hacer cosas impensables por quienes desarrollaron su constitución y las leyes básicas. Pero en el interín creo el estado que en 100 años se convirtió en el más poderoso sobre la tierra, y su gente aún tiene el poso de actitud antiestado que fue algo común en su comienzo. Ahí es nada.
El estado camina sobre una cuerda floja que se estabiliza debido a la prosperidad que la sociedad ha logrado, por la técnica y la ciencia aplicada, el incremento del capital social. Se nutre del trabajo de la gente parasitando toda actividad social y económica.
Cuando el nivel de impuestos alcance tales cotas que impidan a la gente sobrevivir, esto será el principio del fin. Y dado que están desatados en el saqueo, dado que su locura está alcanzando cotas inimaginables anteriormente, lo mismo se pueden encontrar con resistencias mucho más duras de lo que hasta ahora la opulencia y la comodidad hacen presagiar.