Etimologías curiosas de palabras corrientes.

Con frecuencia no, sólo en la Submeseta Norte. En el resto del mundo hispanoparlante no pasa. Pegamos otras patales al dicionario pero no esa.

P.S. Pobre ablativo instrumental, el de conmigo, contigo y consigo. Aunque en español es redundante, creo. De mecum se puso otra vez el cum delante. Supongo que es como los pronombres redundantes ("me lo como", ya está declinado el verbo de modo que indica que eres tú el que se lo come).

El leísmo para el masculino, cuando el objeto es una persona, se comente en todo el mundo (que me corrijan los americanos si no es así). Que esté aceptado por su universalidad y, por tanto, no se trate como errado, no quita que sea exactamente la misma anomalía gramatical, que se censura cuando el objeto no es persona.

Y cometer leísmo no es a mi juicio pegar patadas a la gramática. No puede serlo cuando Lope, Quevedo y una buena tropa de nuestros más grandes escritores clásicos le practicaban, porque es forzoso aplicar el principio de autoridad en las letras: vale más un verso de Lope que toda la gramática de cien académicos.

Oyólo don Pedro, y vuelto
hacia su hija: "¿De dónde
vino ese reloj?," le dijo.
Ella respondío: "Envióle,
para que se le aderecen,
mi primo don Diego Ponce,
por no haber en su lugar
relojero ni relojes."


(La verdad sospechosa, Pedro Antonio de Alarcón).

Del laísmo pienso exactamente lo mismo.

Con frecuencia no, sólo en la Submeseta Norte. En el resto del mundo hispanoparlante no pasa. Pegamos otras patales al dicionario pero no esa.

P.S. Pobre ablativo instrumental, el de conmigo, contigo y consigo. Aunque en español es redundante, creo. De mecum se puso otra vez el cum delante. Supongo que es como los pronombres redundantes ("me lo como", ya está declinado el verbo de modo que indica que eres tú el que se lo come).

Curiosamente, en el toscano literario sobrevivió la forma latina (meco):

Ma pur sì aspre vie né sì selvagge
cercar non so ch’Amor non venga sempre
ragionando con meco, et io co·llui.


(Cancionero, XXXV. Petrarca)

Por cierto que Petrarca, utiliza en la primera ocasión exactamente la misma construcción que triunfó en castellano. En la segunda para la tercera persona, usa la forma moderna. En el actual, ya no se ve en absoluto esta construcción y se usa el con me.
 
Última edición:
ese "me" no es entonces redundante siempre?

Me voy
Me gusta
Me aburro

El verbo indica siempre quién realiza la acción. Existe algún caso en el que ese "me" no sea redundante?


Edito: Progenitora, qué chorrada acabo de poner. En "me gusta" no es redundante.

Y el me de aburro tampoco. Igual que "te aburres" a lo mejor "nos aburres" también. ;-)

El de ir, sí que es pronominal y, por tanto, no cumple en principio ninguna función gramatical. Claro que yo no entiendo lo mismo si se dice "Voy" que si se dice "Me voy". En el primer caso entiendo que se pone énfasis en el lugar al que se va; mientras que en el segundo se pone énfasis en el lugar en que se está. De hecho, entendería que alguien (hablando por teléfono) me dijera "Voy" para indicarme que viene a mí (de hecho, en otras lenguas se usaría el verbo venir), mientras que, si escuchara por teléfono decir a alguien "Me voy", no entendería que viene a encontrarme, sino que simplemente abandona el lugar en el que está.
 
Última edición:
El leísmo para el masculino, cuando el objeto es una persona, se comente en todo el mundo (que me corrijan los americanos si no es así). Que esté aceptado por su universalidad y, por tanto, no se trate como errado, no quita que sea exactamente la misma anomalía gramatical, que se censura cuando el objeto no es persona.

Y cometer leísmo no es a mi juicio pegar patadas a la gramática. No puede serlo cuando Lope, Quevedo y una buena tropa de nuestros más grandes escritores clásicos le practicaban, porque es forzoso aplicar el principio de autoridad en las letras: vale más un verso de Lope que toda la gramática de cien académicos.

Oyólo don Pedro, y vuelto
hacia su hija: "¿De dónde
vino ese reloj?," le dijo.
Ella respondío: "Envióle,
para que se le aderecen,
mi primo don Diego Ponce,
por no haber en su lugar
relojero ni relojes."


(La verdad sospechosa, Pedro Antonio de Alarcón).

Del laísmo pienso exactamente lo mismo.



Curiosamente, en el toscano literario sobrevivió la forma latina (meco):

Ma pur sì aspre vie né sì selvagge
cercar non so ch’Amor non venga sempre
ragionando con meco, et io co·llui.


(Cancionero, XXXV. Petrarca)

Por cierto que Petrarca, utiliza en la primera ocasión exactamente la misma construcción que triunfó en castellano. En la segunda para la tercera persona, usa la forma moderna. En el actual, ya no se ve en absoluto esta construcción y se usa el con me.
El ejemplo que pones puede perfectamente entenderse como que la hija de don Pedro es, por decirlo finamente, poco instruida. Igual que cuando Juan Valera o los Álvarez Quintero ponen modismos de la Baja Andalucía, que todo el mundo sabe que son vulgares y de baja estofa.
 
El uso de el en vez de la delante de un sustantivo femenino que empieza por a acentuada, es un vestigio del español arcaico.

Para hacerse una idea, en los siglos XII y XIII "la forma de ciertas palabras variaba de manera normal según los sonidos iniciales de la siguiente voz: el título de doña elidía su a ante vocal ("don Elvira e doña Sol"); multum daba much ante vocal ("much extraña") y muy ante consonante ("muy fuerte"); igual alternancia presentaban las formas el y la del artículo femenino (el espada, el otra, el una, frente a la cibdad, la puerta)".

En los siglos XVI y XVII "el artículo la, considerado ya como característico del género femenino, sustituye lentamente a el en casos como el espada, el otra; sólo queda el como femenino delante de palabras que empiezan por vocal a (el altura, el arena), sobre todo acentuada (el agua, el águila)".

(Rafael Lapesa, Historia de la lengua española.)

En el siglo XVIII la RAE -creada en 1713- fija la cosa como se usa ahora. En el Siglo de Oro se empleaban las dos formas; p. ej., en el soneto más famoso de Quevedo se dice "la agua fría". A mí me gusta más esta forma; no sé cómo no ha ansioso ningún escritor esnob pidiendo la reforma de esa regla para permitir el uso de la: la águila, la agua... Además queda muy feminista y los miembros de la RAE tienen posturas pogre.
 
El ejemplo que pones puede perfectamente entenderse como que la hija de don Pedro es, por decirlo finamente, poco instruida. Igual que cuando Juan Valera o los Álvarez Quintero ponen modismos de la Baja Andalucía, que todo el mundo sabe que son vulgares y de baja estofa.

No es el caso: la hija de don Pedro no es de baja estofa, por eso su padre tiene el "don", que no era tratamiento que en el Siglo de Oro se aplicara tan alegremente como ahora se hace. Así escribían muy habitualmente fuera cual fuera el contexto. Por ejemplo, Quevedo escribe:

Yo conozco cuánto precio tiene el tiempo en los grandes monarcas, y sé cuán conforme a su valor le gasta vuestra majestad en la tarea de sus obligaciones.

dirigiéndose a don Felipe IV, su rey, al comienzo de su "Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanas".
 
El uso de el en vez de la delante de un sustantivo femenino que empieza por a acentuada, es un vestigio del español arcaico.

Para hacerse una idea, en los siglos XII y XIII "la forma de ciertas palabras variaba de manera normal según los sonidos iniciales de la siguiente voz: el título de doña elidía su a ante vocal ("don Elvira e doña Sol"); multum daba much ante vocal ("much extraña") y muy ante consonante ("muy fuerte"); igual alternancia presentaban las formas el y la del artículo femenino (el espada, el otra, el una, frente a la cibdad, la puerta)".

En los siglos XVI y XVII "el artículo la, considerado ya como característico del género femenino, sustituye lentamente a el en casos como el espada, el otra; sólo queda el como femenino delante de palabras que empiezan por vocal a (el altura, el arena), sobre todo acentuada (el agua, el águila)".

(Rafael Lapesa, Historia de la lengua española.)

En el siglo XVIII la RAE -creada en 1713- fija la cosa como se usa ahora. En el Siglo de Oro se empleaban las dos formas; p. ej., en el soneto más famoso de Quevedo se dice "la agua fría". A mí me gusta más esta forma; no sé cómo no ha ansioso ningún escritor esnob pidiendo la reforma de esa regla para permitir el uso de la: la águila, la agua... Además queda muy feminista y los miembros de la RAE tienen posturas pogre.

Dudo que Quevedo llamara a la gloria "la agua fría" o describiera la voz del dómine Cabra como "la habla hética", porque realmente hablara así de forma natural, sino porque consideraba que "el" era masculino y no femenino, y por tanto era un error decir y escribir "el agua". Vamos, que se corregía. Fundamento mi sospecha en que él mismo lo declara como error y da la razón que digo, aunque no recuerdo en qué obra lo hace; y en que otro escritor de su tiempo de su misma ciudad (Madrid) y sus mismo orígenes (la Montaña), o sea, Lope, no ya es que no utilizara siempre "la", sino que incluso usaba "el" ante a átona:

No sé que tiene el aldea,
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo,
no puedo venir más lejos.


La Academia Española es un saco de abono:

Te dice que digas "el agua" y luego afirma que "la árbitro" está bien dicho.

Por cierto que lo mismo que ocurre en castellano con el artículo femenino, ocurre con el italiano con el masculino. "ille, illa, illud" dio "il" ante consonante, pero "lo" ante vocal (que se apocopa): il sole, l'oro, lo zaino (ante unos pocas consonantes es "lo", no "il").

EDITO: Increíble. Me he ido a chatGPT a ver si me decía qué obra es. Primero me dice que "La culta latiniparla", pero no está. Luego que las "gracias y desgracias del ojo del […]" y me cita incluso el párrafo. Pero tampoco lo veo. Y ya, finalmente, el Buscón del que también me extrae un párrafo inventando, y que, aunque largo y no puedo comprobarlo. sé que no es porque es obra que conozco bien. Nada que tendréis que fiaros de mi palabra. Desde luego chatGPT es una […] que se inventa respuestas sin ningún pudor.
 
Última edición:
Dudo que Quevedo llamara a la gloria "la agua fría" o describiera la voz del dómine Cabra como "la habla hética", porque realmente hablara así de forma natural, sino porque consideraba que "el" era masculino y no femenino, y por tanto era un error decir y escribir "el agua". Vamos, que se corregía. Fundamento mi sospecha en que él mismo lo declara como error y da la razón que digo, aunque no recuerdo en qué obra lo hace; y en que otro escritor de su tiempo de su misma ciudad (Madrid) y sus mismo orígenes (la Montaña), o sea, Lope, no ya es que no utilizara siempre "la", sino que incluso usaba "el" ante a átona:

No sé que tiene el aldea,
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo,
no puedo venir más lejos.


La Academia Española es un saco de abono:

Te dice que digas "el agua" y luego afirma que "la árbitro" está bien dicho.

Por cierto que lo mismo que ocurre en castellano con el artículo femenino, ocurre con el italiano con el masculino. "ille, illa, illud" dio "il" ante consonante, pero "lo" ante vocal (que se apocopa): il sole, l'oro, lo zaino (ante unos pocas consonantes es "lo", no "il").

EDITO: Increíble. Me he ido a chatGPT a ver si me decía qué obra es. Primero me dice que "La culta latiniparla", pero no está. Luego que las "gracias y desgracias del ojo del […]" y me cita incluso el párrafo. Pero tampoco lo veo. Y ya, finalmente, el Buscón del que también me extrae un párrafo inventando, y que, aunque largo y no puedo comprobarlo. sé que no es porque es obra que conozco bien. Nada que tendréis que fiaros de mi palabra. Desde luego chatGPT es una […] que se inventa respuestas sin ningún pudor.
Lo que pasa es que la RAE aquí hizo un pan como unas tortas.

En francés e italiano se hace la ligatura para acomodar la forma escrita a la oral. En español se cambia el género del artículo a pesar de que en el español hablado lo que se hace es que ni San Panete dice "el agua" o "el árbol". Se dice "lagua" o "lárbol".

Pero se consideró que usar el apóstrofe no se debía hacer porque patatas.
 
Dudo que Quevedo llamara a la gloria "la agua fría" o describiera la voz del dómine Cabra como "la habla hética", porque realmente hablara así de forma natural, sino porque consideraba que "el" era masculino y no femenino, y por tanto era un error decir y escribir "el agua". Vamos, que se corregía. Fundamento mi sospecha en que él mismo lo declara como error y da la razón que digo, aunque no recuerdo en qué obra lo hace; y en que otro escritor de su tiempo de su misma ciudad (Madrid) y sus mismo orígenes (la Montaña), o sea, Lope, no ya es que no utilizara siempre "la", sino que incluso usaba "el" ante a átona:

No sé que tiene el aldea,
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo,
no puedo venir más lejos.


La Academia Española es un saco de abono:

Te dice que digas "el agua" y luego afirma que "la árbitro" está bien dicho.

Por cierto que lo mismo que ocurre en castellano con el artículo femenino, ocurre con el italiano con el masculino. "ille, illa, illud" dio "il" ante consonante, pero "lo" ante vocal (que se apocopa): il sole, l'oro, lo zaino (ante unos pocas consonantes es "lo", no "il").

EDITO: Increíble. Me he ido a chatGPT a ver si me decía qué obra es. Primero me dice que "La culta latiniparla", pero no está. Luego que las "gracias y desgracias del ojo del […]" y me cita incluso el párrafo. Pero tampoco lo veo. Y ya, finalmente, el Buscón del que también me extrae un párrafo inventando, y que, aunque largo y no puedo comprobarlo. sé que no es porque es obra que conozco bien. Nada que tendréis que fiaros de mi palabra. Desde luego chatGPT es una […] que se inventa respuestas sin ningún pudor.
Lee a Lapesa en el mensaje que citas y has cortado.
 
Lo que pasa es que la RAE aquí hizo un pan como unas tortas.

En francés e italiano se hace la ligatura para acomodar la forma escrita a la oral. En español se cambia el género del artículo a pesar de que en el español hablado lo que se hace es que ni San Panete dice "el agua" o "el árbol". Se dice "lagua" o "lárbol".

Pero se consideró que usar el apóstrofe no se debía hacer porque patatas.

En castellano no se cambia el género del artículo (yo sí te podría decir que leyeras la cita de Lapesa que ha escrito @I. de A.) y desde luego en el español hablado (al menos en general) no se dice l'agua en absoluto. Se dice "el agua" muy comúnmente, hasta tal punto que muchos dicen erróneamente "este agua".
 
Que ahí te explica "el aldea" de Lope, por ejemplo.

Sí, claro que lo explica, pero yo he citado esos versos de Lope no porque me pareciera curioso el uso, sino para contraponerlos al uso de Quevedo y enunciar mi tesis de que Quevedo se corregía al escribir y que realmente no le salía de forma natural decir "la habla" o "la agua" o "la hambre".
 
En castellano no se cambia el género del artículo (yo sí te podría decir que leyeras la cita de Lapesa que ha escrito @I. de A.) y desde luego en el español hablado (al menos en general) no se dice l'agua en absoluto. Se dice "el agua" muy comúnmente, hasta tal punto que muchos dicen erróneamente "este agua".
También es verdad que yo el español que escucho más es el de mi defecadero de origen y ahí no se dice "este agua" sino "htchaua" como si fuera un equipo de fútbol rumano. En zonas limítrofes la "e" de "el agua" no la he escuchado en mi vida. Y tiene bastante sentido, fundir dos aes en una en vez de meter una "e" que ralentiza el habla pa na, no es como por ejemplo meter la ese del plural (que normalmente se aspira) solamente cuando la siguiente palabra empieza en vocal.

Ejemplo: "altos techos" es "artoh techo" pero "los Altos Colegios" es "los Artoh Colehio".

Digo tratando de aproximar la fonética a la pronunciación, que el español no se lee como se escribe ni falta que le hace como demuestra lo de "el águila" o la "c" de "doctor".
 
Sí, claro que lo explica, pero yo he citado esos versos de Lope no porque me pareciera curioso el uso, sino para contraponerlos al uso de Quevedo y enunciar mi tesis de que Quevedo se corregía al escribir y que realmente no le salía de forma natural decir "la habla" o "la agua" o "la hambre".
Esas cosas salen más naturalmente cuando más te aproSimas a la dosis de poleo con Portugal. Mi abuela usaba esas tres ("la jabla, l'agua y la janvre").
 
También es verdad que yo el español que escucho más es el de mi defecadero de origen y ahí no se dice "este agua" sino "htchaua" como si fuera un equipo de fútbol rumano. En zonas limítrofes la "e" de "el agua" no la he escuchado en mi vida. Y tiene bastante sentido, fundir dos aes en una en vez de meter una "e" que ralentiza el habla pa na, no es como por ejemplo meter la ese del plural (que normalmente se aspira) solamente cuando la siguiente palabra empieza en vocal.

Ejemplo: "altos techos" es "artoh techo" pero "los Altos Colegios" es "los Artoh Colehio".

Digo tratando de aproximar la fonética a la pronunciación, que el español no se lee como se escribe ni falta que le hace como demuestra lo de "el águila" o la "c" de "doctor".

Pues si dicen "htcheaua" dudo que digan "lagua", porque ese error, por mucha economía fonética que se quiera hacer, deriva de sentir masculino el singular de "agua", y si agua lo sienten masculino, dirán "el agua" como dicen "el alquiler" (que sí es propiamente masculino). A menos que me digas, claro está, que también dicen "lalquilé".
 
Pues si dicen "htcheaua" dudo que digan "lagua", porque ese error, por mucha economía fonética que se quiera hacer, deriva de sentir masculino el singular de "agua", y si agua lo sienten masculino, dirán "el agua" como dicen "el alquiler" (que sí es propiamente masculino). A menos que me digas, claro está, que también dicen "lalquilé".
No. "LaRquilé". "Ayé vino er casero a cobrarme larquilé".

Y corregido, porque de tanto leer "de estE agua no beberé" me ha dado un pe(d)o mental.

Lo de cambiar la ele intercalada por erre es de las cosas que comparte Sevilla con Roma, junto con lo de la limpieza de las calles y la humildad de sus habitantes.
 
Sí, claro que lo explica, pero yo he citado esos versos de Lope no porque me pareciera curioso el uso, sino para contraponerlos al uso de Quevedo y enunciar mi tesis de que Quevedo se corregía al escribir y que realmente no le salía de forma natural decir "la habla" o "la agua" o "la hambre".
Quevedo escribe normalmente "el agua". Cambia el artículo por razones de métrica.

Lope de Vega también lo hace. En Jerusalén conquistada dice muchas veces "el agua"; pero en dos versos: "que a la agua llaman falsa, porque sabe" y "que la agua enturbie y los campos tale".
 
Última edición:
Que ahí te explica "el aldea" de Lope, por ejemplo.
siempre pensé que era una regla gramatical, que cuando una palabra en femenino empieza por "a" se articula en masculino "el águila" "el hada"... pero resulta que hay palabras que no, como aldea.

Es curioso que sea tan aleatorio.
 
a mi me gusta mucho lo de llamar HOGAR al lugar donde uno vive. que puede referirse a tu "patria", tu "comarca", tu "casa"...

en realidad, el HOGAR es donde uno tiene la sensacion de pertenencia y refugio.

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y el hogar tambien es donde se hace la hoguera. la hoguera es el fuego.


por tanto, la hoguera y el lugar donde uno habita y está seguro es su "hogar". todo viene de lo mismo.

y es logico. cuando uno se establece en un sitio, lo primero que se hace es una HOGUERA. el lugar donde se reunen los tuyos, desde que se cazaba a palos, es entorno a una HOGUERA, u hogar.

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por tanto el fuego, la hoguera y tu casa, todo es lo mismo...

que bonito, illo!!
Aún mi progenitora usa la palabra "hogar" para referirse al fuego para cocinar.

-"Niño. Apaga tú mismo el hogar que los iberos nos comen vivos" (2023, Mami)
 
siempre pensé que era una regla gramatical, que cuando una palabra en femenino empieza por "a" se articula en masculino "el águila" "el hada"... pero resulta que hay palabras que no, como aldea.

Es curioso que sea tan aleatorio.
La regla dice que cuando un sustantivo femenino y singular empieza por a acentuada, se pone el artículo en singular masculino: El águila, el hada; las águilas, las hadas. Aldea no empieza por a acentuada.

No ocurre lo mismo con los adjetivos que empiezan por a acentuada: la alta montaña ("alta" sustantivo: el alta médica), la ancha, la áspera, la árida, la ardua...

Por cierto, creo que es un error decir el alma mater, puesto que alma es un adjetivo, en español "nutricia" ("alma" en latín es anima): La Universidad Fraudulense de Madrid es la alma mater de Pedro Sánchez.
 
Última edición:
Hay una tapa típica de la ciudad de Almería consistente en una tostada alargada untada de ali oli y algún complemento a la que llaman chérigan que arranca de la época en que allí se rodaban los espagueti western y posiblemente se llamaba en su origen sheriff's gun.

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Por la zona de Cádiz tenemos el reconstituyente, muy usado en tiempos para personas anémicas, desnutridas y niños enfermos (y también los que salían ateridos de frío en la playa por haber pasado excesivo tiempo en el agua) el candié, del inglés candy egg.

Una mezcla de vino dulce, brandy, azúcar y yema de cigot, de las que había en exceso puesto que para aclarar el vino se usaban precisamente claras de cigot, con lo cual había un exceso de yemas de cigot que se usaban para hacer el candié y sobre todo muchos dulces. A los conventos de monjas les regalaban las yemas, y de ahí el origen de muchos dulces conventuales.
 
MALO, 1256. Del ár. hassási 'bebedor de hasis, bebida narcótica de hojas de cáñamo', nombre aplicado a los secuaces del sectario sarracin conocido por el Viejo de la Montaña, S. Xl, que fanatizados por su jefe y embriagados de has¡s, se dedicaban a liquidar sangrientas venganzas políticas; aunque empleado antes varias veces y con muchas variantes, el vocablo no queda fijado y no se generaliza en el uso castellano hasta el S. XVlll. DERlV. Acabar con, 1535. Asesinato, h. 1700.

ASESOR, 1495. Tom. del lat. assessor-oris, 'el que se sienta al lado', 'asesor', deriv. de assidere 'estar sentado al lado', y éste de sedere 'estar sentado'. DERIV. Asesorar, 1770. Asesoramiento. Asesoría, 1620.
 
Quevedo escribe normalmente "el agua". Cambia el artículo por razones de métrica.

Lope de Vega también lo hace. En Jerusalén conquistada dice muchas veces "el agua"; pero en dos versos: "que a la agua llaman falsa, porque sabe" y "que la agua enturbie y los campos tale".

No, Quevedo comúnmente (ignoro si siempre) usa la forma femenina "la". Y en mis intervenciones anteriores cité dos ejemplos ("la habla ética" y "la hambre viva") que provienen de El Buscón, que es obra en prosa. Es más, en el ejemplo:

nadar sabe mi llama la agua fría

no hay ninguna razón métrica para usar "la" en vez de "el" porque, si se usa la primera forma, se forma sinalefa con la palabra siguiente ("la_agua") y si se usa la segunda, con la anterior ("llama_el"). El verso queda endecasílabo y con idéntico esquema de acentos (en ambos casos es un endecasílabo melódico). Es más, la sinalefa queda mejor si se fusionan sílabas átonas, que es lo que pasa con la forma en "el". Por tanto, por razones métricas es incluso mejor usar "el" que "la". Si se usa "la", hay que pronunciar el verso como la abuela de @Kozak (lagua), porque decir "la agua" se presta a no provocar la sinalefa.

Quevedo escribe normalmente "el agua". Cambia el artículo por razones de métrica.

Lope de Vega también lo hace. En Jerusalén conquistada dice muchas veces "el agua"; pero en dos versos: "que a la agua llaman falsa, porque sabe" y "que la agua enturbie y los campos tale".

Te voy a responder sin consultar los versos de la obra (el único poema épico de Lope que he leído es la Dragontea) y luego rectifico mis palabras, acudiendo a ellos:

* El primero de los versos está en el mismo caso que el de Quevedo, con la salvedad de que el endecasílabo es yámbico. Da igual, pues, aunque es mejor "el" por la razón que antes aduje.
* El segundo de los versos lo has tenido que transcribir mal, porque está coji. Apuesto a que es:

que el/la agua enturbie y QUE los campos tale.

En este caso, volvemos al mismo caso que los otros tres.

Ahora CONSULTO la obra en internet y:

Aquí el primer verso (canto XIII) lo leo como:

"que al agua llaman falsa porque sabe".

Da la otra forma, pero quizás sea un edición más moderna y no hayan respetado el verso original.

No está el segundo, porque pertenece al canto XI que no está en ese texto. Revisando otro de books,google.com, veo que sí usa la forma "la" y al verso, como previ, estaba coji y le faltaba un segundo "que".

Resumiento, que ninguno de los dos tiene razones métricas para usar "la". Casi es todo lo contrario.
 
No, Quevedo comúnmente (ignoro si siempre) usa la forma femenina "la". Y en mis intervenciones anteriores cité dos ejemplos ("la habla ética" y "la hambre viva") que provienen de El Buscón, que es obra en prosa. Es más, en el ejemplo:

nadar sabe mi llama la agua fría

no hay ninguna razón métrica para usar "la" en vez de "el" porque, si se usa la primera forma, se forma sinalefa con la palabra siguiente ("la_agua") y si se usa la segunda, con la anterior ("llama_el"). El verso queda endecasílabo y con idéntico esquema de acentos (en ambos casos es un endecasílabo melódico). Es más, la sinalefa queda mejor si se fusionan sílabas átonas, que es lo que pasa con la forma en "el". Por tanto, por razones métricas es incluso mejor usar "el" que "la". Si se usa "la", hay que pronunciar el verso como la abuela de @Kozak (lagua), porque decir "la agua" se presta a no provocar la sinalefa.

Te voy a responder sin consultar los versos de la obra (el único poema épico de Lope que he leído es la Dragontea) y luego rectifico mis palabras, acudiendo a ellos:

* El primero de los versos está en el mismo caso que el de Quevedo, con la salvedad de que el endecasílabo es yámbico. Da igual, pues, aunque es mejor "el" por la razón que antes aduje.
* El segundo de los versos lo has tenido que transcribir mal, porque está coji. Apuesto a que es:

que el/la agua enturbie y QUE los campos tale.

En este caso, volvemos al mismo caso que los otros tres.

Ahora CONSULTO la obra en internet y:

Aquí el primer verso (canto XIII) lo leo como:

"que al agua llaman falsa porque sabe".

Da la otra forma, pero quizás sea un edición más moderna y no hayan respetado el verso original.

No está el segundo, porque pertenece al canto XI que no está en ese texto. Revisando otro de books,google.com, veo que sí usa la forma "la" y al verso, como previ, estaba coji y le faltaba un segundo "que".

Resumiento, que ninguno de los dos tiene razones métricas para usar "la". Casi es todo lo contrario.

​

Es cierto que me confundí en ese verso y no puse "que"; pero me centraba en mostrar que Lope también usa "la agua". Que sea mejor "el agua" que "la agua" en esos versos, te parecerá a ti, está claro que a Quevedo y a Lope, no.

De Quevedo:

"Al agua nadadores,
nadadores al agua" (Los nadadores).

Títulos de poemas:

Dice que como el labrador teme el agua cuando viene con truenos, así es la vista de su pastora.

Exhortación a una nave nueva al entrar en el agua"


De El Buscón:

"Probósele que a todos los que hacía la barba a navaja, mientras les daba con el agua levantándoles la cara para el lavatorio"

"pero advierta V. Md. que ya que chupe el agua que hubiere entonces, tornará luego la mar a echar más."

"él trazaba agora de subir toda el agua de Tajo a Toledo de otra manera más fácil."

​

 

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