Con frecuencia no, sólo en la Submeseta Norte. En el resto del mundo hispanoparlante no pasa. Pegamos otras patales al dicionario pero no esa.
P.S. Pobre ablativo instrumental, el de conmigo, contigo y consigo. Aunque en español es redundante, creo. De mecum se puso otra vez el cum delante. Supongo que es como los pronombres redundantes ("me lo como", ya está declinado el verbo de modo que indica que eres tú el que se lo come).
El leísmo para el masculino, cuando el objeto es una persona, se comente en todo el mundo (que me corrijan los americanos si no es así). Que esté aceptado por su universalidad y, por tanto, no se trate como errado, no quita que sea exactamente la misma anomalía gramatical, que se censura cuando el objeto no es persona.
Y cometer leísmo no es a mi juicio pegar patadas a la gramática. No puede serlo cuando Lope, Quevedo y una buena tropa de nuestros más grandes escritores clásicos le practicaban, porque es forzoso aplicar el principio de autoridad en las letras: vale más un verso de Lope que toda la gramática de cien académicos.
Oyólo don Pedro, y vuelto
hacia su hija: "¿De dónde
vino ese reloj?," le dijo.
Ella respondío: "Envióle,
para que se le aderecen,
mi primo don Diego Ponce,
por no haber en su lugar
relojero ni relojes."
(La verdad sospechosa, Pedro Antonio de Alarcón).
Del laísmo pienso exactamente lo mismo.
Con frecuencia no, sólo en la Submeseta Norte. En el resto del mundo hispanoparlante no pasa. Pegamos otras patales al dicionario pero no esa.
P.S. Pobre ablativo instrumental, el de conmigo, contigo y consigo. Aunque en español es redundante, creo. De mecum se puso otra vez el cum delante. Supongo que es como los pronombres redundantes ("me lo como", ya está declinado el verbo de modo que indica que eres tú el que se lo come).
Curiosamente, en el toscano literario sobrevivió la forma latina (meco):
Ma pur sì aspre vie né sì selvagge
cercar non so ch’Amor non venga sempre
ragionando con meco, et io co·llui.
(Cancionero, XXXV. Petrarca)
Por cierto que Petrarca, utiliza en la primera ocasión exactamente la misma construcción que triunfó en castellano. En la segunda para la tercera persona, usa la forma moderna. En el actual, ya no se ve en absoluto esta construcción y se usa el con me.
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