Que alguien le recuerde a esta señora que si el ahorro de los europeos se va fuera es porque hay muchos que saben o se dan cuenta de que esos ahorros acaban en saco roto subvencionando todo tipo de chiringuito habido y por haber y que, quien pone ese dinero, recibe cero (0) (niet, nothing, niente, nada, rien) de vuelta en alguna contrapartida.La presidenta de la AEB, en mayo de 2026, parte de que Europa no puede financiar su futuro si su ahorro acaba trabajando fuera del continente, y es rotunda: hay 300.000 millones de ahorro europeo invertido fuera de la UE y es muy importante "movilizar ese ahorro hacia proyectos empresariales europeos".
En la misma entrevista recuerda la factura: el BCE calcula 1,2 billones de euros anuales para infraestructuras, transición digital y ecológica y, como no, seguridad y defensa.
Necesidad de financiación colosal y creciente, y un sector que ya mira el ahorro privado como bolsa a repescar y dirigir.
Y no es solo la banca, la propia Unión de Ahorro e Inversiones de la UE, estrategia de la Comisión de marzo de 2025, que el Consejo ha hecho suya, busca movilizar y canalizar el ahorro privado hacia la inversión dentro del mercado interior, porque demasiado se va fuera. Retenerlo, en una palabra.
Movilizar, dirigir y retener. No atraer.
El ahorro deja de ser propiedad del que ahorra y pasa a ser combustible del sistema.
Y pide un fondo europeo único de garantía de depósitos para "romper definitivamente el vínculo entre riesgo bancario y riesgo soberano".
El mismo mecanismo que protege el depósito profundiza la integración fiscal y centraliza, a escala europea, el control sobre dónde está ese depósito y bajo qué reglas.
La propia banca nombrando el bucle banca-Estado, el lazo que convierte una crisis de deuda pública en una corrida bancaria, y al revés, como un riesgo que hay que desactivar.
Esto es la tensión de financiación antes de que la llamen crisis: cuando los canales normales no bastan, se va a por el ahorro que escapó.
Hoy en tono amable, el título de la entrevista es "hay que invertirlos aquí", la versión dura ya está escrita en otra parte: el impuesto holandés a las plusvalías latentes, los peajes de salida, el euro digital.
Y lo propone quien presume de una "rentabilidad del 15%... muy por encima de la media europea", peleando por quitarse el único tributo que se le ve.
No hace falta suponer mala intención, pero cuando quien necesita financiarse empieza a contar en voz alta el ahorro que se le fue y a pensar cómo traerlo de vuelta, ese ahorro deja de ser un detalle y pasa a ser un objetivo.
Todo se va volando (aka robado malversado) hacia quienes, en su mayoría no aportan un chavo al sistema sino, al contrario, no son sino beneficiarios del propio sistema.
"para infraestructuras, transición digital y ecológica y, como no, seguridad y defensa": sí, eso va a ser. Es que te tienes que reír con estos políticos.