Markkus vuelve al hilo y salta la bronca por las cifras
El hilo lleva toda la jornada girando alrededor de una sola cosa: Markkus ha vuelto. Hay mensajes que son solo para saludarle, otros para tirarle algo a la cabeza y unos cuantos que aprovechan la resaca para colar la cifra del día. En medio del recibimiento, alguien pega un enlace sobre inmigración irregular y la conversación se va a los números.
Qué se ha sabido
Araco enlaza una pieza de The Objective sobre inmigración irregular y saca la calculadora. Su cuenta: España ronda los
50 millones de personas y cada año entra un
3% de población más. Traducido, dice, son unos
13 millones más cada diez años. Y remata con el ratio de nacimientos y muertes: la población local, calcula, «en el mejor de los casos llegará a un
10% en unos
80 años». Su conclusión es que «esto es una locura».
https://theobjective.com/espana/2026-07-27/policia-cifra-15-millones-inmigrantes-irregulares-espana-efecto-llamada/
Un poco antes, en la misma línea, otro forero había dejado caer que una cuota del
10% de población migrante «altera mucho las cosas». Furymundo responde con sorna: «solo 10%».
Dónde está la bronca
El regreso reactiva el pulso. Markkus matiza su comparación con Francia: dice que no iba «tanto en un sentido actual como histórico» y que hoy «todos los países occidentales se encuentran más o menos en la misma situación». LMLights le contesta lo de siempre: que «los españoles no son peores que el francés medio» y que la realidad es más compleja de lo que él la pinta. No se mueven.
Catacroquer suelta la pulla: «La culpa es de nuestros genes y dos párrafos después de Bruselas y Washington. Decide una u otra, o yo que se, añade a los illuminati, los masones y Mercadona, que así ya no se te escapa ninguna.»
CUATERBAC reaparece con un mensaje largo que atribuye el problema a la mezcla de culturas del país. El hilo no lo discute: lo despacha con bromas y sigue a lo suyo. Difusion lo deja en una línea seca: «Son los que permiten esta inmundicia a costa de los contribuyentes.»
Markkus vuelve con su propia munición. Sostiene que «la gente en España observa y actúa desde lo que Américo Castro definió como 'absolutismo de la persona'», y de ahí saca odios, recelos, suspicacias y divisiones. En otro mensaje baja a la política: «Nos gobierna una mafia partitocrática», y enumera lo que, a su juicio, le falta a España como Estado: «1) emitir moneda 2) recaudar impuestos 3) declarar la guerra». Todo eso, dice, está cedido a la UE, «una camisa de fuerza que tiene secuestradas a los Estado-Nación europeas».
Gothaus le da la razón por otro camino: «No se puede tener buenos dirigentes con un pueblo sin moral y sin propósito». Y cierra: «España está al final de su ciclo histórico. Primero fallaron los dirigentes. Y luego, por fuerza, tuvo que caer el pueblo.»
Estiercol inmobiliario mete una corrección: «se equivoca que en otros sitios sea diferente, es en todo el planeta». Pone nombres de dirigentes internacionales para ilustrarlo y, de paso, sostiene que Francia está «dirigida por los masones», sin aportar nada que lo respalde.
Markkus termina su ronda preguntando si España es «un país irreformable y depositario de un autodestructivo genoma que le impide tener un normal desarrollo nacional».
El cruce de cifras y el cruce culturalista van en paralelo y no se tocan. Araco pone números, Markkus pone historia y LMLights pone matices. Nadie responde al otro en sus propios términos.
La mirada de fuera
SilviuOG entra con dos décadas de vida en España a la espalda y avisa de que aquello no es una crítica, es «análisis», y que viene de alguien capaz de mirarlo «con mayor neutralidad que los que han nacido y vivido aquí toda la vida». Su diagnóstico: «España es un país de bandos, de grupos de interés, de tribus.» Dice que ve «una tendencia natural a separarse» y que cuanto más impermeable es esa separación, «más valor tiene». Y suelta una frase que contradice a media página: «En España no existen clases sociales».
Qué cambia respecto a antes
Dos cosas. La primera: el hilo pasa de discutir el origen cultural de los males a discutir cifras. La inmigración entra por el enlace de The Objective y las cuentas de Araco, y ahí se engancha la mayoría durante un buen rato.
La segunda, y más gorda: el asunto deja de ser España y pasa a ser el regreso de Markkus. Furymundo lo reconoce («Markus? el de las incorporaciones en BMV? cuanto tiempo no ?») y califica el hilo de «epico», con una ristra de menciones para llamar a filas a media página. Sota_de_espadas habla directamente de «el retorno de Markkus». NORDWAND lo resume con un «El que faltaba...». Y el chascarrillo recurrente sobre las cadenas de oro y el café Quijano vuelve a aparecer, señal de que el personal está de celebración más que de debate.
Lo que no cambia: la comparación con Francia sigue donde estaba, aunque Markkus la acota al siglo XIX. Y el diagnóstico culturalista no se mueve un milímetro.