España, del descontrol al declive: análisis de Gorriarán

España, del descontrol al declive: análisis de Gorriarán
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

La red de alta velocidad española se construyó para inaugurar y no para mantener, según Carlos Martínez Gorriarán. El resultado, dice, son infraestructuras abandonadas y un reguero de muertos por negligencia. El columnista y exdiputado **Carlos Martínez Gorriarán** publicó el **2 de noviembre de 2026** en **Vozpópuli** un artículo titulado «España, del burdel al cementerio» en el que sostiene que el modelo de…

Leer el resumen completo →

La red de alta velocidad española se construyó para inaugurar y no para mantener, según Carlos Martínez Gorriarán. El resultado, dice, son infraestructuras abandonadas y un reguero de muertos por negligencia.

El columnista y exdiputado Carlos Martínez Gorriarán publicó el 2 de noviembre de 2026 en Vozpópuli un artículo titulado «España, del burdel al cementerio» en el que sostiene que el modelo de infraestructuras español prioriza la inauguración sobre el mantenimiento. El texto arranca con un episodio concreto: el 3 de marzo de ese mismo año, cinco jóvenes de veintitantos años murieron despeñados por el acantilado de El Bocal, en Santander, al desmoronarse una pasarela en mal estado que ninguna administración había reparado pese a las denuncias vecinales. La dirección de Costas había cerrado el paso, pero la pasarela ya había cobrado vidas.

Gorriarán utiliza ese caso como puerta de entrada a una tesis más amplia. España, escribe, rebosa obras con mantenimiento inexistente o chapucero. Se inauguran con fanfarria para acaparar portadas y después se abandonan porque, según los expertos en demoscopia que cita, mantenerlas no da votos. El consumo efímero de emociones rápidas, al estilo de las que ofrece TikTok, empuja a la gente a pedir cosas nuevas y emocionantes aunque luego haya que cerrarlas por peligrosas o inútiles. Eso ocurre en educación, en transporte y en leyes.

El pensamiento único ferroviario y la factura del AVE

El núcleo del artículo es ferroviario. Tras las conmociones por los accidentes de Adamuz y Urda, y con el precedente de Angrois en 2013, buena parte de la opinión pública española ha descubierto lo que nunca fue secreto: las infraestructuras de primera son caras de mantener y muy peligrosas si no se mantienen. Las leyes aritméticas, apunta, advierten de que construir y abandonar no da suma cero, sino un producto negativo de pérdidas materiales y humanas.

Gorriarán sitúa el origen de lo que llama Pensamiento Único Ferroviario en la inauguración del AVE Madrid-Sevilla por Felipe González. Desde entonces, sostiene, se impuso la idea de que conectar todas las capitales de provincia por un tren muy veloz y cómodo, pero tremendamente caro de construir y de mantener, era un precio que la economía española podía absorber sin dificultad. Los argumentos que advertían de que países más ricos y solventes no tenían una red de alta velocidad comparable ni de lejos —menciona Alemania, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Australia— no impresionaban a una opinión pública secuestrada por ensueños de nuevo rico.

España se miraba en Japón y China. El artículo recuerda que solo el área de Tokio-Yokohama supera los cincuenta millones de habitantes, como toda España, y que aquí se quería algo como el Tren Bala japonés —modélico, con cero accidentes mortales en sesenta años— pero para comunicar Albacete con Toledo. La modalidad vasca, con 35 años de retrasos, debía conectar Bilbao, Vitoria y San Sebastián a modo de un metro un poco más caro, pagado con el Cupo. Oponerse a ese plan era delito de lesa patria.

Un proyecto que excluía la mercancía y no podía ser rentable

El autor no habla de oídas. Fue diputado entre 2011 y 2016 y dedicó parte de su trabajo a explicar, con números y argumentos documentados, que el AVE era un viaje a ninguna parte por tres razones: no era asumible económicamente, no podía ser rentable porque excluía el transporte de mercancías y comunicar así cincuenta capitales de provincia era delirante. Un diputado del BNG le replicó en comisión que le daba igual que fuera ruinoso: Galicia tenía derecho a esa preciosa ruina, como todo el mundo. El desastre de Angrois vino a darle la razón en unos meses. Hubo incluso quien pidió el AVE para Canarias en modalidad submarina.

Gorriarán cuenta que su partido se quedó sin representación parlamentaria en 2016, a diferencia de los partidarios del AVE para todos. La gente vota absurdos y luego se sorprende de los resultados, escribe. El tono es irónico, pero la advertencia es seria: la economía, la demografía y la geografía españolas no podían soportar una red como la planeada.

Del burdel de Ábalos al cementerio de Puente

La segunda mitad del artículo reparte responsabilidades políticas. Con José Luis Ábalos al frente, sostiene, la administración se convirtió en un anexo de lo que llama un gran burdel para gozo de ellos y sus socios. Mientras la red se deterioraba, empezando por la de Cercanías que usan a diario millones de trabajadores, se regalaron billetes de tren gratuitos. Después llegó Óscar Puente con su banda de la industria del autobús y marginó o expulsó de Adif y Renfe a los técnicos e ingenieros para colocar a otra hornada de paniaguados comisionistas. Ni siquiera han sabido invertir miles de millones de fondos europeos destinados a mantener y renovar el AVE, añade.

El balance que ofrece es contundente: 150 muertos en nueve meses demuestran, más allá de las dudas, que incluso la red ya existente ha sido imposible de mantener. La conversión del Estado en burdel acabó, según el autor, en viaje al cementerio. El desmoronamiento del sistema ferroviario es, a su juicio, la alegoría trágica del saqueo de todo lo público tras ocho años de sanchismo. El AVE fallido es el Estado fallido. Y remata con una pregunta que él mismo responde: ¿tendrá arreglo? Tiene que tenerlo.

El artículo combina datos verificables —las fechas, las cifras de víctimas, los nombres de los ministros— con una interpretación política explícita que el lector debe ponderar como opinión. Las acusaciones de negligencia criminal y de corrupción sistémica son afirmaciones del autor, no hechos probados judicialmente. Ante cualquier cuestión legal o de responsabilidad patrimonial, conviene acudir a los tribunales y a los informes oficiales de investigación.

Datos clave
  • Cinco jóvenes murieron el 3 de marzo de 2026 al desmoronarse una pasarela en El Bocal, Santander.
  • El autor cifra en 150 los muertos en accidentes ferroviarios en nueve meses.
  • El AVE Madrid-Sevilla se inauguró con Felipe González; el autor lo señala como origen del modelo.
  • El área de Tokio-Yokohama supera los 50 millones de habitantes, como toda España.
  • La modalidad vasca del AVE acumula 35 años de retrasos, según el texto.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

Eric Finch

Será en Octubre
Desde
30 Jun 2006
Mensajes
101.328
Fruta
107.058
Lugar
Concejalía de Festejos del Ayuntamiento de Sodoma

España, del local de alterne al cementerio​

02/11/2026
Carlos Martínez Gorriarán-Vozpópuli
La semana pasada fui de excursión a Santander. Paseando por su magnífica bahía, mis amigos de allí señalaron un paso cerrado por la dirección de Costas debido a otra trágica negligencia oficial casi olvidada -las tragedias duran en la opinión pública menos que un cotilleo-, la de cinco veinteañeros perecid el pasado 3 de marzo despeñados por el acantilado de El Bocal al segarro una pasarela en pésimo estado que ninguna administración había reparado pese a las constantes denuncias y avisos de peligro. Un clásico nuestro: negligencia grave de origen político.
España rebosa obras con mantenimiento inexistente o deficiente. Se inauguran a bombo y platillo para acaparar portadas, y luego se abandonan porque, explican los expertos en demoscopia, mantenerlas no da votos. Consecuencia de esta era de atontamiento por el consumo efímero y veloz de emociones fáciles al estilo TikTok: la gente pide cosas nuevas y emocionantes, da igual si luego hay que cerrarlas por peligrosas o poco útiles, sea en educación, transporte o leyes nuevas. En el caso español -es un problema casi mundial-, actitud agravada por la antigua e insoportable tolerancia de la mentira y el gusto simétrico por el cuento pueril, o picaresca. Perdonar el engaño y admirar al engañador es parte de lo que nos une.

El pensamiento único ferroviario​

Tras la conmoción por los desastres ferroviarios de Adamuz y Urda, aunque en realidad la serie comenzó en Angrois en 2013 como conté aquí, que han elevado a nuestro país al podio mundial de gloria en la especialidad, buena parte de la opinión pública descubre con pasmo que las infraestructuras de primera, como el tren de alta velocidad, son caras de mantener y muy peligrosas si no se mantienen. Sin embargo, nunca ha sido un secreto. Tampoco que las leyes aritméticas advierten de que hacer infraestructuras y abandonar su mantenimiento no da suma cero, sino producto negativo de pérdidas materiales y humanas. Como es el caso.
Tras la inauguración del AVE Madrid-Sevilla por Felipe González, España cayó en la ensoñación de lo que bien podría llamarse Pensamiento Único Ferroviario. Sostiene que conectar todas las capitales de provincia por un tren muy veloz y cómodo, pero tremendamente caro de construir (bien) y de mantener (bien), es un precio que la boyante economía española puede absorber sin dificultad. Los argumentos que advertían del hecho notable de que países más ricos y solventes no tuvieran una red de alta velocidad comparable ni de lejos (pequeños países como Alemania, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Australia…), o de que fuera bastante menor y sometida a la rentabilidad de la explotación (Francia), no impresionaban a una opinión pública secuestrada por ensueños de nuevo rico.
España se miraba en Japón y China. De repente teníamos la misma población y necesidades que ellos, obligados a transportar a diario a decenas de millones de personas entre enormes aglomeraciones urbanas. Sólo la japonesa de Tokio-Yokohama pasa de cincuenta millones, como toda España. Aquí queríamos algo como su famoso Tren Bala (modélico, cero accidentes mortales en 60 años), pero para comunicar Albacete con Toledo, pongamos por caso. La modalidad vasca, con 35 años de retrat, debería conectar Bilbao, Vitoria y San Sebastián a modo de un metro un poco más caro (pagado con el Cupo, claro). Era el plan, y oponerse delito de lesa patria.

Un proyecto delirante​

Los escasos aguafiestas que disentimos de esta nueva Gallina de los Trenes-Cigot de Oro fuimos completamente ignorados. Lo sé muy bien porque fui uno de los más activos de esta categoría penalizada. Como fruta de 2011 a 2016 dediqué mucho trabajo a explicar, con números y argumentos documentados, que el AVE era un viaje a ninguna parte porque [1] no nos lo podíamos permitir; [2] no podía ser rentable porque excluía transporte de mercancías; [3] comunicar así cincuenta capitales de provincia era delirante.
Tiempo perdido. Un fruta del BNG me replicó en comisión que le daba igual que fuera ruinoso: Galicia tenía derecho a esa preciosa ruina, como todo el mundo (el desastre de Angrois vino a darle la razón en unos meses). Había hasta una canaria decidida a pedir el AVE para Canarias, modalidad submarina. Por disculparles, la mayoría de los fruta son tan inteligentes como los electores que los eligen. No les extrañará que mi partido se quedara sin representación parlamentaria en 2016, a diferencia de los partidarios de AVE para todos, más dos cigot duros (uno, de oca). La gente vota absurdos y luego se sorprende de los resultados.

Del local de alterne de Ábalos al cementerio de Puente​

Si la economía, demografía y geografía españolas no podían soportar una red de AVE como la planeada, con la corrupción sistémica y la ineptitud de los gobiernos socialistas (llamemos las cosas por su nombre), incluso la red ya existente ha sido imposible de mantener: 150 perecid en nueve meses lo demuestran más allá de las dudas.
Hicieron tres cosas infalibles para destruir la calidad ferroviaria: con Ábalos, fue un anexo del gran descontrol en que convirtieron toda administración pública para gozo de ellos y sus socios. Mientras la red se deterioraba, comenzando por la de Cercanías que usan a diario millones de trabajadores, regalaron gratis billetes de tren como si hubiera una apuesta de despilfarro con los Emiratos del Golfo. Finalmente, llegó Puente con su banda de la industria del autobús y marginó o expulsó de Adif y Renfe a los técnicos e ingenieros para colocar otra hornada de personas afines. Ni siquiera han sabido invertir miles de millones de fondos europeos destinados, previsoramente, a mantener y renovar el AVE (si no están invertidos a su nombre en paraísos fiscales).
Y así fue como la conversión del Estado en local de alterne acabó inevitablemente en viaje al cementerio, de los perecid en negligencias graves y de sus deudos y millones de conciudadanos con el corazón encogido. Sánchez tampoco los pisa, como los hospitales, está ocupado con el Partido del Amor.
El segarro del sistema ferroviario ha terminado siendo la alegoría trágica, y muy conseguida, del saqueo y segarro de todo lo público tras ocho años de sanchismo. El AVE fallido es el Estado fallido. Resulta que la mentira sistemática y la negligencia grave son amantes apasionados, concebidos por las falsas ilusiones de pogre material gratis e inocencia irresponsable que llevaron a millones de españoles a votarles cuando ya eran sobradamente conocidos. ¿Tendrá arreglo? Tiene que tenerlo.
​
 

Estadísticas del foro

Temas
2.062.171
Mensajes
58.525.232
Miembros
191.122
Último miembro
perebepep

El blog de burbuja.info

-
-
Volver