Te voy a explicar lo que es ser un ciudadano de una gran ciudad. Si tienes un coche viejo eres un chaleco amarillo, si no tienes un piso pagado y sin hipoteca eres un homeless, si vas en el transporte público y pillan a dos extranjeros los dejarán bajar sin sanción, a ti te multarán; si protestas te mirarán mal e ignorarán, si un nuevo ciudadano lo hace lo atenderán como prioritario. Los hospitales están llenos de gente que no ha cotizado y vienen a recibir tratamientos, mientras a ti te dan un año de espera y te tratan en la concertada con descuido. Si no tienes dinero tendrás que acudir a colegios gueto, si eres emigrante tendrás ONGs que te buscarán trabajo y tú solo tendrás que ir a denunciar a tu empleador; si eres parado autóctono te corresponderá un agente que nunca sabrá de ti. Si eres asaltado o sufres daños contra la propiedad, te ignorarán y tendrás que esperar años a que la justicia actúe; si eres mujer tienes justicia express y plena diligencia por parte de funcionarios que magnificarán cualquier indicio.
La culpa no es del sistema, es de la gente que lo permite, los funcionarios que obedecen y los ingenuos que piensan que su dinero les va a defender del sistema.
Una vez en un Instituto un profesor hizo la siguiente pregunta: ¿Existe España como país? Nadie levantó la mano. Todo el mundo disimula y obedece, calla, mientras le caiga el duro a final de mes. Todos los días este país me confirma que no existe, ni este ni el inventado por la taifa. No somos nada.
Pensar que Felipe II quería conquistar China con 7000 soldados.