La carta de Sánchez tapa el caso Pegasus reabierto desde Francia
Pedro Sánchez no escribió su carta para defender a su mujer. La escribió para defenderse él. La denuncia que ha llevado a un juzgado de Madrid a abrir diligencias contra Begoña Gómez es, por lo que se conoce del escrito, un texto sin pruebas que se apoya en recortes de prensa. El detonante verdadero llegó un día antes y tiene nombre propio: la reapertura del
caso Pegasus con información remitida desde Francia. El calendario, en política, rara vez es casualidad.
¿En qué queda la denuncia de Manos Limpias contra Begoña Gómez?
El juzgado 41 de Madrid ha abierto una investigación secreta y ha llamado a declarar a varios periodistas a partir de un escrito del sindicato Manos Limpias. Ese escrito, según lo publicado, se compone de
ocho recortes de prensa y menciona una
carta mágica firmada presuntamente por la esposa del presidente para apoyar a un empresario en una adjudicación pública. No aporta ninguna prueba.
La apertura de diligencias significa poco en términos judiciales: es el trámite habitual cuando entra una denuncia por un delito. Es noticia porque la denunciada es la esposa del presidente y porque el procedimiento podría derivar —o no— en un caso por presunto tráfico de influencias. Ese es el terreno que Sánchez pisa con la carta, y ahí se apoya su relato de victimismo: el texto invoca una «coalición de intereses derechistas y ultraderechistas», la versión contemporánea del viejo
contubernio que ya usaba el franquismo para explicar cualquier acoso.
En paralelo, el ruido se desinfla por otro lado. La Oficina de Conflictos de Intereses ha archivado la denuncia del PP contra el presidente por el rescate de Air Europa, al considerar que no se vulneró la ley que regula el ejercicio de los altos cargos.
¿Por qué el caso Pegasus asusta más que el expediente de su mujer?
El martes, El Mundo publicó que la
Audiencia Nacional había reabierto el caso Pegasus sobre el espionaje al móvil de Pedro Sánchez. El asunto estaba archivado desde el año anterior —y el Gobierno no mostró especial interés en moverlo— y se reactiva tras recibir información de Francia a través de una Orden Europea de Investigación.
Ahí está el nudo. Una comisión de la Unión Europea señaló a
Marruecos como responsable de ese espionaje. Si acaba saliendo a la luz qué encontró Marruecos en el teléfono del presidente, el escándalo multiplicaría varias veces al que rodea a su esposa. Y lo llamativo, para el inquilino de La Moncloa, es la vía por la que llega: datos remitidos desde París, un socio con influencia tradicional sobre la política española.
Hay quien sostiene que detrás de todo esto hay una advertencia y un aviso para que el presidente se aparte antes de que salte la liebre. No consta ninguna prueba de esa versión, pero que la reapertura venga de fuera y no de un juzgado español es la pieza que no encaja con la casualidad.
¿Qué concesiones a Marruecos quedarían al descubierto?
Si el contenido del móvil sale a la luz, según el análisis que circula, quedarían expuestas las cesiones del Gobierno ante Marruecos. La lista que se maneja:
- El cambio de posición en política exterior sobre el Sáhara Occidental, descrito como una traición al mandato de la ONU.
- La compra de petróleo ruso a través de Marruecos, un fraude que el Ejecutivo habría conocido y silenciado.
- La disolución de una unidad antidroga de la Guardia Civil en el Campo de Gibraltar, una decisión que, según esta interpretación, benefició a Marruecos.
No es un país cualquiera. Marruecos es, según los datos que se manejan, el primer productor mundial de hachís, y legalizó el cannabis en 2021, del cual se deriva esa sustancia.
¿Va a dimitir Pedro Sánchez?
No, según todos los indicios. La carta del miércoles no es una carta de dimisión: es una
jugada. Hay quien la lee como un movimiento defensivo; hay quien la interpreta como un contraataque calculado, capaz de invertir la conversación y colocar a sus votantes a defenderle frente a la coalición que invoca. Un movimiento que, además, le serviría para intentar atar en corto a una Justicia que se le ha puesto incómoda.
Las quinielas ya han arrancado. Si cayera, la hipótesis más manejada sitúa a María Jesús Montero al frente del Ejecutivo. Y en eso coinciden análisis de signos opuestos: la sucesión no genera tranquilidad en ningún flanco.
Mientras tanto, el relato ya ha hecho su trabajo: cinco días de conversación sobre una carta y no sobre un teléfono pinchado.
El lunes, con toda probabilidad, el presidente comparecerá, dirá que no se le doblega y seguirá en el cargo. Su victoria de momento es la agenda: mientras se discute el victimismo, el caso Pegasus sigue su curso silencioso. Si algún día se conoce qué guardaba Marruecos en su móvil, esta carta se leerá de otra manera. O quizá no, porque para entonces el relato tendrá varios días de ventaja.